CCIODH, 30/05/2006
Testimonio #017. Entrevista con la CCIODH
Fecha de la entrevista: 30/ 05/ 06
Varón
Ex - preso
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T: Soy estudiante y empleado en la Ciudad de México y soy voluntario de la Fundación Vida Nueva de México que se dedica a trabajar con niños en situación de vulnerabilidad, niños de la calle, niños en riesgo de violencia interfamiliar, de violencia social .
Yo y mis compañeros asistimos a San Salvador Atenco el día 3 de Mayo en la noche, a hacer un diagnóstico sobre la situación de violencia que se estaba viviendo en este pueblo por los enfrentamientos de la tarde. Investigar si había niños golpeados, investigar sobre el niño que había muerto, niños detenidos. Hacer un diagnóstico para ver cuál era la tarea para trabajar con estos menores. Llegamos alrededor de las 10:30-11 de la noche a San Salvador Atenco, el pueblo era un caos, todo el mundo andaba de aquí para allá, nadie podía darte informes, todo el mundo tenía la tensión porque se manejaba ya la entrada de la policía para la noche.
Así recorrió la noche, nosotros nos quedamos a pernoctar en la plaza. A eso de las 6 de la mañana empezaron a sonar las alarmas, las campanas de la Iglesia, anunciando que ya venía la policía, entrando a los pueblos.
La gente empezó a correr de barricada en barricada, había muchas personas que eran observadores de derechos humanos, de organizaciones civiles que iban como observadores, estudiantes, trabajadores.
Características del operativo
Como a las 6,30 empezaron los enfrentamientos con la policía. Nosotros estábamos en la plaza, nos fuimos a resguardar en una casa que nos ofreció una señora. Se escuchaban los enfrentamientos, se escuchaban los disparos de los gases. Nosotros permanecimos en la casa con otros compañeros.
Alrededor de las 9,30 de la mañana, mientras estábamos ahí, escuchamos cómo tiraban varias puertas en las casas de al lado. Al final entraron en la casa que estábamos. Entraron, nos arrodillaron a todos. Nos quitaron nuestras pertenencias, nuestras carteras, celulares, equipos fotográficos, equipos de grabación, nuestros documentos personales, dinero en efectivo. Y, a partir de ahí, nos empezaron a golpear constantemente. La que entró a por nosotros fue la Policía Federal Preventiva. Mientras estábamos hincados nos golpeaban, nos pateaban, nos daban puñetazos, nos grabó, pidieron nuestra afiliación política, pidieron nuestros domicilios, el nombre de nuestros familiares.
Después de un rato, en que nos seguían golpeando, nos sacaron a la calle. De ahí, nos taparon las caras, nos esposaron y nos sentaron en la banqueta siguiendo dándonos golpes a aquel que levantara la cara. En la banqueta, sobre la acera, nos tenían sentados con la cabeza hacia abajo y tapados con nuestra propia ropa, dándonos patadas, dándonos toletazos en la cabeza. Cada vez que pasaba un policía distinto, pasaba pegándole a todos, contándolos con un toletazo en la cabeza, uno, dos, tres, cuatro, cinco.y se regresaba otro, generalmente a los diez, uno, dos, tres.Alrededor de 20-30 minutos así en la banqueta. Policía que pasaba, policía que nos pegaba, insultándonos: "hijos de su pincha madre, mata policías". A una compañera: "Es la pinche mata policías, vamos a chingárnosla". Amenazas constantes "Se los llevó la chingada, hijos de la chingada, pinches revoltosos, quieren su revolución".
Traslado
Después nos empiezan a pasar hacia los camiones. Eran camiones del transporte público, no eran de la policía. Tenían color rojo y verde, que son los colores de las líneas de autobuses que hay por la zona.
Subimos a los camiones, nos van subiendo de uno en uno, en el interior de los camiones nos reciben dos filas de policías, dándonos patadas, macanazos, aventándonos y amontonándonos sobre el pasillo a todos, unos sobre otros. Ahí, era la expresión de la desesperación porque escuchabas a compañeros quejarse de que no podían respirar, de que los estaban aplastando. Los policías iban caminando sobre el montón de gente, pateándola, pisándola. Alrededor de unos 10 minutos nos mantuvieron así golpeándonos, amontonados.
Recuerdo que había la voz de una de las compañeras españolas que gritaba que no podía respirar y la insultaban: "¿no puedes respirar, pendeja?, ya no vas a poder respirar nunca".
Había un compañero que gritaba que era observador de derechos humanos y, por lo que alcanzamos a escuchar, le dieron una golpiza, "quieres observar derechos humanos, ven a observar".
Nos hicieron hincarnos en los asientos para trasladarnos con la cabeza donde se sienta uno y las rodillas en el piso. Amenazándonos que nos iban a matar, que nos iban a tirar a los barrancos. A las compañeras insultándolas de perras, de putas. Abusando, arrancándoles la ropa interior, insultándolas. Amenazándonos constantemente. Y así pasó todo el trayecto, de las 4-5 horas que duró el trayecto hasta el penal.
Nos decían, se paraba el camión, y nos decían que nos iban a empezar a tirar, "vamos a empezarlos a tirar y al que se levante mátenlo y al que golpeen, mátenlo". Y cuando uno se movía, era para recibir toletazos, uno se movía para acomodarse y le decían "no te muevas".
Así pasó el trayecto, golpes a todos en general. A las compañeras las manoseaban y las amenazas constantes.
Ingreso en prisión
Al llegar al penal nos van levantando uno a uno, nos hacen bajar de los camiones y en las aduanas nos reciben a golpes, dos hileras de policías recibiéndonos a golpes y como 20 personas apuntando nuestros nombres, edad, dirección. Nos revisaron, nos quitaron lo que no nos habían quitado los de la Policía Federal y los de la Estatal. Había algunas españolas que tenían sus carteras y sus llaves, se las quitaron. Compañeros que tenían las ropas ensangrentadas se las quitaron y nos dirigieron hacia el comedor, la zona de visitas. Hasta ahí fue donde acabó la violencia. Ahí nos sentaron, nos dieron comida, nos dieron entrar al baño pero no nos podíamos mover.
En ningún momento se nos informó ni el motivo de nuestra detención ni se nos permitió acceder a una llamada o contactar a nuestros abogados.
Transcurrió todo ese día. El contacto con nuestros abogados nunca se nos permitió ni se nos informó bajo qué cargos se nos detenía.
Atención médica
Estando ahí nos empezaron a mandar al servicio médico, con el médico legista y el médico general, constatando nada más golpes externos y si necesitabas medicamentos.
Así transcurrió lo que quedaba del día y la noche. A algunos compañeros les dieron medicamentos, pero era tempra o aspirina.
Había compañeros, por ejemplo, X, nuestro compañero, él es esquizofrénico, desde que llegamos, nuestro compañero esquizofrénico no recibió su medicamento. Dijeron: "sí, es cierto que le vamos a dar", pero en esa ocasión no se la dieron.
En la madrugada comenzamos a pasar ante el Ministerio Público que estaba en un anexo del comedor. Tampoco se nos informó del motivo de nuestra detención, se nos quería hacer declarar. Nosotros nos abstuvimos en el derecho a declarar y nos decían "¡No!, tienen que declarar" y nosotros que "¡No vamos a declarar!, no tenemos abogados." "Ahí están los de oficio". "¡No, no vamos a declarar!".
Al principio querían obligar a la gente a declarar. "Que si no declaraban era peor", "Que si declaraban podían salir absueltos antes de entrar ante el juez". Nadie declaró. Ni siquiera en las actas venía de qué se nos acusaba. Decíamos: "¿De qué se nos acusa?" y nos daban como 6 delitos distintos. "¿Pero aquí no viene?", "No, es que aún no vienen los delitos", "Estamos informando de voz cuáles son los delitos que se le imputan".
Después, ya fue cuando se nos dejó hacer la llamada telefónica, hablar con nuestros familiares, con personas conocidas para buscar a los abogados.
Nosotros nos enteramos que nuestras compañeras habían sido violadas, que había quien sí había querido hacer la denuncia por violación y el Ministerio Público les dijo: "Vas a declarar o te vas abstener"; "No, me voy a abstener", les dijeron las compañeras. "Entonces, no puedes levantar demanda por violación ni por abuso sexual", "Si vas a declarar, te aceptamos la demanda, y, si no, no la aceptamos". Incluso rompían la hoja donde estaba declarando y las hacían volver a declarar.
A las compañeras no les fue otorgado el servicio médico necesario, ginecológico para aliviar la situación de las compañeras que habían sufrido violación y abuso. Como a las 4, a las compañeras las empiezan a llevar a la celda y a nosotros nos dejan en el comedor y nos trasladan hacia las celdas de detención hasta al otro día.
Mientras estuvimos en las celdas de detención, están cerradas con candado, no hay derecho a salir al patio, ni a caminar y ni a hablar por teléfono. Estábamos todo el día encerrados. Los compañeros que permanecieron todo el tiempo en celdas de detención, nunca salieron, más que al final, un día los dejaron salir a caminar 10 minutos.
Los compañeros que necesitaban medicamentos, solamente les daban tempra, les daban aspirina. Al compañero esquizofrénico le daban un día sí, un día no, dos días no, lo salteaban hasta que desde afuera se ejercía presión para que le dieran el medicamento y el medicamento, obviamente, no era el mismo que él necesitaba, era un similar, un equivalente al medicamento. Su familia, del compañero, le llevó dos cajas de cada medicamento que necesitaba y nunca le dieron acceso.
Cuando nosotros nos declaramos en huelga de hambre, en protesta por la situación arbitraria de toda nuestra detención, de toda la violencia que fuimos objeto, el director fue a hablar con nosotros, con una Comisión Nacional de Derechos Humanos a ver qué se nos estaba dando de comer y nosotros decíamos: "Estamos en huelga de hambre". "No me importa, ustedes tienen que comer". La Comisión Nacional de Derechos Humanos, yo lo recuerdo porque fue el que me asistió a mí, el de Derechos Humanos, el que me hizo la entrevista y él iba con una cámara filmando cómo nos entregaban las charolas. Nosotros le decíamos: "Nosotros no vamos a comer, estamos en huelga de hambre". "No me importa que ustedes estén en huelga de hambre", "Ustedes tienen que aceptar las charolas porque mi obligación es darles de comer". Iba como para que viera Derechos Humanos que sí lo estaba haciendo bien. Muchos compañeros recibieron las charolas pero al otro día se tiraba completo.
Durante el tiempo que estuvimos en huelga de hambre nunca se nos dio atención médica. Nosotros pedíamos una valoración médica de todos los detenidos que estábamos en huelga de hambre, afuera la pedían pero siempre se nos negó.
De repente iba el doctor y "¿Cómo están?", "¿nos van a chequear?", "no, sólo es para ver cómo están, a simple vista se ve que están bien".
Insistíamos al doctor: "El compañero esquizofrénico necesita su medicamento", "Ah sí, ahorita se los traigo".
El domingo después de mi detención, el cuarto día, me trasladaron hacia población. Dijeron que era porque estábamos muy apretados en las celdas. En cada celda éramos alrededor de 15 a 16 personas y la celda sería como de 2 metros por 3 metros. La situación del penal, como yo supongo de todos los penales, es totalmente carente de servicios y derechos humanos para toda la población, a nosotros nos atendían un poco mejor por la situación política y por la cobertura que tenía el acto, la situación. En las celdas comunes la gente no tiene agua, la gente tiene que pararse a las 6 de la mañana a ver si alcanza agua porque echan el agua durante 10 minutos, entonces no tiene que ir a acarrear.
No tienen derecho a Derechos Humanos. Nos comentaban los compañeros presos que a ellos no los visita Derechos Humanos, a ellos no los visita el doctor, que la situación de ellos era mucho peor que la de nosotros, que ellos sí que estaban completamente olvidados.
Ya nos pasan, nos dicen que es porque estábamos muy apretados, que nos iban a reubicar a todos en diferentes celdas. Al final, nomás nos reubican a 10, a uno por celda en población general. Y, ya en población general, en general no tuvimos ningún problema ni con la población ni con los custodios.
Ya estando en población, ya podíamos salir a caminar, podíamos tener el acceso que quisiéramos a teléfono cuando se abría, pero se nos dificultaba mucho que viéramos a nuestros abogados. Esperábamos que nos dejaran ver a los abogados y a los familiares. Luego nos contaron que a los abogados les decían que no les iban a dar acceso a vernos hasta que la gente de afuera cerrara las calles para que pudieran entrar y ya dejaban entrar a los abogados, pero que batallaron mucho para poder tener contacto con nosotros.
Hubo compañeros a los que se les quitaban las cartas que les mandaban desde afuera. Estábamos incomunicados de los familiares, incomunicados completamente con el exterior, no teníamos derecho a ver los periódicos. A la hora de las noticias, se quitaba la luz de todas las celdas, se quitaba la luz para que no se pudieran ver las noticias ni escuchar las noticias. Con el asunto de que nosotros vivíamos en la zozobra de no saber qué había afuera.
A mí, personalmente, nunca me notificaron mi auto de formal prisión. Llamaron a todos los compañeros cuando el juez dictó los autos y a mí no me llaman. Tengo entendido que somos 3 personas a las que no se nos notificó. En los autos sí están nuestros nombres y en las actas sí están nuestros nombres, pero a nosotros no se nos notifica. Eso fue el lunes, cuando se nos notificaron los autos de formal prisión, nosotros salimos hasta 8 días después. Durante esos 8 días nunca nos llamó el juez para notificar el auto de formal prisión.
En general, la situación en las celdas era tranquila. Los presos no buscaban problemas con nosotros y los custodios tampoco. Hubo, una que otra vez, que a algún compañero le dijeron que lo iban a castigar por llegar tarde a la lista, de nosotros, pero nunca lo castigaron. Por ejemplo, a mí, cuando llegué a la celda me dijeron si quería cooperar con 30 pesos al día para limpieza, que ellos no me iban a cobrar renta pero que ellos hacían la limpieza. Yo les dije que no tenía dinero y que no podía darles nada y nunca me cobraron, nunca pasó de la plática. Yo llegué a pensar que como no les iba a dar, me iban a buscar problemas, pero al final decían: "No, si no tienes no se fuerza".
Mayores problemas no hubo dentro del penal salvo la incomunicación, salvo que no nos daban acceso, como deberían, a nuestros abogados. Nos dejaban ver a los abogados 5 minutos, 10 minutos y nos regresaban. Y todo el tiempo sin acceso a la salud.
Yo salí el día 15 de Mayo, bajo fianza. Antes de salir fue el Director General de Prevención Social y Readaptación, que es el Director de los reclusorios del Estado de México y el director del penal de Santiaguito a decirnos que nos podíamos acoger al derecho de fianza de interés social, que era la fianza que pagaba el gobierno.
Cuando a nosotros nos iban bajando, cuando estábamos en celdas de presos comunes, nos bajaban siempre que querían hablar con nosotros como a las 3 de la mañana. Como a las 3 de la mañana iban que a juez, que a huellas, que el director quiere hablar con ustedes, pero siempre era de 2, 3, 4 de la mañana.
Cuando a nosotros nos llaman para informarnos del derecho a la fianza de interés social está el Director General de Prevención y Readaptación Social, que está hablando por teléfono diciendo, bueno, no sé si hablando o fingiendo hablar por teléfono, que iba a haber traslados, que unos se iban a ir al (.), otros iban a ir al Molinito y otros a Ecatepec. Nosotros pensamos que como manera de amedrentarnos para que aceptáramos la fianza del gobierno.
A otros compañeros que no aceptaron, que se quedaron, les decían "Tienen hasta tal día para aceptar la fianza y si no ya no les vamos a dar fianza de interés social". Muchos compañeros se fueron con esa fianza en el asunto de no pagar dinero, pero a otros sí. Alcanzaron a pagar nuestras fianzas. Yo salí de aquí como a las 9 de la mañana, junto con mis 3 compañeros. Estamos en proceso, estamos, llevamos una audiencia, la siguiente audiencia es el 6 de junio. La primera que tuvimos duró alrededor de 14 horas. La primera audiencia fue el 23 de Mayo. En rasgos generales así fue la situación.
E: Cuando les meten en las camionetas estas que eran de transporte público normal, ¿iban tapados, con las cabezas tapadas?
T: Sí. Nosotros llevábamos, nos taparon con nuestra propia ropa la cabeza, nos mantenían con la cara agachada para que no viéramos, supongo yo, que para que no viéramos su cara, aunque a los policías que alcanzamos a ver, llevaban pasamontañas. Yo supongo que la mayoría llevaba pasamontañas.
Los que nos detienen, los que entran, es claro que es la PFP, porque les vemos el escudo, el escudo de la Policía Federal Preventiva, su uniforme es camuflajeado azul, como con beige. Ese es el uniforme de la Federal.
Entendemos que los que nos trasladan, los de los camiones ya es Estatal. Compañeras que fueron violadas, escucharon la plática: "Creían estos pendejos que la Estatal no iba a poder con ellos y la Estatal ya se los chingó".
A los compañeros que levantaban la cabeza para intentar ver, se acercaban 3, 4 policías y les pegaban. Decían: "Al que levante, le pegamos". De todas maneras nos pegaban. Al que levantaba la cabeza le pegaban más. Yo creo que eran con los que más se ensañaban. Hubo compañeros y compañeras con los que se ensañaron mucho. No sé si tendría que ver su forma o nomás al azar, "Éste me gustó, a éste le voy a pegar más."
Porque hubo compañeros a los que les pegaron demasiado en los camiones. Por ejemplo, a XX, un compañero que está preso allá dentro, le pegaron por darle un masaje a su hija en las piernas para que no se le durmieran, en el asunto de que cuando nos levantaran de los camiones si nos caíamos por tener dormidas las piernas nos iban a pegar. Yo, de hecho me caí, ya llevaba dormidas las piernas, y al bajar del camión me aventaron. Él nos contó que él iba dando masajes a su hija en las piernas para que no se le durmieran y le pegaron .XX llegó bastante golpeado.
Con las compañeras que fueron violadas, obviamente, la saña fue mayor.
E: Cuando llegaron al penal ¿ya pudieron verse y hablarse?
T: Sí, al principio estábamos todos en un salón, sí podíamos vernos pero nos decían: "No volteen, bajen la cabeza", pero alrededor de una hora, la gente empezó a salir del shock y empezó a buscar a sus conocidos, ya nos empezamos a mover para platicar. Nos decían: "Hombres con hombres pueden platicar, mujeres con mujeres pueden platicar, pero hombres y mujeres no pueden platicar". Las mujeres estaban en un extremo y los hombres en otro. Nos empezamos a sentar, las mujeres en la banca del medio y los hombres, entramos a platicar y cuando se percataban, decían: "Vayan a sus lugares". Pero ya podíamos platicar. Estuvimos en ese salón como 20 horas y ya podíamos platicar. Al menos nosotros, X y yo, con nuestra compañera..tuvimos acceso a platicar un poco.
E: ¿Cómo te encuentras ahora?
T: No sé. Hay un sentimiento de impotencia muy grande. No sólo por lo que me hicieron a mí, personalmente o a mis compañeros, sino por todo lo que hicieron con todos. Llegar al penal y comenzar a ver a gente de 70 años golpeada, a un compañero que era parapléjico desde antes de la detención golpeado, al que lo metieron arrastrando al penal. Llegar a ver a señoras que estaban detenidas por defender a sus esposos. Enterarme de las compañeras que habían sido violadas y que todas habían sido abusadas sexualmente, en general. Es una situación de impotencia muy grande.
E: En el camión que tú ibas ¿había mujeres también?
T: Sí. Pero, personalmente no oía, sentía cómo manoseaban a la compañera que estaba al lado. Sí, me parece que había una compañera, yo estaba en el pasillo y ella estaba en la ventana, los policías se acercaban mucho y metían sus manos. Yo lo que intentaba hacer era expandirme más y poner mis manos sobre ella para obstaculizar. Pero sí, había más compañeras. Tengo entendido que las violaciones de las compañeras fueron en la parte trasera del camión. A las que violaron las llevaron a la parte trasera y allí las violaron, encima de compañeros. Hay compañeros que dicen que sí, que son testigos de la violación, que sí vieron a los policías. Yo en la celda donde estaba había un compañero que decía: "Yo vi quién violó a una chava y me pegaron por ver". Había compañeros que decían que habían escuchado, que estaban abajo de las compañeras, mientras las violaban y que las habían escuchado.
Yo estaba en la parte delantera del camión y yo iba intentando escuchar las voces de mi compañero y mi compañera tratando de tranquilizarme de que estaban ahí, de que estaban bien, pero nunca los llegué a escuchar. Los compañeros que llegué a escuchar, eran compañeros desconocidos, que se quejaban, que decían, "No puedo respirar, me duele mucho, estoy muy incómodo". Pasaban los policías y preguntaban: "¿Estás incómodo?", "Sí", "Pues acomódate cabrón", "¿Quieres respirar?", "Sí", "Pues respira, cabrón". Pasaban así. Te levantaban, "¿Estás bien?", "Sí". Te pegaban y te volvían a agachar.
Todo el tiempo los policías en situación de burla, "Mira esta puta, mira este pendejo, mira este hijo de la chingada".
A los compañeros que tenían lentes se los rompían, "Órale, el pinche ciego".
E: ¿Conseguiste un médico?
T: Estoy esperando. Fui con el Colectivo contra la Tortura, nos dijeron que para esta semana íbamos a pasar a chequeo médico. Supongo que le están dando prioridad a los compañeros que son más golpeados y a las compañeras porque son las que están pasando ahorita.
E: ¿Crees que hay algún tipo de amenaza después de salir?
T: No. Hasta ahorita no hemos recibido amenazas ni yo ni mis dos compañeros. Sí está la situación de miedo porque la compañera fue violada, está denunciando, está asistiendo a conferencias de prensa, a entrevistas y sí hay una situación de miedo. Pero hasta el momento no ha habido ni llamadas extrañas ni nada.
Éramos 150 compañeros presos, a unos los ubico, a otros medio los ubico, con algunos no he tenido plática.
Yo me entero de las violaciones por las compañeras. Al principio creí que había sido una compañera, dos compañeras, pero conforme podemos platicar con las compañeras van saliendo más, la gran totalidad, cuando menos, sufrieron abuso sexual. Nuestra compañera sufrió violación, dice que escuchó, después del segundo policía que la violó, que le dijeron a un tercero: "Jefe, venga a probar a esta puta" y lo instaban a penetrarla con el pene, él se aferraba a sus nalgas pero no llegó a la penetración con el pene, le metió una llave o algo metálico. A los compañeros golpeados los fuimos conociendo ahí.
Dicen que pasaron a 50 policías a polígrafo y que ninguno usó violencia sexual y que solamente 8 usaron abuso fuerte y que van a ser remitidos a una sanción administrativa. Fueron 3500 policías y pasaron 50 pruebas, pudieron haber pasado a los que se quedaron más atrás.
E. ¿Cómo te sientes cuando te enteras de esto?
T: Mucha fe en el estado mexicano no había. La historia de represiones y de abusos policíacos es enorme aquí. Cualquiera que sepa historia se da cuenta que el estado mexicano siempre ha actuado de esta manera, siempre ha actuado brutalmente e impunemente hasta el grado que las matanzas de los 70, ahorita están exonerados. Sí, siento impotencia, más que por las autoridades, por la gente.
Medios de comunicación
Escucho los medios de comunicación y escucho decir: "Dicen que las violaron, a ver, que nos lo demuestren, por qué no se hicieron estudios médicos, por qué no levantaron demandas", cuando dentro del penal se nos negó todo eso, ¿no? La CNDH dijo "Les voy a traer un ginecólogo pero no va a constatar nada, solamente es para que tú estés tranquila", y sí entró un ginecólogo y la revisó (a la compañera), pero no constató nada, que nada más era para la tranquilidad de ella. A muchas no las revisó un ginecólogo cuando ellas habían denunciado la violación. De repente siento desesperación de los medios de comunicación, tampoco mucha fe les puede tener uno, pero en el asunto de que esta situación es de las más graves actualmente junto a las matanzas que hubo en 97, 95, y que se mantengan tan. "no, pues dicen que las violaron." las mismas comentaristas.Si no puedo entender que un hombre pueda dudar del testimonio de una compañera que fue violada menos puedo entender que una mujer pueda negarlo, que una mujer siendo mujer se mantenga tan fría ante esta situación.
Causas e interpretaciones del conflicto de Atenco
E: ¿Cómo valoras los sucesos de Atenco, por qué crees que fue todo?
T: Yo supongo que es el asunto de vengarse de la gente de Atenco. La gente de Atenco, a partir del proceso expropiatorio demostró una capacidad de organización que no era de una cúpula, sino que era de la población en general. Yo recuerdo las imágenes de la vez pasada en Atenco que no eran 20 personas, eran 7000 personas en la calle diciendo que no iban a dejar pasar el aeropuerto. Supongo que el que fracasara ese proyecto le dolió a Fox, al estado mexicano en general y al estado de méxico, era una inversión inmensa que perdieron, y supongo que tenían el coraje contra ellos. Y era la ocasión de vengarse y de encarcelar a los militantes más destacados y que son líderes: encerrar a Nacho, encerrar a Felipe, encerrar a América del Valle, a la gente que destacaba. Supongo que es la venganza y supongo que es la provocación hacia la Otra Campaña, porque dentro de la gente que fuimos detenidos muchos somos adherentes a la Otra Campaña. Pues era la reacción de "los golpeamos y a ver cómo reaccionan, ¿no?, la Otra Campaña y el EZLN, a ver si podemos de alguna manera empezar a desarticularlos". Pienso que esperaban alguna reacción violenta de la gente, esperaban que el EZLN y la Otra Campaña empezaran a llamar a la violencia. Y supongo que también es en el asunto de intimidar a esa gente y a otras organizaciones, en el país hay muchos conflictos, no solamente los que se aglutinan en la Otra Campaña. Supongo que era intimidar, tanto a los sindicatos, a todo tipo de organización, intimidar al pueblo en el tema de las votaciones.En el 94 hicieron lo mismo, empezaron a usar violencia, violencia, es el asunto de decirle a la gente "miren, si no votan esto es lo que va a pasar", entonces supongo que era eso, intimidación a la gente que se está organizando, una provocación a la gente que está organizada y a todo el pueblo.
E: Gracias a nombre de la Comisión por su testimonio.