|
Testimonio #005 – Germán Mendoza Nube, integrante del Frente Popular Revolucionario
Fecha de la entrevista: 19/12/2006
Lugar de la entrevista: México DF
[…]
t: Tenemos una lista de más de 150 asesinados en la Sección XXII, maestros, desaparecidos, y un número importante de presos políticos que han tenido que pagar la lucha democrática. Y justamente cuando hay un periodo de crisis, digo de crisis política, coyuntural, que se da normalmente en los periodos electorales, en las jornadas de lucha por demandas económicas, se llega a este punto de que la lucha económica de pronto se transforma en una lucha política radical que hoy estamos con un periodo ya de seis meses de confrontación abierta con el Estado, tanto estatal como federal.
En este sentido, mi papel, yo soy maestro normalista. Yo regresé en la generación 85 de la normal rural “Luis Villarreal”, del Mexe, Hidalgo, y me incorporé a la docencia en el 85, siendo dirigente estudiantil durante los cuatro años y de igual manera ya como activista en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Me incorporé de lleno a la conformación de la Unión de Campesinos Pobres en el Estado de Oaxaca y por esa razón estoy en la silla de ruedas ¿no?
Porque cuando nos proponíamos hacer una serie de asambleas comunitarias en la región de la costa, particularmente en las comunidades chatinas de Tataltepec de Valdés, Santa Cruz de Penixtlahuaca, Juquila, en fin toda una serie de comunidades de la región, yo fui agredido por la policía y me dejaron pues casi muerto y en estas circunstancias. Estuve en la cárcel más de dos años. Entonces, el papel que nosotros hemos desempeñado primero como activistas y después como dirigentes creo que ha sido un foco de atención para el Estado. En ese momento en 1987 cuando fui agredido y encarcelado me mantuvieron 45 días incomunicado bajo tortura y malos tratos sin atención médica.
La lucha por salvar mi vida fue una experiencia, digamos, creo que la que me ayudó a sobrevivir y a mantenerme en pie como militante, porque el gobierno federal reclamaba que yo era integrante de un grupo guerrillero y los interrogatorios que me hacían era en búsqueda de nombres, de estructura de algún grupo, buscando en los interrogatorios dónde se encontraban las armas, etc. Cosa ajena a toda actividad política abierta que yo venía realizando junto con la organización. No fue hasta que la señora Rosario Ibarra de Piedra, como coordinadora del Frente Nacional Contra la Represión y presidenta del Comité Eureka, manda un telegrama a la Cruz Roja Internacional reclamándome como prisionero de guerra, porque la Secretaría de Gobernación había manifestado abiertamente y públicamente que ni vivo ni muerto iban a encontrarme.
[…]
cciodh: En relación al conflicto específico de Oaxaca, ¿qué papel ha tenido su organización? ¿Y qué relación tiene con las otras organizaciones que están allá?
t: Bueno, mire, nosotros iniciamos junto con la Sección XXII, que es la organización más articulada, con más experiencia, una serie de organizaciones sociales nos agrupamos en la Promotora por la Unidad Nacional Contra el Neoliberalismo, y las primeras batallas que se dieron de esta Promotora fueron las grandes movilizaciones del 2003, cuando se planteó las privatizaciones de los sectores energéticos, que incluso hasta los priístas en su pleito interno vinieron a movilizarse aquí al zócalo de la ciudad, la capital del país, reclamando la no privatización. Entonces, fue una movilización histórica porque la Promotora toma forma como una alternativa nacional de organización que agrupa a un sinfín de expresiones organizadas, sindicales, campesinas, sociales, colectivos, de la cultura, maestros, en fin. Y éstas en cada Estado van tomando forma y en Oaxaca particularmente se crea la Promotora, el Comité Estatal de la Promotora, y por otro lado se crea otra instancia organizativa de carácter unitario que es el Frente de Sindicatos y Organizaciones Democráticas de Oaxaca. Entre éstas se mantenían como separadas porque, bueno, son como iniciativas políticas que se dan en distintos niveles. La Promotora surge de una iniciativa nacional y el FSODO surge como una iniciativa estatal…
[…]
Bueno, entonces, le decía que estas formas unitarias de organización de carácter estatal, vinculadas a los proyectos nacionales de unidad, se fueron expresando cada vez con más solidez, y enfrentamos desde el 2003 a la fecha toda una política estatal.
Confrontamos, por ejemplo, al gobierno de José Murat por la masacre de Agua Fría, donde un grupo de paramilitares ejecuta, bajo el mando y bajo las órdenes directas del gobierno estatal o de un grupo en el poder que pelea los negocios más jugosos en el Estado, que son las inversiones para la explotación minera. El origen de la masacre de Agua Fría, que es digamos como el principio de esa confrontación de intereses entre los grupos económicos en el poder, es porque José Murat echó abajo la concesión que estaba firmando Heliodoro Carrasco Altamirano con Altos Hornos de México para explotar toda la franja y la cordillera de la Sierra Sur, tanto desde los Loxichas hasta el nudo Mixteco, o sea que tenía que ver con toda esa riqueza. Y ahí está el origen de la matanza de Agua Fría. Creando ese hecho genocida se empiezan a confrontar violentamente estos grupos y nos meten a los pueblos y a las organizaciones en medio haciendo parecer que la masacre y la confrontación es entre comunidades por límites territoriales, por límites entre las comunidades, por pleitos agrarios, y eso es totalmente falso.
Y nosotros con la capacidad de lucha que desarrollábamos pudimos liberar a los presos, demostrar su inocencia e incluso demostramos, con pruebas, que las armas estaban seriadas y eran armas propiedad del Estado. Entonces por eso y desde allí incluso tuvimos las primeras confrontaciones con Ulises Ruiz Ortiz porque él era Senador de la República.
[…]
Creo que la relación que tiene nuestra organización es en función de estos proyectos de unidad. Nosotros nos hemos empeñado en que núcleos pequeños o núcleos más fuertes con mayor experiencia, como la Sección XXII, tienen que jugar su papel en fortalecer los polos de unidad.
Llegamos al proceso electoral donde es electo, entre comillas, este gobierno dictatorial, pero que llega con toda la impunidad después de haber hecho una elección de Estado, de haber robado con un fraude descomunal la elección y desde entrada con un pacto que hizo con los grupos económicos estatales y nacionales porque ya estaba en marcha la primera fase de la aplicación de los negocios del Plan Puebla Panamá, dándole el sustento jurídico en iniciativas para la energía alternativa y sustentable, la energía eólica.
[…]
¿Por qué nos atacan a nosotros? ¿Por qué nos matan a dirigentes regionales? Como en el caso del compañero Ricardo Hernández Riaño o los compañeros Luis y Pablo Carmona de Cerro del Aire en Copala. ¿Por qué? Porque somos una organización que estamos dando la batalla ahí junto con otras comunidades y organizaciones para no dejar pasar los intereses de estos grupos económicos.
No solamente le ponen precio a nuestra cabeza como dirigentes, sino que empiezan a atacar directamente a los representantes de nuestra organización en cada una de las regiones. Por ejemplo, en la costa, el gobierno de Ulises Ruiz, le entrega a Corpus, al actual secretario de gobierno, diez millones de pesos para que nos golpee en nuestras comunidades y empiezan a hacer una labor, y abiertamente lo dicen, ¿no?
Este tipo de cosas nos llamó la atención y empezamos a prepararnos. Fue más o menos en un 18 de junio, de hace un año, del 2005, que después de que ya habíamos enfrentado, nosotros ya teníamos, para esas fechas, 24 presos, las otras organizaciones tenían los propios y nosotros decíamos: si nosotros no damos una respuesta unitaria, contundente, fuerte, con toda nuestra capacidad, nos van a arrasar, nos van a acabar, nos van a matar.
¿Cuál fue nuestro error cuando diseñamos este análisis, esta estrategia? No tuvimos el cuidado porque se nos infiltró un agente del Ministerio Público a esta reunión donde diseñamos nuestra estrategia de lucha. Este mismo agente del Ministerio Público yo lo puedo señalar, estuvo y se personó en mi expediente. Nos íbamos a movilizar el lunes del cerro, particularmente el 12 de julio del año pasado; el 11 me detienen a mí y a otro compañero, a [Nombre compañero], con órdenes directas y con delitos prefabricados por parte directamente de Ulises Ruiz.
Entonces, nosotros ya habíamos valorado que de no ser una respuesta política de otra magnitud ellos iban a arrasar con todo y con todas las organizaciones y las comunidades. Para ese año de gobierno que se cierra en diciembre del año pasado [2005] ya había 40 asesinatos de dirigentes comunitarios, religiosos, de dirigentes políticos, desaparición de personas, presos políticos, ataque directo a las comunidades, como en el caso de Xanica, a los ayuntamientos populares… O sea, la agresión y el totalitarismo ya era abierto, ya no había forma de que las cosas cambiaran. Por eso cuando acordamos junto con la Sección XXII de iniciar una jornada de lucha en el mes de mayo de este año, lo hicimos con toda la intención, pero no habíamos previsto que la lucha iba a desarrollar de tal manera al grado que la tenemos ahora.
Lo único que deseábamos, lo puedo decir porque está en las actas, incluso, de las reuniones, era que el gobierno del Estado aceptara dar respuesta a nuestra gente, a nuestras comunidades. ¿Por qué? Porque no había ni un solo peso para las comunidades, para las organizaciones sociales, ni para la [Sección] XXII en todo caso. Y tampoco había posibilidad de detener la represión. Decíamos: si el movimiento toma fuerza a tal grado lo único que pediremos es que destituyan a Jorge Franco Vargas, que era el secretario general de gobierno.
Sin embargo inicia la jornada de lucha, se dan las primeras manifestaciones multitudinarias y nos damos cuenta que ellos empiezan a diseñar una estrategia, porque ya lo habían hecho intentando fracturar a la Sección XXII, creando otro grupo contrario gobiernista o pro-gobiernista, financiado desde el gobierno de Ulises Ruiz con la finalidad de crear otro sindicato. No lo habían logrado. Y como ya estaba como dosificada la cosa, de que el magisterio solamente aguantaba una semana y empezaba la desmovilización y que ya nos vamos, y que etcétera. Entonces es cuando el gobierno de Ulises Ruiz traza su estrategia de decir: “esta es mi respuesta: les dejo la ciudad, hagan ustedes lo que quieran con la ciudad, no hay ni un solo peso más”. Por otro lado está una campaña mediática de corte fascista utilizando a niños diciendo “Maestros al salón, no al plantón” y que hace un daño enorme a la niñez y a la comunidad. ¿Por qué? Porque en vez de explicarle que el derecho de manifestación, de huelga, la libertad de prensa, de organización, pues son garantías constitucionales que no tienen que ser atacadas de esa manera. Entonces una propaganda fascista que se empezó a desatar.
Pero en vez de que ofrecieran otros miles de desayunos escolares, otros miles de uniformes escolares para las comunidades indígenas, compraron 90 millones de pesos en armamento para equipar a los grupos antimotines. Entonces dijimos: ellos no están jugando a amedrentarnos o a perseguirnos, ellos están apostándole a destruirnos.
Entonces nos preparamos porque sabíamos que era inminente el desalojo del plantón. Éramos como 30 mil maestros, el 14 de julio ¿no? Y ahí inicia esta etapa del conflicto.
cciodh: ¿Cómo se desarrolla el conflicto a partir de entonces? ¿Qué implicación tiene para la organización a la que pertenecéis?
t: Bueno, nosotros planteamos al sindicato, a la Sección XXII (yo soy parte de él como profesor), les planteamos que nos preparáramos para rechazar el desalojo. Y lo que nos dijeron, junto con Rueda Pacheco, que es digamos formalmente el dirigente, es que nosotros estábamos locos ¿no? Y les dijimos “preparémonos porque nos vamos a arrepentir”. Y como nosotros sí llevábamos, digamos como un monitoreo de cómo estaba evolucionando el factor interno de preparación de los grupos policíacos, nosotros sí nos preparamos, y nosotros sí les dotamos a nuestros compañeros que se organizaran en brigadas, que se prepararan para no ser dañados por los gases lacrimógenos. Con todos los instrumentos que pudimos excepto armas, o sea, resorteras, unas piedras, con los palos, incluso hasta cócteles molotov… nosotros sí nos preparamos. Y nosotros defendimos abiertamente, o sea, las primeras batallas del 14 las dio nuestra organización, el Frente Popular Revolucionario, repeliendo a las fuerzas represivas.
No se pudo evitar el… Nosotros monitoreamos, porque nosotros teníamos la comisión de seguridad del movimiento, como Sección XXII, y nosotros monitoreamos toda la preparación, incluso aunque eso pueda ser una presunción. Hicimos una labor de inteligencia al interior de las fuerzas represivas porque de otra manera no íbamos a saber por dónde nos iban a pegar. Y exactamente a las 4,05 de la mañana cuando empezó la escalada nosotros llevamos la información muy puntual, muy puntual.
Cuando supimos que se les habían agotado los pertrechos a los policías y a los antimotines, y que solamente tenían bombas y gases para cubrir la retirada, entonces reagrupamos a los contingentes para desalojarlos. Incluso tuvimos que participar, incluso en la protección de los propios policías para que no los mataran, para que no los lincharan. Mandábamos… pedíamos las ambulancias para que fueran a tal lugar para recoger a los heridos, sacábamos a los policías heridos en vehículos para la Cruz Roja. Porque nosotros no íbamos a jugar un papel de ensañarnos con esta gente ¿no?
Finalmente surgen dos cosas: el movimiento en ese momento toma un carácter ampliamente popular, porque la defensa del desalojo no estuvo únicamente en manos de los maestros. El pueblo salió en masa, jóvenes, niños, mujeres, a defender a los maestros. Ese fenómeno ni lo pensamos, ni supimos cómo se fue tan espontánea la alerta que se dio en la madrugada. Incluso Flavio Sosa es un compañero democrático que está ahí, nos conocemos. Pues él llegó ahí también y llamó a la gente de su organización a repeler la agresión. Ése es uno de los fenómenos que no nos esperábamos.
Y el otro fenómeno es que habíamos preparado un plan de resistencia, y dijimos: tenemos que prepararnos para hacer un llamado al pueblo y conformar una asamblea popular. Y a dos días del desalojo, el 16 se lanzó la convocatoria, el día 18 de junio ya estuvo la primera reunión para constituir la asamblea. Entonces fue y es una palanca formidable, aunque Rueda Pacheco que es un traidor deslinde de la asamblea.
La Asamblea Popular fue una iniciativa y una creación de la Sección XXII. Y eso lo tienen los maestros de base muy, muy claro: la Asamblea Popular no se creó de la nada, fue una iniciativa de la Sección XXII .Por eso lo que ahorita están haciendo es dejar muy claro que ellos son unos traidores. Porque quien lanzó la consigna de la caída de Ulises Ruiz no fue el pueblo, fue la Sección XXII. Entonces por eso el pueblo está muy resentido con los dirigentes de la Sección XXII. No con la base, con la base no pasa nada, son más queridos, son más protegidos ahora los maestros que antes, tienen más vinculación con la gente, más acercamiento, contribuyen a las formas organizativas de las colonias, de las escuelas, de las comunidades. Pero no así la opinión que tienen de la dirección formal de la Sección XXII.
cciodh: En el momento del desalojo ¿cómo ocurrieron los hechos y cómo respondieron ustedes? ¿Cómo lo afrontaron?
t: Bueno, sí, básicamente, yo creo que la experiencia es la que se impone. No es cosa de, como de una ilusión óptica que ahorita es y al ratito no es, como un flashazo ¿no? La autodefensa en estos años de lucha ha estado presente de muchas formas ¿no? Y entonces cuando nosotros nos preparamos con las primeras barricadas el día 13 por la noche en las bocacalles, sabíamos que era únicamente para… sabíamos únicamente que era como para resistir. Para resistir, para agrupar a la gente, para evitar que fueran lastimados los compañeros.
Y entonces lo curioso del operativo de desalojo fue que cuando ya venía el convoy de todas las policías saliendo de los cuarteles hacia el centro histórico, 15 minutos antes ya estaba la provocación al interior. Desde todos los hoteles empezaron a disparar gases. La provocación que se daba desde las bocacalles, desde los negocios, pues causó una psicosis tremenda, un descontrol, una anarquía que no fue posible controlarla, toda la gente corría…
cciodh: Respecto a estas provocaciones ¿tienen documentos, tienen algún tipo de testimonio que nos puedan aportar para la documentación?
t: Yo creo que sí hay desde videos y fotografías, sí las hay. En la mano no las tenemos pero sí las hay.
Entonces sale todo el contingente del centro histórico y empezamos a reagrupar a la gente en todas las bocacalles. Eso fueron los primeros combates digamos de las cuatro y media de la mañana a las cinco y media, todavía con la oscuridad encima. Y pues no era posible controlar... ellos tomaron posesión total de la plaza. Entonces se empezaron a agrupar contingentes de 20, 30, 50 maestros, buscando formas de defenderse ¿no?, buscando piedras, buscando palos, buscando... Pero entonces empieza a llegar la gente de las colonias, los padres de familia, los jóvenes, y entonces los maestros recobran el control emocional y se empiezan a organizar. Entonces decíamos: “mientras ellos tengan con qué atacarnos, nosotros no vamos a poder defendernos”. Entonces se diseñó la estrategia de avanzar y retroceder. O sea, si eran 200 maestros en una bocacalle, avanzaban sobre de los granaderos con piedras o con lo que tuvieran. Y a cierta distancia, cuando llegaba el helicóptero para repeler, los compañeros retrocedían dos calles. Y nuevamente una avanzada… Hasta que se les agotó todo lo que tenía la policía.
Para eso ya habíamos organizado otro frente de batalla por el lado oriente. Hubo una marcha como de siete mil maestros que se reagruparon en otra área, avanzaron hacia el centro, empezó otra confrontación por el lado de la Iglesia de La Soledad, otra por el lado del mercado de abastos… Y así rodeamos a las fuerzas policíacas, y cuando supimos que ya no tenían pertrechos militares fue cuando los empezamos a desalojar, cuando se recuperó la plaza. Eso ya fue hasta las 9 de la mañana. Entonces… fue la creatividad, y después del susto, la reorganización de la gente.
cciodh: ¿Qué tipo de policía efectuó ese desalojo y qué tipo de armamento utilizaron?
t: Hubo armas de fuego y todos los pertrechos: gas pimienta, gas lacrimógeno, armas de fuego desde luego hubo… lo normal del equipo antimotín que traen para golpear. Lo que hizo cambiar la situación fue que los compañeros, ya con todo el coraje del mundo, empezaron a tomar autobuses y a embestir a la policía. Eso fue lo que reposicionó la moral de la gente, porque nos estaban golpeando terriblemente.
[…]
Los primeros detenidos fueron los compañeros que estaban en Radio Plantón. Ellos todavía estuvieron transmitiendo. A las 4 de la mañana, como se dio un monitoreo, el secretario general dio la voz de alerta: “compañeros despiértense, prepárense, porque la policía está en camino y vamos a defendernos”. Entonces Radio Plantón fue el instrumento que permitió que no fuera más fatal la situación, porque en todo momento estuvo alertando y estuvo lanzando la alerta hacia la población para defender al magisterio. Y los compañeros que detuvieron al incursionar la policía al edificio sindical, fueron los compañeros de Radio Plantón que se quedaron a lo último, transmitiendo hasta el último momento, y ahí fueron detenidos […] Son jóvenes del Frente Popular Revolucionario. Los demás tuvieron que salir huyendo, llevándose algunas cosas pues, porque también había que recuperar algunas cosas para que no se perdieran.
Y de ahí la circunstancia de los demás detenidos, fue en la casa del maestro, que también hubo un operativo minutos antes de la incursión policíaca, donde sembraron armas, detuvieron a algunos representantes de la Sección XXII. Y los demás detenidos fueron de los que tomaron ahí en pleno desalojo. Fueron 12 compañeros en total. Y de los heridos, sí hubo alrededor de 120 heridos.
[…]
La policía a partir de ese momento [14 de junio]… se abrió una rebelión interna de la policía, porque dentro de los policías que fueron al operativo, vinieron policías de los municipios de la Sierra Norte, de la Sierra Sur, de los municipios conurbados, que fortalecieron al grupo de la policía estatal y de la policía judicial. De ese contingente, aproximadamente el 50 por ciento tienen familiares en el magisterio. Entonces por esa vía la información era muy directa. O sea: “cuídense, tomen las precauciones, va en serio”, etc. Todo fluía como la voz del pueblo ¿no?
Entonces por eso hubo esa rebelión interna. Porque los policías ya no permitieron aceptar órdenes por obediencia debida o por reglamento, sino dijeron: “nuestra función como policías y como servidores, es otra la que nos faculta la ley, otra es nuestra labor ante la sociedad, y no ir a golpear a las organizaciones, no ir a golpear a los maestros”.
A partir de ese momento dejan de existir las corporaciones policíacas y toman forma los grupos para-policíacos y paramilitares. Por un lado los grupos para-policíacos encabezados abiertamente por los mandos medios, y por otro lado los grupos paramilitares y sicarios que se alimentaban de la parte más corrupta y descompuesta de las corporaciones que tienen que ver con el narcomenudeo, que tienen que ver con los porros que controlan la universidad, que tienen que ver con los grupos de delincuentes en las colonias… De ahí se alimentaron los grupos paramilitares y los sicarios, y hay testimonios públicos incluso de ellos.
De eso se empieza a generar la primera embestida hacia el movimiento. Pero antes de eso se toma una medida política por parte de Ulises Ruiz que se suponía era la píldora que iba a darle la solución o curar en salud a este gobierno: el 9 de julio, perdón, el 10 de julio anuncia el cambio de su gabinete de seguridad; junto a él la destitución del secretario general de gobierno, Jorge Franco Vargas, y entonces…
Pero ellos ven que a partir de ahí en la primera mega marcha se hace el juicio político popular a Ulises Ruiz con la participación de toda la sociedad. Fue la primera megamarcha que tuvo una presencia de más de 200.000 gentes. Nunca visto en el Estado de Oaxaca. Y luego se viene la segunda megamarcha, con casi 300.000 o más de 300.000 gentes.
Entonces la lucha deja de ser gremial. Los maestros dijeron: “por dignidad no queremos un solo peso, lo que queremos es la cabeza de Ulises Ruiz Ortiz”. Y quien lanzó la consigna fue el magisterio oaxaqueño, y se registra en las actas de la asamblea estatal. O sea, nadie lo está inventando. Aparte de que se acuerda en su órgano de dirección, también se grita en la calle “va a caer, va a caer”, y luego “ya cayó”.
En ese momento la política del Estado cambia totalmente. Cambia totalmente y empiezan las agresiones. Para eso nosotros ya tenemos en nuestras manos el instrumento de comunicación para estar protegidos, que es Radio Universidad. Radio Universidad es el factor estratégico que permite el crecimiento, porque no había otra manera de detener la agresión, y los embustes y los ataques del gobierno de Ulises Ruiz a través de la televisión y de la radio. Entonces todo esto se empieza a contrarrestar con Radio Universidad.
Entonces el pueblo como que se le despierta el inconsciente colectivo, o sea, pierden el miedo, y dicen “no es posible que seamos gobernados por un loco, por un maniático, por un asesino”. Y entonces las agresiones toman otro giro.
Yo tuve que abandonar el Estado de Oaxaca porque sabía que mi seguridad y… De hecho yo ya desde el 13 de junio me estuve resguardando, ya no hice apariciones públicas, excepto en la tercera megamarcha, fue la única vez que volví a presentarme públicamente. Y tuve que salir 20 días del Estado de Oaxaca, porque sabía que mi seguridad ya no era garantizada de ninguna forma. Y me buscaron y me encontraron hasta donde yo estaba, porque cometí algunos errores de hacer algunas llamadas telefónicas. Entonces me buscaron y me encontraron. Y no me quedó otra más que decidir regresar a Oaxaca, porque el único lugar donde me podía defender era en Oaxaca, y sigue siendo Oaxaca.
Para eso, yo me ausento el día 11 de junio, salí de Oaxaca, y regresé hasta el 3 de agosto. El 3 de agosto llegué. No hice ninguna presencia pública hasta el día 6 de agosto. Me presenté a una plenaria de la dirección provisional de la APPO. Ese día, la PGR [Procuraduría General de la República] y Ulises Ruiz anuncian que habían solicitado ya la orden de captura, con órdenes de aprehensión para todos los dirigentes. Entonces, en ese mismo momento yo me resguardo en un domicilio.
Aparezco al otro día, el día lunes siete, hago algunas gestiones todavía incluso, y como a las 10:30 se da la primera agresión. Es cuando toma el giro distinto. Un grupo de paramilitares vestidos de civil armados, comandados por el comandante Aristeo de la Policía Municipal, atacan a los compañeros en la Secretaría de Economía, y ahí se da el primer enfrentamiento, los primeros heridos, las primeras balaceras, los gases lacrimógenos. Pero ya no es la policía en sí, ya son los grupos que son alimentados por otras vías.
Ese mismo día 7, el lunes 7 por la noche aproximadamente a las diez de la noche, ejecutan al maestro universitario, a un dentista, a un odontólogo… lo ejecutan. Al otro día por la mañana, el día martes, entran un grupo de sicarios al diario Noticias, donde estaban laborando. Hieren a tres trabajadores del Noticias y hacen, este, pues, alarde de poder: balacean las oficinas, destruyen algunas computadoras…
Y entonces al otro día me detienen, el día nueve de agosto. Y como yo les digo, bueno, yo reconozco que solamente soy un comodín, soy un dirigente pero soy un comodín. Porque, pues, atraje los reflectores de la represión hacia mi persona, pero yo reconozco que en el movimiento magisterial y en todas las organizaciones hay dirigentes a lo mejor de mayor capacidad, con experiencia que yo, no soy el único. Sin embargo por los antecedentes que vengo arrastrando, se enfocaron hacia mí. Me detienen un grupo de paramilitares, igual o sea de… El día 9 como a las 12:30 del día.
Toda esta situación es la que empieza a generar el ascenso de la lucha. Por un lado toma forma la autodefensa a partir de esos días que ya hacen una actuación pública los paramilitares y los sicarios. Toma forma la autodefensa y también toma forma la escalada de terror que ya tenía planeada Ulises Ruiz.
cciodh: ¿Lo detienen y qué ocurre en el momento de la detención?
t: De hecho no llegaron como es una detención usual, sino que llegan a agredir. Yo llego, ya ocultado, llego con el auxilio de un compañero, de un amigo, en su vehículo. Antes de eso encontré a otro amigo que nos andábamos buscando porque iba yo a ser su compadre, por su bebé. Y nos saludamos y llegó unos metros adelante al domicilio donde yo vivía. Ya nos saludamos, me ayudaron a bajar del vehículo y cuando ya me disponía yo a abrir la puerta del domicilio llega un vehículo a toda velocidad. De eso tengo ya un testimonio por escrito, incluso pues este es lo que he denunciado.
Y se van directamente a la agresión y quieren jalarme la silla [de ruedas], o sea, hay ya una agresión abierta. El compañero [Nombre 1] que me apoyaba por la parte de atrás, que me empujaba, me toma la delantera por el lado derecho y responde a la agresión, pues, golpea a uno de estos paramilitares, pero se le van encima los otros cinco. Lo controlan, lo empiezan a golpear. Yo le pido a [Nombre 2] que se retire (él llevaba mis cosas porque me ayudó a bajarlas). Le digo “retírate, vete” y no puedo porque en ese momento hay una voz de mando de “éntrenle cabrones” ¿no? y aparecen otros tres vehículos y aparece un policía con uniforme de la preventiva, con un arma larga. Controla a [Nombre 2]. [Nombre 2] lo único que puede hacer es aventarme mis cosas, mi morral, hacia su camioneta, donde venía con su esposa, y lo empiezan a golpear y de igual manera a él. Entonces cuando hay esa voz de mando de “éntrenle cabrones”, bajan los 3 vehículos como con 20 individuos más…
cciodh: ¿Paramilitares también o PFP?
t: No, paramilitares, paramilitares. Todos de civil, incluso hasta mujeres policías que andaban por ahí. Entonces empiezan a golpear salvajemente a [Nombre 1] y a [Nombre 2], y yo les grité y les dije que se calmaran que yo me iba con ellos, que se calmaran. Pero pues la agresión era fatal contra los compañeros. Entonces ya me levantan así con todo y silla al vuelo, entre cuatro, me llevan al vehículo blanco, una Urban blanca ya un poco usada, y me avientan ¿no? como queriéndome introducir con todo y silla al vehículo. Y entonces me lastimo esta parte de la pierna, y me estaban casi fracturando y les grité que si querían lastimarme pues que no había bronca ¿no? que siguieran, pero entre su locura me seguían empujando con todo y silla […] Entonces uno de ellos se da cuenta de que no podían meterme con todo y silla, le pide a otro que me sujete, que me someta, y me someten, me controlan debajo del asiento del vehículo. Me tapan la cara y todavía escuchaba yo la agresión que sufrían [Nombre 2] y su esposa y [Nombre 1] ¿no?, que se resistieron a que se los llevaran. Entonces jala el vehículo, se van por una terracería. Yo deduje por dónde iba el rumbo, rumbo a un fraccionamiento que se llama El Rosario, y tomaron puras terracerías, ¿por qué? Porque toda la ciudad estaba sitiada.
En ese momento yo tuve la fortuna de haber encontrado a [Nombre 2] y a su esposa, porque a su esposa con su bebé no se la llevan, nomás la golpean y la tiran ahí, y ella da la voz de alerta de inmediato. Entonces en cosa de 10 a 15 minutos que me habían detenido, nos habían detenido a los 3, se cierran todas las carreteras de la ciudad y se empiezan a movilizar cientos de brigadas para buscarnos en toda la ciudad. Entonces no podían ellos llevarnos a la Procuraduría, porque además estaba tomada la Procuraduría, no existía la Procuraduría. Entonces nos llevan por terracerías, después se detienen, me cambian de vehículo, me entregan a otros individuos, ya me vendan los ojos. Entonces me doy cuenta que en el cambio de vehículo, me cambian a un vehículo gris, porque vi por la parte de abajo. Y ahí ya me vendan, me esposan de las manos y de los pies y me voy, me llevan.
Ahí perdimos quizás como unos 15 minutos. Vuelven a llevarme en el vehículo, más o menos me doy cuenta por dónde van porque conozco muy bien la ciudad. Y me doy cuenta de que me llevan como rumbo a la Procuraduría, pero no llegan allá, sino hacen algunos cortes y por unas bodegas de una empresas y hacia una población que se llama, este, una colonia que se llama Indeco-Xoxo. Y es el único lugar donde se puede llegar a donde llegamos. Llegamos a Xoxocotlán, donde están los fraccionamientos, a un parque se que llama el Tequio. (Eso lo deduje en el camino porque después me di cuenta de dónde me encontraba). Entramos por la parte de atrás al aeropuerto. Cuando llegamos ahí me quieren obligar a caminar a pesar de que estaba yo esposado. Me azotan y me avientan. Me maltratan, me avientan.
Entonces yo escuché un motor, por el ruido pensé que era un autobús, dije “no, pues me van a meter a una cajuela [maletero] y me van a sacar en este autobús”. Y cuando me aventaron a este lugar me doy cuenta que estaban otras personas, porque se quejaban de los golpes que les daban y [Nombre 2] les habló que se estaba ahogando y que le aflojaron un poco, no sé si les habían amordazado, pero el refirió que se estaba ahogando, que le aflojaran un poco. Y otra persona que quedó junto a mí le di un codazo y me contestó, y me di cuenta, ya por los gritos, que eran [Nombre 1] y [Nombre 2] que estaban ahí conmigo. Llegaron antes que yo.
Al momento de acelerar el motor me doy cuenta que no era un autobús, sino empieza a despegar y entonces digo: “no, pues es un helicóptero porque ya el sonido cambió”. Y yo creo que el vuelo fue como de unos veinte minutos. Volvió a bajar. Nuevamente con lujo de violencia me vuelven a azotar. Ya son otras personas las que me trasladan.
cciodh: ¿Ya es PFP en ese momento?
t: No, seguían siendo paramilitares
cciodh: ¿Seguían siendo paramilitares los de los helicópteros?
t: Sí, así es, porque este helicóptero es privado. Porque la policía no tiene ningún helicóptero, ni siquiera el gobierno del Estado; el gobierno del Estado tiene sí un helicóptero, pero que en ese momento no funciona, y rentan, incluso para la represión del 14, rentaron un helicóptero del Estado de México. Entonces este helicóptero nos traslada. Entonces ya al momento de bajarme me vuelven a azotar. Me quieren obligar a caminar. Entonces un cuate se da cuenta, dice: “no, este cuate no camina, hay que traer una camilla”. Y bueno yo pensé: “pues una camilla sólo hay en un hospital o en lugar donde hay ciertas condiciones”.
Y escuché ahí el comentario de otras personas, y dijeron: “son de la APPO”. Y yo contesté: “sí, soy de la APPO, soy profesor, me llamo fulano de tal, me llamo Germán Mendoza Nube, soy maestro y soy dirigente de la Asamblea Popular”. Y volvieron ellos a referir, dice: “siguen con sus pendejadas”, pero refiriéndose a la autoridad.
Entonces tardan como 5 minutos, traen la camilla, me suben y ya me llevan. Entonces empecé a sufrir de un dolor del ojo por la venda que me habían atado. Y les digo: “¿saben qué?, me estoy poniendo mal de un ojo, por favor quítenme la venda; si no me la quitan, yo me la voy a quitar aunque me rompan la madre”. Y como no me contestaron, yo me la quité. Y levanté el cuello, porque es lo único que puedo hacer cuando estoy recostado, levanté el cuello y me di cuenta dónde estaba yo y ya vi también que venían caminando detrás [Nombre 2] y [Nombre 1]. Y los que empujaban la camilla pues eran policías de la preventiva estatal.
Entonces ya nos llevaron a las celdas. Nos separaron. Al poco rato llegan ahí dos peritos. Yo no sabía porqué, pero llegaron, ya incluso a uno de ellos lo conocía porque me había tomado igual el estado de salud el año anterior cuando me habían detenido. Y le dije “yo a ti te conozco” y me dijo “sí, desgraciadamente es mi trabajo”.
Entonces como no quisieron dejar de grabar yo les dije “les voy a entregar la venda porque si no van a decir que yo me suicidé y usted me (…)”. Entonces él dijo: “no, yo te conozco, tú te aferras a la vida”, etcétera, su versión de él. Se las entregué, ellos filmaron. Les dije que no me habían torturado porque no me torturaron, pero me habían golpeado y hasta ahí fue donde se retiraron; yo me quedé ahí.
Pasaron aproximadamente 3 horas. Después de que llegué ahí, calculo llegué allí como a las dos, dos de la tarde. Pasaron como otras tres horas, tres horas y media, y vuelve a llegar el helicóptero, vuelven a vendarme los ojos. Y me sacan en una camilla igual, pero entre la prisa que llevaban tiraron la camilla y me cargaron, me aventaron al helicóptero otra vez. Entonces sacaron también a [Nombre 2] y a [Nombre 1]. Pero después hubo un mando ahí que dijo: “no, éstos se quedan, nada más nos llevamos a uno”. Y me llevaron a otro lugar. Así tardamos como unos 35 minutos de vuelo en el helicóptero.
Bajó. Me introdujeron a un lugar y ahí ya me interrogó el director, bueno, ahora sé que es el director del penal, y me hizo preguntas. Me dijo: “yo hago las preguntas, tu contestas”. Y le digo: “bueno pues, si puedo si te contesto” y le digo “pero si me quitas la venda yo te voy a contestar mejor”. Me dijo: “sí te la voy a quitar, pero pórtate bien”. Me quitó la venda y ya.
Yo no sabía dónde estaba. Conocía a los custodios porque ellos estaban en la penitenciaría central el año anterior. Supuse que estaba yo ahí y que me habían introducido por la zona militar, por la parte de atrás de la penitenciaría. Me obsequiaron un poco de agua, o sea, no me trataron mal, digamos, eso yo debo decirlo, yo no tengo porqué mentir. Me empecé a poner mal porque soy diabético, les pedí agua y tomé un poco más en la noche. Incluso me dieron dos cobijas, así, en un camastro ahí… Entonces me preparé, porque como uso la sonda, me la quité, la limpié. En fin, mojé la ropa de orín y todo. Y al otro día pues temprano no pude dormir, me levantaron, me cambié con la misma ropa sucia y húmeda de orín. Así me la puse, me taparon con una cobija y me sacaron al helicóptero y me volvieron a… Entonces tardó como una hora y media el vuelo del helicóptero.
Ah! Bueno, pero antes de eso en la madrugada me visitó un médico, un perito de la PGR, y yo le dije que me sentía mal. Le dije: “bueno, dígame por qué estoy detenido”, y dice “creo que es por portación de arma”. Luego bueno, ya me tomó los datos de mi estado de salud, me quejé con él, y le dije “mire, soy diabético, ya tuve una crisis hace unas horas, no me siento bien”. Tomó nota y hasta ahí quedó todo. Se retiró.
cciodh: ¿Nunca te dieron ningún medicamento?
t: No, nada, nada, absolutamente nada.
cciodh: Y en los traslados ¿te amenazaron con aventarte del helicóptero?
t: No, no, nada más, qué bueno la pregunta por… solamente el cerrojeo de las armas, pero absoluto silencio, sí, el cerrojeo de armas nada más.
Entonces eso sucedió el día jueves por la mañana. Más o menos calculo que eran como las 5 y media. Cuarto para las seis de la mañana me sacan. Llegamos a donde baja el helicóptero como una hora y media después. Entonces yo ya me sentía muy mal. Pensé que no estaba solo. Le hablé para pedirles, decirles que era diabético y que me sentía mal, que si había forma de que me dieran algunas medicinas, porque era una ambulancia, de eso sí me percaté, que me subieron a una ambulancia en una camilla. Entonces como no me contestó nadie me quité la cobija y ya me di cuenta de donde estaba un letrero que decía “Bienvenido a la casa de los tigres angelinos”, que es un equipo de béisbol de Puebla. Volteé al otro lado, vi el estadio y entonces ya vi el helipuerto que estaba ahí. Había otro helicóptero ahí, un verde, que decía, el nombre del helicóptero se llamaba “Poblano”, o sea, estaba el registro, alguna serie. Entonces dije “bueno, estoy en Puebla”.
Me volví a tapar. Más tarde llegó el conductor de la ambulancia. Le pedí que hiciera una llamada a Oaxaca. Le di un teléfono, el nombre de un compañero de la organización, y me dijo que no, dice: “no, no lo puedo hacer porque me voy a meter en problemas”, y le dije: “mira, no lo hagas ahorita, sólo anota el teléfono y en el momento que tú puedas hazlo, diles que estoy aquí, que estoy bien, nada más”.
Entonces ya me trasladan. Perdón, antes de eso, no había custodia, entonces no me podían trasladar. Más tarde me doy cuenta que ya llegan policías con un uniforme negro. Me di cuenta que era la policía estatal de Puebla y entonces piensan ellos en trasladarme y les dije que: “¿saben qué? me estoy poniendo malo, me siento muy mal, soy diabético”. Entonces ya piden el auxilio de los paramédicos y llegan los paramédicos. Yo ya estoy casi en un estado de inconsciencia porque la descompensación es muy rápida, y les dije: “soy diabético. Llevo más de 24 horas sin comer, sin tomar agua, sin mis medicinas ni nada ¿no?”
Y entonces de inmediato me pusieron suero, me dieron los primeros auxilios con suero de glucosa y me empezaron a estabilizar y ahí como que tuve un relajamiento. Me trasladaron al hospital general de Puebla. Incluso la unidad de la ambulancia es la 625. Al llegar a Puebla ya me está esperando un doctor Juárez que es el encargado del área de urgencias. Me aíslan en una sala, ninguna comunicación, con los guardias al pie de la cama, tanto los de la judicial del estado, la preventiva y los agentes que iban de Oaxaca.
Después de que me atienden yo le pido a una enfermera que por favor haga una llamada a mi familia. Me dice lo mismo: “no puedo hacerlo porque me voy a meter en problemas, pero déme los datos, yo se los doy a la trabajadora social y que ella se comunique con su familia”. De igual manera toma los datos. Al salir de la puerta de la sala, la policía le dice: “a ver traiga para acá”. Le quita la información.
Entonces yo me doy cuenta que el hecho de estar allí, no era con la finalidad o el interés de mi salud, sino más bien el plan era la desaparición y lo referí a los mismos agentes.
cciodh: ¿La policía de Puebla?
t: La policía de Puebla, sí. Incluso eran de la Comandancia 9 de la Policía Judicial del Estado o de la Policía Ministerial.
El que refería las órdenes era un tal comandante Sócrates. El radio que portaba este agente que me cuidaba era el 55, porque normalmente cuando escuchaba yo los reportes, le decía: “55”, él respondía y daba su reporte. Entonces ellos referían, y cuando hacían comentarios con los agentes de Oaxaca decían que me iban a romper la madre. Entonces yo me di cuenta a partir de que quise pedirle a Trabajo social de que “quiero que hablen con mi familia, dígales que estoy bien, nada más, no le pido más”.
Me suben a hospitalización. Después de tomarme algunos estudios me dan alimentos líquidos hasta la tarde y alimentos ya sólidos hasta ya entrando la noche. Cuando ya me cambian al piso de especialidades y de hospitalización, que es medicina interna, se hace presente la (eso ya fue como a las cinco o cinco y media de la tarde), se hace presente la especialista que está haciendo su internado, o su especialidad, y quiere hacerme… pues ella quiere hacer su labor médica ¿no? De inmediato llegan los agentes. Le dicen: “no puede usted hacer nada”. La sacan de la sala, se la llevan y después regresa como una hora más tarde, pero ya con toda la información digerida. No como lo es normal, pues que le preguntan sus antecedentes, todo el resumen clínico que ellos hacen ¿no?
Entonces le digo a la doctora: “¿sabe qué, doctora? Le voy a dar el teléfono de mi esposa”, le di su nombre. Le digo “solamente dígale que estuve aquí con vida en el hospital, no lo haga ahora si cree que va a tener problemas, hágalo cuando usted lo desee, pero hágalo”. Le digo: “yo no voy a regresar con vida a Oaxaca. Por eso le pido este favor“. Ella anotó los datos y dice: “pues discúlpame, pero yo no puedo hacer nada. Ya vio usted como me trataron”.
Entonces ya… Yo hasta ese momento, el plan que ellos tenían, ignorando todo lo que sucedía al exterior, el plan era la desaparición de mi persona.
Como a las diez y media de la noche, casi a las once, llega el jefe de la especialidad, el jefe de piso. Igual como es natural, con la autoridad que tiene, él sí sacó para fuera a los agentes y les dijo, dice: “ustedes mandan y tienen un jefe, pero el que manda aquí soy yo, ¡para fuera!“. Y entonces, les dice, ya entran a escena nuevamente los de Oaxaca junto con los de Puebla y dicen: “No. Este cabrón no tiene nada. Es más, ya se va para Oaxaca”. Ahí es donde me entero que me van a volver a trasladar. Entonces ya con esa actitud de los policías ante el jefe de especialidades él dice: “Ah, bueno pues, ¿y la enfermera consintió?” “Sí, ya lo dieron de alta”.
O sea sin hacerme nada, ni darme ningún diagnóstico, ningún medicamento, nada absolutamente, dicen que ya estoy dado de alta, y que no tengo nada. Entonces hasta ahí creo que la primera etapa del plan de desaparecerme físicamente cambia. Entonces ya sé que voy a regresar a Oaxaca. No sé si me fuera a pasar algo o adónde me llevaban.
Me preparo igual toda la noche, estaba yo desnudo, me puse un trapo y todo, me preparé y ya antes de las seis de la mañana me cubren. Bueno, me suben a una silla de ruedas, me bajan de piso. Ya estando en la sala de urgencias me tapan con una cobija. Se acerca el guardia de seguridad, de ahí de la sala de urgencias, y le dice “¿a dónde llevan al paciente?”, y le refieren la gente de Puebla y el de Oaxaca: “tú ya sabes”, “ah bueno pues”. Se acerca la especialista que vi el otro día, le reconocí la voz, y dice: “¿a dónde llevan al pacientito?”. “Ya se da de alta” dice.
Fue lo que se escuchó. Entonces ya me llevan. Me suben a la ambulancia. Y en el inter, antes de llegar al helicóptero, escucho el noticiero que refieren que el día jueves habían matado a un maestro en el transcurso de la marcha. Entonces yo dije “bueno la cosa sigue, ya, los ataques”.
Entonces llegamos al helipuerto. Me suben otra vez a este vehículo y regresa. Sí nos echamos como una hora y media de viaje, más de una hora y media de viaje. Me vuelven a bajar, yo totalmente cubierto. Trato de identificar a los agentes. Ya después los tengo muy bien grabados. Me bajan y me introducen nuevamente al lugar donde yo no sabía dónde llegaba pero me di cuenta que era el mismo lugar.
Ahí ya se presenta el director del penal, me dice: “soy el director del penal, tú estás detenido, estás en Miahuatlán”. Yo todavía incrédulo de estas circunstancias, minutos después le pregunto a un custodio: “¿Sí estamos en Miahuatlán?”. “Eso dicen “. O sea, no me afirmó ni nada, “eso dicen”.
Pero finalmente cuando ya estoy ahí me digo “de todos los males, pues ya no hicieron lo que pretendían ¿no?”. Digo esto como dejándolo ahí en un interrogante, porque no sabía que habían cerrado toda la ciudad, que me estuvieron buscando, la prensa nacional, antes de las dos de la tarde, la alerta internacional, la labor de los organismos civiles. Y lo más es que, pues yo soy conocido no solamente en la ciudad físicamente sino en todo el Estado como dirigente social.
Entonces aparece públicamente nada más mi silla, ¿y dónde está el pasajero, no? Fue un impacto importante y yo creo que gracias a ello y a la presencia de los testigos no me desaparecieron ni me privaron de la vida ¿no? Porque se dio en esa circunstancia. Ahora como una especie de conclusión es ésa, considerando lo que pasó.
Entonces ya llegan, me dicen: “estás detenido por este delito, por este otro delito, tentativa de homicidio”. El mismo con el que me detuvieron el año anterior, que me liberaron sin ninguna responsabilidad porque era un delito fabricado. Me ordenan la reaprehensión y dicen que soy presunto culpable. Siembran el arma y dicen que delito de portación de arma prohibida, específica del ejército sin licencia o sin permiso, y un tercero que es el robo con violencia y daños al patrimonio de la cámara de diputados local. Entonces con eso me mantienen en prisión, y digo, ahí prácticamente pues me separan ¿no?
El episodio de la cárcel se sintetiza: primero, es una cárcel de mediana seguridad. La pretensión fue incomunicarme de toda realidad. Lo lograron durante un tiempo. Sin embargo, rompí eso porque me hablaron por teléfono, porque hay un servicio telefónico que es de uso del área y yo di una entrevista a la radio. Y a partir de ese momento la agresión hacia mí fue más abierta: cortaron el teléfono, pusieron la cámara especial al área donde yo estaba por si entraba o salía, con quién platicaba. Y todo lo que yo requerí como una garantía de cualquier prisionero, de cualquier detenido, pues era lo elemental ¿no? O sea la alimentación por padecer una enfermedad crónica, la alergia que yo tenía... La alimentación: durante más de un mes estuve tomando la misma alimentación que todos.
cciodh: ¿Hubo un chequeo médico a la entrada?
t: Eh…no. No. Después ya se hizo normal, porque en el área donde me recluyeron era el área médica justamente, pero en una parte de “hospitalización” que le denominan ¿no? Y en la parte alta en la segunda planta está el área de mujeres, la de femenil. Entonces pues realmente yo no requería de una atención médica especializada, simplemente yo les pedí que para mi situación de salud, lo que le pedía era que me ingresaran alimentos dos veces por semana para que yo pudiera mejorar mi dieta, y eso era la base de controlar mi situación de salud. Se negaron totalmente. Lo hice por escrito. No hubo ninguna respuesta.
Y después lo que ya hizo que yo anunciara una huelga de hambre fue que de pronto llegan unos médicos que se presentan como médicos del Hospital de Especialidades de Oaxaca y que venían a hacerme una valoración. Yo estaba dando clases a una muchacha reclusa, es una indígena zapoteca de la región Loxicha; le empecé a dar clases de…para que aprendiera a leer y escribir. Entonces de pronto llegan, la sacan a ella y yo le pregunto al custodio: “quién ordenó este chequeo médico, yo no lo he solicitado”. Y él se comunicó con claves y entendí que quien me había solicitado el chequeo médico era el director del penal. Sin embargo acepté, pues que me chequen, no me quitan nada. No me están agrediendo, no me están…Pero resulta que era una diligencia.
Afuera del área donde estaban los médicos y yo, porquo no salí, estaba el Ministerio Público, estaba la Policía Judicial, estaba la Defensora de Oficio. Entonces fue algo premeditado para hacer una diligencia que en situación normal no lo iban a poder hacer. Yo no lo iba a permitir. Y en ese momento me doy cuenta que los ataques son directos ya para dañarme y perjudicarme. Entonces puse una denuncia ante la Comisión Nacional [de Derechos Humanos], que está registrada por vía telefónica, en contra del Juez, del Ministerio Público, del director del penal, de todas las autoridades.
Para esa fecha ya me habían negado la entrada a los organismos civiles de derechos humanos. Todo lo hacía yo de manera digamos oficiosa, con un escrito, etc. Pero de pronto niegan la entrada de los organismos. Entonces dije, “bueno, la única forma de pelear con esta gente es que yo haga una acción aquí adentro de la cárcel”. Entonces ya anuncié la huelga de hambre y la hice pública; los compañeros la hacen pública aquí en la Ciudad de México a los medios, y empezamos.
Entonces él ya concede lo que por derecho tenía que haber concedido: me permiten el ingreso de alimentos, un sombrero que necesitaba yo para la alergia que tengo, una parrilla para hacer mejorar mi alimentación. Me pudieron ingresar “La Jornada” una vez por semana o una revista de información. Entonces finalmente la situación cambió un poco.
No así la política de mantenerme incomunicado. O sea, todas las personas que platicaban conmigo las amenazaban. Ya no se acercaban todas las personas. Y cada vez más la gente me buscaba para pedir alguna opinión, alguna idea sobre su situación jurídica, y empecé a hacer una labor social al interior. Entonces lo primero que hice fue crear una red de información con los presos Loxicha para que si algo les sucediera a ellos como sí les sucedió, yo iba a ser la parte que denunciara y que diera la información hacia fuera, y si algo me sucedía a mí, ellos eran la vía para hacer la información hacia fuera. Y dio muy buen resultado porque eso evitó que nos incomunicaran.
Y la gente cada vez confiando en uno, porque hice algunas gestiones para liberar algunos presos. En fin, y bueno, eso ya lo hace uno todos los días estando fuera, entonces ahí no costaba mucho más que hacer uso del teléfono que estaba ahí y eso era todo.
Pero los hechos de afuera… Se da la desaparición de Pedro García, el compañero, ex-compañero de organización. Se dan los primeros muertos, se da la provocación donde muere Brad, el ingreso de la policía federal… Yo sabía que a partir del ingreso de la policía federal pues me iban a trasladar, y justamente así fue. Sin embargo la liberación, entre comillas, que pactó la Sección XXII, sin la autorización de la APPO, fue nuestra salida. Como un punto de negociación la liberación de los presos, excepto Catarino que no pudo salir. Eso no lo sabíamos. Eso yo me enteré cuando ya pudimos estar frente a los representantes de la Sección XXII y a los funcionarios de gobernación ¿no?
El día 30 por la mañana, después de los acontecimientos del desalojo del centro histórico, el posicionamiento de la APPO en Ciudad Universitaria, yo dije “bueno, pues me tengo que preparar, no pasan más que unas horas y me van a trasladar”. Y así fue. Por la mañana en diez minutos ya estaba yo en el helicóptero, en un operativo ahí tremendo, y ya me llevaban. Sin ninguna información ni para dónde ni nada…
E: ¿Quién le llevó?
t: La PFP. La PFP fue la encargada del traslado.
Antes de eso hubo una llamada el día domingo 29 por parte del licenciado Evencio Martínez. Él es subprocurador de control de procesos. Yo lo conozco desde hace muchos años, y yo sé y tenemos las pruebas de que él es el que ordena para que se arme la fabricación de delitos y todo. Me habla diciendo, como chuleando la cosa, que me van a ayudar, que yo coopere ¿no? Yo lo mandé a la porra, le dije: “pues de ti, de Ulises y de la procuradora no quiero nada, absolutamente nada. Ustedes son los que dan las órdenes para matar y para agredir a la gente de la organización y no puedo aceptar yo que ustedes digan que me quieren ayudar”. Y le dije: “si me van a liberar pues hagan lo que quieran, el problema es de ustedes con gobernación, no conmigo”.
Entonces ése es el antecedente. Hablo con mi abogado el mismo día domingo y no se hace nada legalmente, y ya se hace el operativo y nos trasladan al Distrito Federal, a escasas dos cuadras de Bucareli, y nos dicen que nos van a llevar a las Secretaría de Gobernación, pero no propiamente a las oficinas sino a las caballerizas de la PFP. Digo “bueno, pues ya es algo ¿no?”, porque cuando estábamos en el aeropuerto de Toluca lo que nosotros pudimos platicar […], fue que de ahí a la libertad estaba más cerca La Palma, o sea al penal de alta seguridad o de máxima seguridad.
Nos tuvieron acá, en un estacionamiento como una hora y media sin saber para qué o porqué. Y cuál fue la sorpresa que cuando subimos arriba al hotel ahí estaba la mesa, con los funcionarios, los representantes de la Sección, los medios de comunicación. Y como si nada pasara, este, los saludos ¿no? Pero nosotros dijimos que, públicamente, nos habían utilizado para dar un cheque en blanco al gobierno federal, para reprimir a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, porque además no tenemos nada legalmente que acredite nuestra liberación.
Porque todo es ilegal. En el delito federal por portación de armas me acogí a la libertad caucional y me están procesando. Lógicamente aquí algo que tú dices es cierto: cuando es un arma larga no tengo derecho a fianza, y cuando es de otro tipo de calibre pues entonces sí. Pero entonces si fuera un calibre pequeño no tiene porqué decir que es un arma prohibida sin licencia, porque pues cualquiera lo puede traer con o sin licencia, pero no es exclusiva del ejército. O sea, son como tipos penales que hay en la ley de armas y explosivos. Entonces todo es ilegal, todo es así tramado.
En el delito de tentativa de homicidio, yo no me defendí ni declaré ni nada. Solamente interpuse un amparo por la violación de garantías al debido proceso y todo lo que allí existía. Y en tanto se verifica un amparo no pueden hacer ninguna otra acción hasta que se resuelva el amparo. Pero además tenía yo un amparo para que no me trasladaran a ningún lugar más que ahí. Bueno, pues toda esta legalidad y todo ese discurso del estado de derecho es una porquería pues. O sea, cuando ellos lo manejan pues es una pestilencia terrible.
En el otro expediente todavía es mucho más grave Yo no declaré en preparatoria. Me dictaron auto de formal prisión y todo. Pues yo no hice ninguna declaración ni nada, y estoy supuestamente libre y exonerado. No se entiende cómo es que hacen las cosas.
Entonces hasta ahí, de los hechos hasta esa fecha, por cuanto a las desapariciones, las agresiones, las conozco de referencia y de información digamos objetiva, pero no me tocó estar ahí, vivir.
Lo que me tocó vivir fue la agresión de la barricada de Santa Lucía y la agresión a la barricada de San Bartolo Coyotepec, donde estaba la casa de gobierno. Y para ellos sí es una situación muy dramática, muy grave lo que pasó ahí. Le digo, lo que yo constaté fueron 16 compañeros maestros y una compañera que fue tomada presa […]. Llegaron a Miahuatlán… O sea, de una cárcel municipal donde los estuvieron torturando y golpeando, que fue en Santa María Coyotepec, los trasladaron a Zimatlán. De Zimatlán en la madrugada, un día después, fue el 28, los trasladan a Miahuatlán a los 16 maestros.
Entonces yo…, el 27, perdón, entonces yo lo reconozco porque me encerraron, me segregaron para que yo no viera ni escuchara, y me acerqué y alcancé a escuchar nombres. Y entonces les grité y les dije “maestros, aquí estoy”. Los saludé y les dije: “no, no se desanimen, vamos a seguir luchando”. No, pues de inmediato los empujaron y se los llevaron para otro lado. Recuperé el nombre de la compañera que llegó, que la recluyeron en la parte de arriba. Ella no se reconocía maestra, pues lógico, el temor, porque sí los golpearon y los torturaron pero criminalmente, pues…
Como yo ya tenía ahí un mecanismo de comunicación con los presos, hice una carta. Les mandé una copia de las reglas y los principios para los reclusos que es una resolución de la ONU, por ahí del 53 o del 56, y les mandé papel y un lapicero para que escribieran. Entonces utilicé varias vías para hacérselo llegar. Les llegó la carta y todo… Y cuál fue mi sorpresa, en la tarde los liberan a los 16. Ya los vi, los saludé lejos, y me dijeron: “ánimo y adiós”.
Testimonios así directos de las desapariciones como el caso de [Nombre Desaparecido] donde lo toman en una calle, lo golpean, cae. Hacen un simulacro de un ajusticiamiento ahí porque se ve cuando le disparan y todo, la sangre y todo, pero eran balas de salva, pues, o de goma, porque sí se ve la sangre y todo. Su novia que iba con él y otro compañero que se mantienen al margen pues pensaron que ahí lo habían matado ¿no? Entonces se lo llevan, lo torturan. Él se llama [Nombre Desaparecido], es integrante de la Unión de la Juventud Revolucionaria de México, es una organización del PFR. Y le preguntan por nombres de los dirigentes ¿no? Y no podemos criticarle al compañero. Es un joven con mucho ánimo de lucha, con experiencia, pero la tortura es otra cosa. Entonces da nombres, da nombres de los compañeros dirigentes de la organización. Para eso lo cogieron, para eso lo torturaron, para que diera información.
Y después, bueno, después lo presentan como detenido. Y el mismo carnicero, este doctor Evencio, cuando el abogado se presenta, lo defiende y demuestra su inocencia, llega este cínico y dice: “bueno, no lo vamos a detener, lo vamos a liberar, pero le vamos a poner el delito menos grave: por robo”. Y le dice el abogado: “pues ustedes hagan lo que quieran, pero yo aquí estoy demostrando que el compañero es inocente y yo quiero que lo liberen”.
Entonces a ese grado llega el papel de las instituciones. No es una exageración, las instituciones en Oaxaca y en el país, unos en pequeño y otros en macro, pero son instituciones del fascismo ya. Y las instituciones más prometedoras en esa línea de conducta, en la comunicación, en la cultura, pues son Televisa y TV Azteca, y todas las radios que es un monopolio controlado por ellos ¿no?
cciodh: Respecto a la situación de los 16 compañeros que fueron liberados ¿qué afectación tienen? ¿les hicieron chequeos médicos una vez salieron? ¿se documentaron las torturas?
t: Mire, yo creo que a quien sí pueden entrevistar es al doctor… híjole, se me olvidó su nombre… Él es hijo de un maestro y él checó a todos los detenidos. Y solamente dos compañeros sí tenían, digamos, lesiones graves que ponían en riesgo su vida. Y como es normal en la tortura, siempre las lesiones son internas. Yo platiqué con él porque le conozco, incluso su papá es miembro de nuestra organización, es maestro, sigue en la lucha. Y platiqué con la enfermera y le dije “dime por favor cómo está la situación médica” y ya me explicó: “sí, están muy golpeados, severamente golpeados. No es muy notorio los golpes internos, pero solamente dos maestros requieren de atención especializada por el traumatismo craneoencefálico, los machetazos que les dieron en la cabeza”, en fin ese tipo de cosas ¿no?
[…]
Ahí lo que ayudó mucho y hay que resaltarlo, […] la comunidad [Santa María Coyotepec] y la organización de ellos de NIOAX [Nueva Izquierda de Oaxaca] se organizaron en brigadas para ir recuperando y rescatar a los compañeros maestros que huían por el monte. Y ahí se enfrentaron con armas, con machetes, con palos, con lo priístas de la otra comunidad. Porque son comunidades muy vecinas, las separa nada más una calle, digamos que al lado derecho es Santa María y al lado izquierdo es San Bartolo. Ellos tienen los testimonios más crudos pues, porque vivieron, estuvieron ahí y saben cómo trataron a los compañeros.
Pues en general eso… ¿no?
cciodh: Respecto a la situación suya actual: has salido de la prisión y las afectaciones físicas, psicológicas que usted pueda tener…si nos quiere contar alguna cosa… y de seguridad.
t: No, yo digo que me trajeron a México por una razón, por una razón que es muy obvia: ellos no iban a permitir que nosotros encabezáramos una marcha y que fuera un factor moral para reagrupar a la gente, para continuar en la lucha. Y por otro lado porque somos dirigentes pues. Son las dos razones obvias.
Lo otro que creo que dentro de esa lógica de ellos, que no encuadra, es que pues ellos ya no nos quieren en la cárcel, ellos si nos pudieran dar un balazo nos lo dan ¿no? Sin embargo no lo pueden hacer así públicamente o descaradamente Que es un riesgo, desde luego. Yo creo que debo tener seis o diez órdenes de aprehensión, además de las otras, las que se han hecho publicas incluso.
Por cuanto a mi salud yo creía haber superado el episodio de hace 19 años de la tortura, la incomunicación, y todo lo que me sucedió cuando quedé en la silla de ruedas. Entonces lo reviví en 48 horas a lo más crudo que se puedan imaginar. Y bueno, y sin ser, ahora sí, presuntuoso, porque cada quien tiene su forma de entender las cosas, yo tengo una conciencia clara, pero, lo que uno lo sostiene en la lucha no tanto es el coraje, porque el coraje te ayuda un poco, es momentáneo, sino más bien la dignidad que vas fortaleciendo cada que vas creciendo en tu vida ¿no?
Y el asunto de la tortura, deben creerlo, se me rebeló tan crudamente que el día que me tomaron mi testimonio los compañeros del PRO [Centro de DDHH “Miguel Agustín Pro Juárez”] y de una brigada de una misión de observación que hicieron ellos... pues me quebró ¿no? Así con toda la franqueza del mundo no pude llorar, pero se me quebró la voz y sí lloré. Pero precisamente en un momento en que yo les manifestaba a ellos que cuando la doctora yo le dije que le dejaba el nombre de mi esposa y su teléfono, y le manifesté que no iba a llegar con vida a Oaxaca, en ese momento fue que perdí el control ¿no? Y bueno, sí me sigue haciendo mella ¿no? A lo mejor pasará todo el tiempo, el resto de mi vida, y no lo voy a superar, quizás. Pero también acepto que en el caso de ACAD pues tiene una experiencia y me acogí con toda la confianza a ellos para someterme al protocolo de Estambul y a todo lo que ellos nos ofrecen en esta situación. Tomé en la cárcel dos charlas con ellos muy amplias, muy positivas, y creo que ése es el camino para que yo supere las cosas, lo que pasó hace 19 años y lo que reviví en este tiempo ¿no?
Sin duda uno es sensible, y por ejemplo ayer que se llevaron a tres de mis compañeros, pues uno se quiebra ¿no?, se altera, se estresa, se angustia. Eso es natural. Lo que sí creo también es que por encima de estos daños que nos ocasionan pues está nuestro convencimiento y tenemos que sostenerlo.
cciodh: ¿Ha recibido algún tipo de amenazas posteriores? ¿O no son necesarias ya?
t: No, ya no, yo creo que ya no. He tomado cuenta del seguimiento que me hacen aquí en la ciudad [Distrito Federal] a donde voy. Por ejemplo, cuando detuvieron a Flavio, pues ahí mismo si nos hubieran querido detener a todos, nos detienen sin ningún problema. No por exceso de confianza, sino porque no podemos pensar nosotros en que tenemos que ir a la clandestinidad para sobrevivir y mantener la lucha, sino nuestro papel está en sostener esta lucha de resistencia pacifica. Somos dirigentes, hacemos una lucha abierta, legal.
¿Que nos hemos defendido? Bueno, sí es cierto. ¿Que hemos utilizado hasta cierto grado instrumentos que generan violencia? Sí es cierto. Pero ha sido el insitito del pueblo y el instinto de las organizaciones por defenderse del terror ¿no? No es una cosa que como un árbol que nace torcido y siempre está pensando en generar violencia, en dañar ¿no?
La Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca es una… Ahora incluso antes de que detuvieran a Flavio, en el balance que hicimos, dijimos: tenemos que recuperar que la APPO es una organización radicalmente pacífica, porque no podemos nosotros darle otra caracterización, otra fisonomía. Ése ha sido nuestro actuar, nuestros acuerdos. La democracia directa que se ha ejercido en el Consejo y en la Asamblea y en los pueblos ha sido eso: nosotros no estamos en la lucha para generar violencia, estamos por un objetivo político. Y no lo hemos planteado que a través de la violencia lo vamos a lograr, sino a través del movimiento político de masas, lo vamos a alcanzar.
Y bueno ya, en cuanto a la situación de mí, de mi seguridad, cuando me quieran detener me van a detener. No tengo duda de ello, pues sigo siendo un representante que les preocupa a ellos. Si me pudieran eliminar, para ellos excelente. Por eso creo que no voy a regresar a Oaxaca durante mucho tiempo. Lo he pensado y la organización me ha pedido que yo lo reflexione, porque por mí yo estaría en Oaxaca, y no es que quieran un mártir en Oaxaca, sino mi lugar está en Oaxaca. Bueno aquí estoy, en donde vivo, en donde descanso, en donde duermo, he visto la vigilancia, el seguimiento. Identifico fácilmente a los policías que me siguen, la intercepción del teléfono, en fin, todo lo que se da detrás de un hostigamiento y una persecución.
Y si en algún momento estuviera en riesgo mi vida yo lo único que les pediría como compañeros es que se haga pública la información y nada más. O sea, a lo mejor se hacen otras cosas, pero para mí esto es lo básico, porque mi seguridad no está en esconderme, ni en irme de México, ni nada por el estilo. Yo prefiero tomar la decisión personal de que otros compañeros resguarden su seguridad y de su familia y no la mía. Creo que por encima de mí hay gente más valiosa.
cciodh: Esta seguridad que ha percibido aquí en el DF ¿es federal?
t: Combinada, combinada. La PFP lleva un seguimiento junto con el CISEN [Centro de Investigación y Seguridad Nacional] de cada uno de los compañeros. A veces pareciera que las medidas de seguridad que tomamos los concejales son así como niñerías ¿no? Pero es como un estado de ánimo. O sea, estar en un lugar, no hacer vida pública, no llegar a las manifestaciones. Desde ahí tener información, analizar, discutir, y yo tengo lo más que se puede hacer y este… Sí hay una combinación: por un lado a veces se entrelazan los intereses, como la detención de Flavio, que es algo pactado, que es algo que lo ejecutan entre ambos. Y así va a suceder con las detenciones actuales.
Las que sucedan en Oaxaca van a ser pactadas con la PGR y con la Secretaría de Gobernación, con la idea de seguir en esa guerra de terror y en esa guerra psicológica para disminuir el inconsciente colectivo que está ahorita adormecido, atemorizado ¿no? Porque el espíritu de la comunidad y de la Asamblea Popular ha crecido tanto que va a volver a explotar, va a volver a explotar y yo creo que nosotros, nuestro papel, es construir las formas organizativas para que esto ni sea violento y ni sea desordenado. Con una capacidad política y organizativa que nos permita lograr el objetivo político de librarnos de este tirano.
Y la otra forma de seguridad para el pueblo y para nosotros es buscar las formas dentro de la lucha diplomática para desactivar a los grupos paramilitares, que en apariencia tienen como que un orden y un mando, pero ellos actúan también por fuera ¿no? Desde luego con aquiescencia, con el beneplácito ¿no? […] Entonces eso sólo se puede evitar para los dirigentes estando con el pueblo. No hay otra forma de protegerse. Si uno está con el pueblo, el 50% está ganado ¿no? Porque si a un dirigente lo toman en una cantina, ya pues de meritoso, calidad porque no estamos jugando…
cciodh: Muy bien, pues muchas gracias. Si quiere añadir alguna cosa más, si tiene alguna pregunta más…
t: No pues realmente insistir que el asunto del terror sigue tomando forma a partir del apoyo que tiene Ulises Ruiz en los grupos de poder en el país. O sea, en la prensa salen nombres, direcciones, fotografías, se publicitan como ofreciendo trofeos por los representantes, por los dirigentes. Y lo más grave es que en las colonias, en los barrios, en las comunidades, son los grupos de choque priístas donde hay cacicazgos, donde hay intereses, los entregadores señalan: “este señor fue a las marchas de los maestros”. Entonces es fácil si tiene por ahí una razón ajena a la lucha pues se la cobran ¿no? Pero la motivación es estar por la lucha del pueblo, de los maestros. Del pueblo ¿no?
Y eso se está reproduciendo rápidamente como un hongo venenoso en la sociedad oaxaqueña desde los ataques fascistas, desde la televisión, en contra del magisterio. Como las acciones directas de expulsión de maestros, las desapariciones y todo eso ¿no?
cciodh: Muchas Gracias
|