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En el acto de presentación del informe preliminar
sobre Oaxaca elaborado por la Comisión Civil Internacional de
Observación de los Derechos Humanos (CCIODH), el sábado
20 de enero pasado, Carlos Monsiváis planteó la siguiente
pregunta:
"Un punto a debatir en el análisis cultural del conflicto:
¿por qué no se ha producido una gran movilización
nacional en defensa de Oaxaca y su gente agredida, golpeada, vulnerada
tan vastamente como se describe en este documento? ¿Por qué
se ha decidido sin deliberar que es mejor ver de soslayo o no enterarse
de los agravios bárbaros a los derechos humanos?"
Sin embargo el informe preliminar de la comisión, resultado de
un total de 420 entrevistas a todos los sectores del conflicto, incluídas
autoridades estatales y federales, organizaciones, presos y ciudadanos
oaxaqueños ajenos al conflicto, es terminante. El primer punto
de sus conclusiones dice:
"La comisión considera que los hechos ocurridos en Oaxaca
son un eslabón de una estrategia jurídica, policiaca y
militar, con componentes sicosociales y comunitarios cuyo objetivo último
es lograr el control y amedrentamiento de la población civil
en zonas donde se desarrollan procesos de organización ciudadana
o movimientos de carácter social no partidista".
Es decir, no se trata de "excesos" o de "actos aislados"
sino de una estrategia gubernamental para paralizar por el miedo, no
a las formaciones políticas existentes, sino precisamente a estos
procesos y movimientos de la sociedad.
Las muertes y desapariciones documentadas en las cinco primeras conclusiones
(1 a 5) del informe convergen en ese objetivo: aterrorizar a la población
mediante "ataques en contra de civiles, en su inmensa mayoría
pertenecientes a grupos indígenas", precisa el punto 5.
El documento da la cifra provisional de 23 muertos documentados e identificados,
aunque la comisión "tiene constancia de la muerte de otras
personas no identificadas". Además, agrega, "existen
sospechas fundadas de la existencia de personas desaparecidas",
pero faltan denuncias formales presentadas. Las personas tienen miedo.
"Me desaparecieron a un hijo. Si hago la denuncia, me desaparecen
al otro", dijo una señora de Oaxaca a uno de los miembros
de la comisión.
* * *
Reproduciré a continuación, en toda su escueta crudeza,
algunos de los puntos de las conclusiones de la CCIODH:
Punto 8: "Se han violado los derechos a paro sindical, libertad
de expresión sindical y libertad de cátedra del magisterio.
La sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación,
representada en la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, ha sido
el colectivo social más fuerte y cruelmente afectado por el conflicto,
sufriendo daños materiales, hostigamiento, amenazas, agresiones,
muertes y desapariciones en un número significativo".
Punto 9: "Las acciones represivas se han ejercido de forma indiscriminada
contra la población civil: hombres, mujeres, niños y ancianos,
utilizando gases lacrimógenos, gas pimienta, agua con químicos,
armas de medio y alto calibre, vehículos y helicópteros
militares. En ellas han participado cuerpos policiales federales, estatales
y municipales y grupos de elite, inclusive con la intervención
de efectivos militares en tareas logísticas y de coordinación.
Grupos de personas no uniformadas con armas de alto calibre han practicado
secuestros, detenciones ilegales, cateos y disparos, en algunos casos
utilizando vehículos policiales y con la participación
de funcionarios públicos".
Particularmente significativo de métodos que se están
constituyendo en norma, desde Atenco hasta Chiapas, es el siguiente
punto del informe.
Punto 10: "Las fuerzas policiales estatales y federales han efectuado
detenciones arbitrarias e ilegales, de forma recurrente y en ocasiones
masivas, contra la población civil. Algunas detenciones también
han sido practicadas por civiles que, utilizando la fuerza, pusieron
a disposición de los cuerpos policiales, con beneplácito
de éstos, a las personas detenidas. Las detenciones se efectuaron
con violencia física y síquica desproporcionada, a veces
mediante secuestro. Se han perpetrado agresiones sexuales contra los
detenidos, mujeres y hombres".
Estas agresiones sexuales, según los procedimientos aún
impunes utilizados en mayo pasado contra las presas de Atenco, fueron
realizadas durante los traslados, en esa "tierra de nadie"
que son los trasportes policiales. Así lo registra el punto 13
de las conclusiones de la comisión:
"En los traslados se han vulnerado los derechos de manera especialmente
grave, realizándose torturas físicas (toques eléctricos,
golpes, heridos, quemaduras, etc.) y síquicas. La CCIODH tiene
indicios fundados de violaciones a hombres y mujeres, según testimonios
y cuadros clínicos. En los traslados han participado cuerpos
policiales, en ocasiones efectivos militares y grupos de personas no
uniformadas y armadas que custodiaban a los detenidos hasta los penales".
Vino después, detallada en los puntos 14 a 24 del informe, la
anulación de todos los derechos procesales garantizados por la
Constitución y las leyes de la República, a lo cual se
sumaron las condiciones del encarcelamiento. En los puntos 19 y 21 se
anota:
"Las condiciones de habitabilidad, higiene, salubridad y alimentación
que se encontraron en las visitas a algunos penales vulneran los mínimos
establecidos en la legislación interna, así como los tratados
internacionales en la materia suscritos por México." [...]
"Hay personas que han sido recluídas en penales de mediana
y alta seguridad a pesar de tener la condición de presos preventivos
y sin que exista estudio o certificado alguno que justifique la peligrosidad
de los reos y la consecuente adopción de tal medida".
* * *
Se detallan después en el documento de la comisión los
efectos sicosociales de la represión sobre la cual, dice el informe,
"hay sospechas más que fundadas para afirmar que miembros
de cuerpos policiales han entrado en hospitales para aprehender heridos",
práctica abominable de los cuerpos represivos en México
al menos desde los tiempos de la guerra sucia. Dicen algunas de las
conclusiones de la comisión:
Punto 26. "Se han detectado efectos y síntomas característicos
de trastornos de estrés postraumático y de trauma social.
Los más señalados son: revivir permanentemente los eventos
traumáticos, despertar bruscamente por las noches, terror nocturno,
miedo a determinados ruidos y sonidos, miedo a la soledad, reactividad
sicológica a estímulos internos y/o externos, sentimiento
de hipervigilancia y manía persecutoria. Hay una percepción
de aleatoriedad e injusticia, de indefensión, de pérdida
del control sobre la situación y sobre la propia vida. Constatamos
la dificultad de verbalizar lo que les ha sucedido".
Punto 29. "Observamos un impacto importante de la estrategia sicosocial
de generación de miedo que tiene consecuencias importantes: el
hecho de no denunciar y el incremento de la desconfianza hacia las personas
e instituciones, fomentado además por la existencia de señalamientos
y acusaciones, campañas de odio, la incitación a la violencia
y los obstáculos jurídicos existentes".
Punto 33. "A nivel social, constatamos el grave deterioro y la
desconfianza que la gente tiene en las instituciones, lo que está
poniendo en grave peligro las vías de participación democrática.
Dado el alto grado de violencia social imperante es posible que la estrategia
de control social empleada acabe generando reacciones de mayor intensidad
y violencia. Esta desconfianza en las instituciones y la impunidad con
la que actúan en los hechos descritos en este informe, dificultan
el diálogo de las partes en conflicto".
* * *
Tres formas específicas y agudas de la represión anota
el informe: hacia los defensores de derechos humanos ("ataques
selectivos, hostigamiento, amenazas, agresiones, campañas difamatorias,
criminalización de sus acciones"), hacia las mujeres y hacia
las personas y pueblos indígenas. Dicen las conclusiones de la
comisión:
Punto 39. "La comisión ha documentado diversas y numerosas
agresiones verbales, físicas y sexuales (violaciones, cortes
de pelo, golpes, obligación de desnudarse, sentadillas, etc.)
hacia las mujeres por su condición de género. Las consecuencias
han sido especialmente graves porque han implicado, en casos documentados,
daños físicos, sicológicos y sociales como, por
ejemplo, abortos traumáticos".
Punto 41. "En las regiones de Valles Centrales, Mixteca, Sierra
Sur y Costa y en la zona triqui se ha constatado un incremento de la
presencia de cuerpos militares, grupos de civiles armados y pistoleros,
en algunos casos comandados por caciques y presidentes municipales,
que agreden, asesinan, secuestran, hostigan y amenazan de muerte a la
población (incluídos niños y mujeres), provocando
desplazamientos en algunas comunidades con la consecuente fractura social
y disgregación familiar".
Sobre las conclusiones aquí resumidas, el informe preliminar
de la Comisión Civil Internacional de Observación de los
derechos Humanos propone sus recomendaciones en 18 puntos, en cuanto
a las medidas necesarias para abrir salidas a esta situación.
Remito aquí a la lectura del informe completo en la página
web de la comisión: http://cciodh.pangea.org
* * *
En la página 28 de La Jornada de ayer, 21 enero 2007, apareció
la siguiente información, procedente del municipio de San Blas
Atempa, Oaxaca, fechada el 20 de enero:
"En presencia de más de 50 policías ministeriales
y preventivos, 200 pobladores de la comunidad Tierra Blanca del municipio
de San Blas Atempa lincharon a un presunto asaltante. 'Esto fue un escarmiento,
quien quiera venir a robar aquí correrá la misma suerte',
afirmaron los vecinos. Según los pobladores, el sujeto, identificado
como Joel Gallegos Jiménez, de 30 años, había asaltado
una tienda de abarrotes propiedad de Héctor Escobar". El
hombre fue "golpeado, arrastrado y retenido en la Casa de Salud,
donde fue desnudado".
A las tres de la tarde llegaron funcionarios judiciales y unos 60 agentes
de policía para rescatar al preso. Sin embargo, continúa
la noticia, "una hora más tarde los pobladores amarraron
con una cuerda al presunto asaltante del cuello y lo colgaron. Afuera
de la Casa de Salud sólo se escuchó un grito de dolor
y la gente gritó: 'Ya fue coronado, ahora que se lo lleven'".
En la página 30 de la misma edición de La Jornada, aparece
otra noticia: el trasportista Albano Ramírez Santos, detenido
en la estación Indios Verdes del Metro, fue llevado a una agencia
del Ministerio Público en una patrulla de la Secretaría
de Seguridad Pública del Distrito Federal. Ileso cuando fue apresado
según informa el personal del Metro, Albano Ramírez fue
golpeado en el trayecto dentro de la patrulla, perdió el conocimiento
y llegó muerto, con cuatro costillas rotas: causal de la muerte,
según esta información, traumatismo craneoencefálico
y toráxico. Otro muerto en "tierra de nadie".
Dos noticias, en un solo día, de una guerra larvada entre autoridades
y población en la vida cotidiana de esta sociedad. Contra este
fondo es preciso leer el alarmado informe de la Comisión Civil
Internacional.
* * *
A título absolutamente personal me dirijo desde aquí al
escritor Carlos Monsiváis, a la senadora Rosario Ibarra, al pintor
Francisco Toledo y al obispo emérito Samuel Ruiz, quienes han
dado su apoyo al informe de la CCIODH, para pedirles que, desde la autoridad
de la cual gozan ante sectores significativos de nuestra sociedad, vean
los modos, las formas y las urgencias para lanzar una campaña
de movilización para la defensa incondicional de los derechos
humanos en nuestro país y para la divulgación masiva de
las conclusiones de la Comisión Civil Internacional.
http://www.jornada.unam.mx/2007/01/22/index.php?section=politica&article=022a1pol
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