CCIODH, 31/05/2006
Testimonio #035. Entrevista con la CCIODH
Testimonio de los hechos ocurridos en Atenco
Trabajadora del IMS. Atendió a Alexis Benhumea durante el tiempo que duró el operativo.
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T: Soy trabajadora del Instituto Medical del Seguro Social y trabajo en uno de los hospitales que le decimos nosotros de especialidad médica en el centro de médico nacional, y tengo 23 años de antigüedad de trabajo en el IMSS. Pertenezco a una organización de trabajadoras y trabajadores que nos denominamos Frente Unido Nacional de Trabajadoras Activas y Jubiladas del IMSS y uno de nuestros objetivos es la defensa de la salud pública, de la seguridad social integral, intergeneracional, y también hemos luchado en forma organizada y pacificada por la democracia en nuestro país y por la democracia sindical.
No sé si tengo que relatar lo que viví en San Salvador Atenco.Como trabajadoras y trabajadores, acudimos a San Salvador Atenco cuando se da la información que hay una represión de la policía en Texcoco y en el pueblo de San Salvador Atenco. Nos reunimos trabajadoras y trabajadores de diferentes sindicatos, algunos compañeros y compañeras telefonistas, compañeros y compañeras de la UNAM y del IMS, y decidimos acudir a San Salvador Atenco, sobre todo como observadores civiles y también para, como hemos hecho otras veces, tratar que con la participación de diferentes sectores se pudiera evitar cualquier represión de la policía.
Entonces acudimos a San Salvador Atenco, llegamos allá en la madrugada del 4 de mayo. Estuvimos en el pueblo, donde sus pobladores estuvieron informando que había pasado el 3 de mayo. Y casi todos los que llegamos allí, estuvimos dando un mensaje de solidaridad, de que su lucha de los pobladores de San Salvador Atenco es justa, y que bueno, estábamos allí, estudiantes, trabajadoras y trabajadores del IMS, de la UNAM. Entonces casi todos tomamos la palabra, y de allí, nosotros optamos por caminar un poco en el pueblo, había mucho movimiento, llegaron varios camiones con estudiantes sobre todo de Chapingo, de la ENAH (de la Escuela Nacional de Antropología e Historia), de la UNAM. Vimos llegar también a compañeras y compañeros que son del sector indígena en la ciudad de México. Que son compañeras y compañeros que se dedican al comercio y que han sido también muy reprimidos en la ciudad. Vimos también otros compañeras y compañeros de Milpa alta que llegaban. De alguna manera, algunos pues nos conocemos. Nosotros decidimos caminar hacia una de las calles donde vimos cuando llegamos que había un hotel y creímos necesario que descansáramos porque la mayoría veníamos del trabajo.
Y ya al llegar al hotel, vimos que había allí grupo de pobladores, que de alguna manera estaban vigilando lo que pudiera pasar en el pueblo, sobre todo que esperaban la llegada de los cuerpos policíacos. No nos pudimos hospedar en el hotel y nos quedamos en la calle, tomamos unos plásticos, unas telas que tenía allí la gente y allí descansamos un rato. Que hacía bastante frío, por cierto. Y aproximadamente a las 6 de la mañana, un poco después de las 6, nos fueron a despertar diciendo que venía la policía, que eran cientos de policías que estaban entrando por todo el pueblo y que nos levantáramos.
Descripción del operativo
Los pobladores empezaron a aventar cohetones para despertar a la gente del pueblo y avisar que venía la policía, las campanas de la iglesia sonaban fuertemente. Pues la verdad que sí nos dio miedo, nos veíamos unos a otros, dijimos, "bueno, nos tenemos que proteger", algunas de las personas nos daban agua con vinagre porque, por los gases que avienta la policía que son gases pimienta. Y bueno, allí estábamos Ángel Benhumea que es compañero trabajador del sindicato universitario, y estaba el joven Alexis, Alexis Benhumea, estábamos allí en grupo. Y nos veíamos asolados, veíamos correr a la gente, yo pregunte a uno de los pobladores que si nos podíamos esconder o refugiar en alguna casa, él me dijo que sí, me señaló alguna. Entonces yo le pude avisar a los compañeros, compañeras que podía, que, pues... que no podíamos nosotros hacer nada y que teníamos que refugiarnos. Todavía estaba Alexis con (Ángel) Benhumea y de repente pues, efectivamente, vimos cientos de granaderos de policías que después pudimos ver que no eran cientos, que eran miles. Los gases nos empezaron a asfixiar, yo traté de jalar algunas compañeras, compañeros, vi que Benhumea traía a Alexis, me dijo que estaba herido. Le ayudé, entramos a refugiarnos, todavía sentamos a Alexis, lo veíamos sangrar de la cabeza. Estaba con nosotros un compañero médico que es el doctor Selvas, pedimos a la gente de la casa unos lienzos para tratar de limpiar la sangre, Alexis todavía estaba consciente, movía la mano que le dolía. Nosotros le hablábamos, le decíamos que estuviera tranquilo, que se le iba a curar y lo acostamos en el piso de esa casa. Para esto casi no. sólo hacía unos movimientos. Nos gritaba digamos de dolor, hacía algunos movimientos, bueno todavía se señalaba que le dolía el pecho, que quería vomitar, y después de unos minutos lo acostamos. Allí todavía Alexis creo yo estaba consciente. Lo acostamos, en eso salió el. oíamos afuera todo los gritos, estaba el humo. Todos los que pudimos refugiarnos allí que donde nosotros estábamos éramos aproximadamente 30, mujeres, hombres, algunos niños, y algunos jóvenes. Dijo el doctor Selvas que necesitaba medicamento Alexis, yo sólo le veía una herida que sangraba, y después nos empezó a referir Ángel, que los granaderos lo habían disparado a su cabeza uno de los proyectiles de gas lacrimógeno. Que después pudimos constatar, porque yo vi muchos tirados en la calle y en la propia casa que son unos cilindros de aluminio, redondos, un poco largos, tal vez más de diez centímetros y que además eran disparados con bazucas. A mi se me hizo muy rápido todo, porque, bueno, yo refiero que en un abrir y cerrar de ojos nos invadió la policía y prácticamente nosotros no pudimos correr mucho, creo yo no corrimos ni 200 metros, o sea ni una calle corrimos. Fue muy rápido todo. Y bueno después de que salió el doctor Selvas, donde estábamos había unas cortinas y unas ventanas donde alcanzamos a percibir que efectivamente marchaban por las calles cientos de policías. Nosotros estábamos sin podernos mover muy aterrados todos y todas porque había muchas mujeres. Y no se cuánto tiempo transcurrió, a mi se me hizo muy rápido.
E: ¿Puede precisar donde estaban en este momento, estaban en la calle?
T: Cuando estábamos corriendo (...), cuando llegó la policía estábamos en la calle y cuando los pobladores empezaron a hacer como su alarma de tocar las campanas de la iglesia y los cohetones fue cuando nosotros corrimos en la casa.
E: ¿Y la policía entró en la casa?
T: Ah, bueno, ya cuando estábamos allí refugiados estábamos con el herido, sale el doctor Selvas y escuchamos como entra la policía, entra en la casa. Cuando yo entré alcancé a ver a varias de mis compañeras pero ellas se subieron a otro cuarto y como nosotros llevábamos al herido Alexis pasamos a otro cuarto. Y entonces escuchamos a la policía cómo golpeaba, se escuchaban muchos, muchos, o sea no alcanzábamos a saber cuántos pero los escuchábamos. Empezaron a golpear a las compañeras, nosotros estábamos abajo y ellos entraron arriba. Empezaron a golpear a las compañeras con lujo de violencia, patadas, golpeaban los escudos, muchísimas groserías, de ofensas de "que se les va a llevar la chingada", "hijos de la chingada", "ahora si nos la van a pagar", "pinches revoltosos" y empezábamos a escuchar el llanto y los gritos de las compañeras. Bajaron los policías y golpearon las puertas donde nosotros estábamos. Entonces ya cuando los escuchamos, una de las chicas nos dijo "van a entrar aquí y vamos a decir que aquí es un hospital". Pues todos estábamos callados porque sabíamos que no iban a respetar ese lugar. Algunos estaban reclinados en la pared, otros estábamos en el suelo, Alexis ya estaba acostado en la. casi prácticamente en la mera puerta y en este momento Alexis se estaba convulsionando y nosotros tratando de que no se escuchara ningún ruido. Golpearon fuertemente, pensamos que fue con armas. Estábamos la verdad aterrados y creo que fue un milagro que no entraron a este cuarto, osea golpearon y se retiraron. Pero se llevaron a todas las compañeras y los compañeros que estaban arriba. Después estuvimos vigilando por las ventanas, no dejaban de pasar cientos de policías, seguían los gases, muchos gases, todavía eran 10 o 11, 12 de la mañana y se percibía mucho gas, nosotros tratábamos de protegernos con trapos con agua y un poco de vinagre que habíamos tratado de tener en los paños cuando nos refugiamos. Escuchábamos los helicópteros que estaban sobre las casas y bueno, había un terror de nosotros de no hablar, de no. alguien llevaba todavía un celular, de que no usaran el celular. Empezamos a escuchar también con pánico como los granaderos estaban con perros abajo las casas, de hecho el ladrido de los perros lo teníamos en nuestros oídos. Un poco antes, cuando acostamos Alexis, tal vez al inicio la señora de la casa nos dio unas (...), que son medicinas que utilizamos para dolor o para desinflamar. Una chica y yo las derretimos con agua y entonces la dimos con una cuchara con agua a Alexis en la boca y yo le dije que era medicina, que se la pasara para que se le calme el dolor, él no hablaba ya, ya se había estado convulsionando y creo que todavía estaba consciente porque si se pasaba el agua y hacía gestos que amargaba la pastilla. Y bueno, así transcurrieron varias horas entre atender a Alexis y estar allí escondidos. Sí se podía prender de repente la televisión, sin sonido, y las televisoras, que nosotros decimos que son las oficiales: Televisa, Tele Azteca; que estaba pasando imágenes de cómo habían entrado al pueblo y cómo estaban golpeando y entrando a las casa. Y bueno allí se conjuntaba lo que estábamos escuchando y viviendo y lo que veíamos en la televisión. La apagábamos también para que no nos fueran a encontrar. Para esto cuando subieron con las compañeras, un joven nos decía que había policías arriba o sea que no se fueron, porque se oían sus botas y traían metales. Ya después vimos en la televisión que son los que le llaman grupos especiales que son los robocops que traen metales aquí en los brazos y en las piernas y que van golpeando, haciendo mucho ruido para aterrar a la gente. Y entonces cuando se van las compañeras ellos se quedaron arriba, no sé cuantos. Pero nosotros los escuchábamos.
Decía yo que las 10, las 11, las 12, seguíamos viendo como pasaban y pasaban granaderos. La compañera que tenía un celular estuvo tratando de comunicarse acá con compañeros desde las primeras horas de la mañana diciendo que Alexis estaba gravemente herido y que necesitábamos una ambulancia y nos informaban que iban a entrar ambulancias de la Cruz Roja, que habían ido a derechos humanos y que esperáramos la ambulancia. Entonces transcurrieron varias horas y nuestra esperanza se desvanecía porque Alexis ya había estado convulsionando varias veces, o sea, no emitía gritos de dolor por eso yo creo que ya estaba inconsciente, no nada más eran convulsiones, que se torcían su ojos, sus manos, sus pies. Su padre Ángel Benhumea estaba muy angustiado y decía que qué hacía, y nosotros lo queríamos sacar de la casa para que fuera atendido médicamente. No teníamos automóvil, nos asomamos por la ventana, yo principalmente veía, pasaban camionetas pick-up llenas de policías, después una patrulla con policías también o granaderos, no sé qué. Eran federales, estatales y sí reconocemos esos grupos robocop porque el gobierno les ha hecho mucha promoción. También los de los perros, incluso los vimos en la televisión como estaban en las puertas de las casas y nosotros los estábamos escuchando. Y también como que muchos uniformes y creo que cada uniforme corresponde a una corporación. Entonces cuando yo me asomaba pasaba una pick-up patrulla y todavía no acababa de pasar y pasaban grupos como una marcha de granaderos o sea no pasaban 3, 5, pasaban 20, 50. Y todos no acababan de pasar y ya venía otra vez la pick-up, entonces nunca dejaban de pasar. Y nosotros estábamos muy angustiados por salir y a su vez hablábamos que urge la ambulancia, nos decían "ya va". Y bueno así transcurrieron las horas. Otra vez a las 2 de la tarde intentamos salir, estaban las patrullas afuera de la casa donde estábamos. Para esto logró salir un niño, bueno un joven, y nosotros queríamos conseguir un carro y entonces el joven nos decía que estaban esculcando a toda la gente. Que atrás de donde estábamos nosotros, la calle de al lado estaban allí estacionados los granaderos y estaban revisando a todos y los carros que podían pasar los estaban revisando. Y entonces todo esto decíamos "cómo sacamos a Alexis, si lo sacamos en un carro... Nos salimos nosotros caminando...", y bueno todo el tiempo estuvimos tratando de salir y la verdad no podíamos. Entonces empezaron en esas horas a haber mucho terror entre nosotros. Nosotros de querer salir, y otras compañeras de decir "no salgan, los van a apresar", más o menos éramos treinta. Había una niña de 12 años y un niño de 15, y como tal vez 10 mujeres y 20 hombres. Bueno para esto cuando estuvimos viendo la tele yo vi a varias de nuestras compañeras que se caían y las golpeaban y las pateaban. Porque en esas horas de angustia, cuando tuvimos a Alexis herido pues pensamos "habrá muchos heridos" por eso incluso salió el doctor Selvas, dijo "debe de haber muchos heridos en la calle". Y también pensamos en nuestras compañeras que no se habían refugiado con nosotros, dijimos "¿dónde están? ¿Qué pasó con ellas?" Ya después las estuvimos viendo cuando las llevaban arrastrando, que ellas se caían, las pateaban y yo creo que lo que nos remató de tanto miedo fue escuchar a los perros afuera de la casa, porque ya sentíamos que entraban y que no iban a respetarnos, a nadie, ni a Alexis que estaba herido.
Y bueno, nos fuimos decidiendo a salir y yo recuerdo todavía a las 3 que queríamos salir, y en eso vimos pasar más de 50 camiones que son los que trasladan a los cuerpos policíacos e iban al centro. Y aproximadamente 15 patrullas. Y entonces no dejaban de pasar en esta calle, y entonces nos angustiábamos porque decíamos "¿cómo vamos a salir?" Y bueno todas esas horas Ángel Benhumea dijo "¿qué hago con mi hijo?, se está muriendo"!. Y bueno, como yo trabajo en un hospital aunque no soy médico yo le decía, "si nosotros sacamos a Alexis. ya viene la ambulancia", siempre fue decir ya viene, espérate, no te desesperes, nos van a ayudar, nos van a rescatar.pero estaba el terror de que si entraba la policía se iba a llevar a Alexis. Y que a esos cuerpos policíacos no les iba a importar que Alexis estuviera inconsciente, ya para esto en estas horas pues su herida ya no era la herida que vimos sino que fue toda la inflamación de su cabeza, de su cara. Yo me aterroricé mucho cuando en una convulsión pues él se incorporó y vi que ya estaba su masa encefálica fuera del cráneo y que se estaba convulsionando incluso le pedía a su papá que no lo viera. Y estaba allí otro compañero médico que lo único que hizo fue ponerle una venda en su cara, en su cabeza, para que no estuviera allí expuesto todo. Y bueno fueron horas de mucho terror porque yo pensaba que toda esa violencia y este terrorismo era para someternos y decir que la vida de todos o de todas no valía nada para el gobierno. Y creo que eso fue una de sus principales intenciones, de decir "ustedes no valen nada, ahora aquí esta el poder del estado, y los vamos a matar". De hecho nosotras como trabajadores habíamos visto otras represiones aquí en la ciudad de México cuando nos habíamos manifestado porque no se reforme los derechos laborales, y el año pasado nos reprimieron con gases pero bueno allí corrimos, nos fuimos todos de esta manifestación.
Pero nunca creí que podía pasar algo como en San Salvador Atenco...
Cuando vimos entrar a todos los camiones que iban al centro, eran como las 3, yo intente salirme con una compañera y estaban allí las patrullas. Igual volvimos a sentir mucho terror. Había terror en los compañeros de que por nuestra culpa de querer salir iban a entrar a reprimir a todos y a llevarse a Alexis. Volvimos a esperar otro tiempo. Más o menos a las 4 empezaron a salir de esos camiones y esas patrullas. Entonces mi compañera que ella es técnico en el hospital de Oncología también del centro médico salimos para buscar la ambulancia. Ya nos habíamos comunicado con unos compañeros del IMS que estaban en Chapingo, y ellos nos decían que estaban hablando con el rector de Chapingo para que enviara la ambulancia. Salimos mi compañera y yo a buscar su carro de mi compañera, que dijimos "a lo mejor está destrozado", porque destrozaron a muchos autos. Y caminamos y vimos todavía en las calles carros con agentes judiciales, no sé si eran de gobernación o la judicial del estado, había en todas la esquinas, nosotros tratábamos de caminar como si fuéramos gente del pueblo. Tomamos el carro y agarramos la carretera e íbamos allí a Chapingo. Ya cuando íbamos, habló unos de los compañeros que también es técnico en Oncología y dijo "No, regrésense al pueblo, la ambulancia ya va". Nos regresamos al pueblo y dimos como dos o tres vueltas tratando de encontrar la ambulancia. Pasamos dos veces por la casa y le preguntábamos al señor con señas que si había llegado la ambulancia y nos decía que no. Y ya la tercera vez que pasamos ya nos dijo que había ido una camioneta de transporte que habían llevado los medios alternativos de información para llevarse a Alexis. Ya para esto eran las 4.30 de la tarde. Nos regresamos nosotros a Chapingo para saber a donde lo habían llevado, ya ese día no supimos a qué hospital lo habían llevado. Suponíamos que lo habían llevado al centro medical del IMS o al hospital de ortopedia que es también del IMS.
Y bueno, nosotros queremos denunciar esto porque creemos que fue una represión muy fuerte.
Quiero decir que Alexis, lo conocemos, como estudiante de economía, él estaba en el cuarto semestre. Él participó mucho con nosotros como trabajadores del IMS, que por lo menos los últimos 3 años hemos venido defendiendo la seguridad social más fuertemente. Y entonces Alexis iba a las asambleas de trabajadoras, trabajadores, estaba casi siempre en nuestras reuniones, un joven muy tranquilo. Había hecho un examen en la UNAM y había estado aceptado para estudiar ciencias matemáticas como una segunda carrera. Y bueno, sabíamos que tocaba la guitarra, más de ocho años estudió la danza contemporánea, incluso como convivíamos con ellos, como compañeras, compañeros, su papá de regalo como había pasado el examen para seguir en la universidad le iba a regalar un saxo, porque quería estudiar saxo. Convivimos sobre todo porque el año pasado cuando sale la declaración política del EZLN donde convoca a participar a la Otra Campaña, él y nosotros fuimos decididamente a participar en esta construcción de una organización de izquierda anticapitalista construida con la unidad de las luchas, de los estudiantes, de los y las indígenas.
El estado de salud de Alexis es muy grave, sabemos que ya tiene muerte cerebral.
Y bueno, a un lado de esta impotencia de ver lo que sucedió, de vivirlo, también apresaron a cuatro compañeras del seguro social que fueron fuertemente golpeadas, torturadas. Que hoy tres salieron bajo fianza con una serie de delitos que no cometieron y otra de nuestras compañeras sigue presa que es la compañera Georgina Edith Rosales Gutiérrez, ella es asistente medica como yo, tiene 20 años de antigüedad y ella trabaja en el hospital de pediatría del centro medico nacional siglo XXI. Y bueno, está acusada de secuestro, de obstrucción de las vías de circulación agravado, o sea los están acusando de que ellos agredieron a los cuerpos armados del estado. Nuestras compañeras están muy mal psicológicamente. Esta nuestra compañera Z, ella trabajó casi treinta años en el instituto, se jubiló con una de las mas altas categorías en servicios administrativos del IMS. Esto lo refiero porque creo que todas valemos mucho y sobre todo la participación de las compañeras consciente, y ella fue muy golpeada.
Quiero traer unas fotos que tiene mi compañero, ya las traigo en una cartulina. Eso son fotos de cómo participamos nosotros, o sea de forma pacífica.
. Bueno, decía yo, no sé si haya tiempo para que ustedes pudieran hablar con X, ella es enfermera también del seguro social, también fue presa, Z, que ya la mencione que ella es trabajadora jubilada, y que bueno ahorita requiere mucha ayuda emocional, esta otra compañera que es B y es trabajadora en guardería para hijos de trabajadoras y ahora esta en el penal nuestra compañera Edith Rosales que también acaba de hablar para decir que derechos humanos no le tomó su testimonio en el penal, que fue también torturada, fue golpeada. Bueno ella escribió algo, creo que sería mejor que yo se lo leyera. Ella lo escribió para un medio alternativo de información
Sin dejar nunca de patearlas, de gritarles que se las iba a llevar la chingada, incluso Edith refiere que ella iba a ser atacada sexualmente y al parecer se salvó porque empezaron a subir más grupos de presos pero que después de ser fuertemente insultada empezó a ser despojada de su ropa y sólo pararon los cuerpos policíacos cuando llegó más gente. Y sí vimos en la televisión cómo ella se caía y cómo la pateaban y la levantaban, eso salió, este mismo día 4 de mayo en las televisoras. Y bueno, las compañeras también nos escribieron cómo fueron privadas de su libertad ilegalmente, incomunicadas por más de 72 horas, no permitían que ninguna abogada, abogado de su confianza entrara, no permitieron que entraran médicos ni organizaciones de derechos humanos a certificar sus heridas, sus lesiones, incluso de las que habían sido atacadas sexualmente. Y nosotros nos fuimos manifestando fuera del penal y haciendo cartas y escritos al gobierno para que fueran atendidas médicamente y además se pudiera certificar todas las heridas y sobre todo los ataques sexuales.
E: ¿Sabe si estas 3 mujeres de quien habla fueron atacadas sexualmente también?
T: Nosotros les hemos preguntado y ellas refieren que no, pero nosotros creemos que pudieron tener algún daño porque. en el caso de la compañera Z ella está fuertemente angustiada, ayer nos habló muy alterada, muy angustiada, que la lleváramos al medico, ella prefirió que la viera un medico homeópata. Pero creemos que sí requiere otro tipo de atención médica. Entonces ellas refieren que no, pero aquí las mujeres, en México, en nuestro país, de por sí han sido cortadas muchas de nuestras libertades, como mujeres tenemos muchos prejuicios tanto en nuestros derechos y libertad sexual. Entonces creo que es muy difícil que una compañera, un compañero, reconozca que haya sido agredido sexualmente, porque sabemos que la sociedad sataniza que hayan sido ultrajadas y a veces también la familia, los hijos, el esposo. Entonces está pues eso en el aire, que si las compañeras deciden denunciar, van a tener todo nuestro apoyo, nuestra solidaridad.
(.no se oye bien.)
Ahora tenemos nosotros una gran preocupación por Alexis, creo que nos negamos a aceptar que fue mortalmente herido y que tal vez ya no recobre su vida, así queremos denunciar, penal y políticamente a los responsables intelectuales. Creemos que esto fue operado por el estado, no fue una represión aislada ni casual, él sabía que en San Salvador Atenco había luchadores sociales, sabía quienes habíamos llegado a manifestarnos, sabía que había muchos jóvenes, estudiantes. Constate yo la relatora de un estudiante de Chapingo, que también fue fracturado su brazo con un proyectil, con fractura expuesta, donde refiere como fue arrojado en uno de los camiones y estado bocabajo con grandes charcos de sangre, aventaron todavía encima de él a más de cincuenta personas y que heridos no cesaban de pegarles, de pisarles los pies, de pisarles los dedos de las manos, de pisarles la cabeza. y entonces nosotros pensamos, ¿por qué no llegó la ambulancia?, si Alexis se hubiera podido salvar, si los granaderos lo iban a llevar al hospital. Entonces hoy vamos a tener que enfrentar esta demanda penal y no tener miedo porque ellos fueron los que de alguna manera hirieron y golpearon a mucha gente, y bueno, sí vamos a tener la solidaridad de todas y todos porque aparte del dolor de esa familia es también de nosotros porque era nuestro compañero de lucha, las autoridades son muy arbitrarias y ellos van a querer culpar a otros de la herida de Alexis y de otros heridos que hay. Entonces, creemos que tenemos la razón, que nuestra lucha es justa, que nuestra lucha es pacífica. Yo les enseñaba las fotografías de mis compañeras, porque nosotros no agredimos, no íbamos armadas, ni siquiera aventamos piedras para defendernos. Y los cuerpos represivos del estado sí iban armados, sí iban dispuestos, creo yo, a matarnos, y sí tienen preparación militar policíaca. Y el pueblo y los estudiantes y las mujeres, no. Entonces creemos que todavía es posible una lucha pacifica y si vivimos esperamos que esto cambie en el país. No se si ¿hay otra pregunta?
E: Gracias...