CCIODH, 22/11/2006
Anexo 123
Carta de un preso
Un grito desesperado
Soy un ciudadano de Atenco atrapado en esta pesadilla llamada "estado de derecho". Quiero mencionar, o mejor dicho denunciar, que nos sacaron de nuestras casas...
En el trascurso de la mañana... Cuando llegaron personas de negro y pasamontañas tocando la puerta, diciendo: "¡Salgan!", cuando... Se oyen las ventanas que se abren bruscamente y meten armas largas de todo tipo... Cuando estamos apenas abriendo avanzan y vimos que .. Nos apuntaban con armas de todo tipo. Un gorila que ahora sabemos era policía tenía un bote de aerosol, suponemos que algún tipo de gas, y con éste jugaba su mano, nervioso a la vez que nos gritaba "¡Salgan, no se hagan los pendejos, ya se los cargó la chingada!", y nos atrapan con fuerza innecesaria ya que alzamos las manos y caminamos adonde nos decían, y en el camino a la calle nos pegaron hasta que en la calle había gente de los medios, y decían los gorilas "Ya no, aguanten". Aguanten para que no vieran que nos pegaban, pero tan solo se iban la gente de los medios otra vez a golpearnos sin piedad.... Nos llevaron a un camión y al subir al camión nos pegaron a todos otra vez y nos decían que nos iban a llevar al matadero.... "¡Ya se los cargó la chingada!"... Quiero decir que no hubo discriminación hacia las mujeres, niños o ancianos, a todos los que subieron les pegaron igual. Al señor Arnulfo Pacheco le pegaron a pesar que hasta los vecinos les decían "¡No se lo lleven...! ¡El señor no puede caminar!" Y aún con la amenaza de (que) aquel que protestara se lo llevarían... Hubo quien les seguía suplicando que no se lo llevaran... Lo peor estuvo por venir...
Al llegar al penal, que no sabíamos donde estábamos hasta que alguien nos dijo: "Están en Almoloya"..., nos dirigen a un comedor y nos damos cuenta... que nuestra historia se repitió más de 200 veces con la misma saña y con el mismo dolor... por los mismos criminales. Al entrar al comedor vi a unas mujeres güeritas y después me entero que son extranjeras y que no hubo trato especial, al igual que a todos las torturaron...
Al pasar de los días, cuando coincidíamos en el juzgado, en la rejilla de prácticas, y ver a los secretarios del juez, que algunos de esos seres también eran mujeres, se reían... Cuando las compañeras aprehendidas gritaban lo que les habían hecho, cuando gritaban: "¿De qué se ríen? ¿de que nos violaron, manosearon y nos metieron todo lo que se les ocurrió?", no vimos que dejaran de reírse... Ante la tragedia de las mujeres y de todos los que nos detuvieron de manera arbitraria sin orden de aprehensión, mucho menos orden de cateo a nuestros domicilios, exigimos la libertad de todas y todos los detenidos del caso Atenco.
Nos indigna hasta el anonimato lo que están tratando de justificar lo injustificable.
La libertad por humanidad del señor Arnulfo Pacheco Cervantes, quien está semiparalítico por una enfermedad degenerativa cerebral desde hace cuatro años
Los derechos humanos... solo (son) una ilusión... No existen
Atentamente
Un preso de los más de 200 del caso Atenco.