Carta de Valentina Palma desde Chile
Santiago de Chile, invierno del 2006
Me mandaron una carta por el correo temprano /en esa carta me dicen que cayó preso mi hermano/ que sin lástima con grillos por la calle lo arrastraron… Yo que me encuentro tan lejos / esperando una noticia / me viene a decir la carta que en mi patria no hay justicia… (La carta, Violeta Parra)
Mi nombre es Valentina, Valentina Palma Novoa. El tiempo ha pasado, ya cumplí 31 años, soy la estudiante de cine chilena que fue secuestrada, torturada, abusada sexualmente y luego deportada injustamente, por el único hecho de haber estado grabando imágenes documentales de lo que en Atenco ocurría el 3 y 4 de mayo. No recibí explicación alguna, sólo malos tratos.
Quisiera aprovechar esta ocasión, la de hoy jueves 29 de junio en la lectura del informe sobre Atenco que ha preparado la Comisión Internacional de Derechos Humanos, para a pesar de la distancia que arbitrariamente se me ha impuesto, estar ahí con ustedes y compartir algunos sentimientos y reflexiones que con el paso del tiempo rondan mi corazón – cabeza y se transforman hoy en palabras.
Las democracias, dicen, se fundamentan en el diálogo, en el convivir de la palabra, de las diferentes palabras que habitan el mundo… ¿Es entonces en nombre de la democracia que se abusa del cuerpo, del espacio de otras? ¿Es en nombre de la democracia que se trata de mentirosas a las mujeres que con nuestra palabra hemos denunciado los abusos de los que fuimos objeto? ¿Es en nombre de la democracia que siguen habiendo mujeres inocentes encarceladas? ¿Es en nombre de la democracia que ahora debemos soportar sueños donde los malos tratos y las torturas se prolongan? ¿Es en nombre de la democracia que debo aceptar que un puñado de hombres decida sobre mi vida, que tanto esfuerzo me ha costado armar y que de un día para otro, sin explicación alguna me la roban? Si es así, disculpen, aquí o allá, prefiero el caos a esta falsa democracia.
“No a la tortura, no a la impunidad” es una frase que desde niña y por haber vivido en dictadura siempre escuché… Ahora que ya estoy grande, y vivo en estas supuestas democracias, es una consigna que sigue vigente a pesar de que nuestros gobiernos firman tratados de derechos humanos para subir en el ranking de desarrollo humano y mejora de las condiciones de vida.
Saludo pues el resultado de este informe sobre Derechos Humanos, esperando desde esta lejanía forzada, sea recibido por corazones abiertos y nobles que tengan en su diccionario personal más la palabra justicia que impunidad.
Un abrazo caluroso a pesar de mi invierno
Atentamente,
Valentina Palma Novoa
