COMISIÓN CIVIL INTERNACIONAL DE OBSERVACIÓN POR LOS DERECHOS HUMANOS
Quinta visita por los sucesos de Oaxaca
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Transcripción de entrevistas

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Testimonio #009 – Maestra e integrante de la APPO
Fecha de la entrevista: 18/12/2007
Lugar de la entrevista: México DF

[…]
t: Ese día (27 de octubre) durante la mañana empezó a escucharse por la Radio Ciudadana, contraparte [sic] de la voz de la Asamblea Popular, que era Radio Universidad, tomada por compañeros, nos llamó la atención de que los locutores empezaron a arengar en contra de todos los plantones en la ciudad y llamaba a la gente a la violencia, a que nos agredieran, a que se reunieran y pudieran hacer una cuestión violenta con nosotros. Nos preocupamos un tanto porque sabíamos cómo se las gastaba Ulises Ruiz.
[…]
Sobre las 3 ó 4 de la tarde, nos enteramos por la radio que en Calicanto empezaban a haber agresiones con armas, nos preocupamos y empezamos a organizarnos. Más tarde nos enteramos de la muerte del compañero Brad [Will], esto nos preocupó aun más, y después, del ataque a nuestros compañeros en la Procuraduría. Por lógica pensamos que nos tocaría a Santa María Coyotepec.
[…]
Empezamos a escuchar música fuerte dentro de un restaurante y de allí salieron 5 gentes de sombrero muy agresivos. Nos fuimos a otro lado. Por radio nos informaron que esta gente empezaron a agredir y que se estaban reuniendo muchos más que salían de este restaurante grande y se estaban reuniendo más o menos 30 personas. Las agresiones eran en contra de la Asamblea Popular y de los maestros, y lanzaban vivas a Ulises y al PRI sobretodo.
Cuando nos avisaron les sugerimos a nuestros compañeros que no respondieran a la agresión, pero que no les permitieran el paso para que no hubiera violencia, ni enfrentamiento físico, pero que si estaba muy fuerte la agresión verbal, lo que tenían que hacer es lanzar un cohete al aire y de esta manera salieran los pobladores que nos apoyaban y recibíamos cierta protección, porque al ver los priístas que venía gente de las comunidades se replegaban. Esta estrategia es la que utilizamos. Cuando lanzaron el cohete nos informaron que esta gente estaba agrediendo con armas y tiraban a matar. Sabíamos que los compas sólo tenían garrotes y piedras, ‘váyanse a los campamentos’. Como estrategia era que si había una agresión muy fuerte teníamos que ir al monte.
En la radio ya no escuchamos qué sucedió. En ese momento ellos mismos disparaban de un lado hacia otro, las mismas gentes, y tumbaron a uno de ellos, Óscar Zurita. En el momento que lo tiran se oye un aparato de sonido informando que la comunidad saliera porque los maestros habían matado a uno de los pobladores y tenían que defender a su pueblo. Sobre las 4.30 gente asustada y engañada y gente del PRI tocando las puertas y sacando a la gente de sus casas, la gente iba al plantón con más violencia. Eran como 150 gentes, que iban hacia dentro del plantón, tirando por todos lados. Eran 3 al frente, ahorita no tengo los nombres, pero eran gente del Cabildo dirigidos por el presidente municipal; su hermana sacaba a mujeres a la fuerza y con amenazas, decía que si no iban a atacar a los maestros, iban a quemar sus casas.
Los compañeros se replegaron y fueron hacia los campos. Alguna gente del PRI les engañaron, les metieron en sus casas y les apalearon, torturaron, les entregaban a los ministeriales, otros se escondieron, los que estaban dentro del plantón fueron agredidos con pistolas, machetes… Allí cayó herido el compañero [Nombre compañero 1]. Le dieron un machetazo en la cabeza y se lo llevaron arrastrando a la cárcel. A unos 16 se los llevaron heridos.
Lo que sucedió es que cuando nos replegamos empezaron a surgir de la casa del gobierno y en el cuartel de policías ministeriales gentes en los techos a tirar. Salieron cholos que traían mucha fuerza, estamos seguros que estaban drogados, empezaron a machetear a los compañeros. La gente de los extremos fueron detenidos, otros corrieron donde estábamos nosotros, algunos corrieron hacia la ciudad. Durante 1 Km. fuimos tiroteados. De la casa del gobierno había una formación de francotiradores. A [Nombre compañero 2] le tocaron 5 balas en el costado, a mí en la cadera me rozó una bala. Los tiros se lanzaban con ráfagas. Como 6 francotiradores que corrían donde nosotros. Emilio Adolfo Fabián iba detrás de mí buscando a su esposa. Esta gente iba camuflada como el pasto, parecíamos conejos que nos cazaban. A 1 Km. ya no podía caminar mucho, llegaron 2 camionetas de pobladores a ayudarnos.
Nos tiraron y Emilio cayó contra mí, le mataron de un balazo en el corazón. En el plantón seguían tirando desde lejos. Tenían música muy fuerte para que no se oyeran los disparos. Seguían cazándolos. Fueron heridos unos 300; éramos 600 ó 700. Había un motel, no sabíamos que era del Cabildo, se metieron 40 compañeros. Llegó el síndico con su gente priísta y los sacaron y apalearon. 30 mujeres lograron refugio en un taller mecánico […]. Le piden que entregue a los compañeros, el señor se niega y le golpean, le machetean las manos y se lo llevaron a la cárcel.
Había policías, paramilitares, sicarios de Ulises y priístas. También policías uniformados en camioneta, 25 más o menos, disparando, eran policías ministeriales y municipales. La esposa del señor del taller sigue protegiendo a la gente de dentro y logran salirse uno por uno. Estuvieron toda la noche. A las 12 de la noche empiezan a incendiar autos, a las 4 de la mañana llegaron grúas y limpiaron todo. La carretera estuvo un día bloqueada. Les revisaban las mochilas y si llevaban credencial de maestro les apalean delante de todo el mundo y se los llevan presos.
[…]
La Cruz Roja nunca llegó para levantar o revisar el cuerpo de Emilio. Sólo se recibió auxilio de la APPO y de universitarios. La gente custodiaba el cuerpo, porque lo que pasa es que los sicarios de Ulises matan a alguien, recogen los cuerpos de los muertos y desaparecen. Murió sobre las 4 de la tarde; fue levantado sobre las 3 de la mañana. Entró un supuesto perito, tuvo que ir a la cárcel porque dijo que había un muerto de Santa María Coyotepec, salió y regresó a las 3 de la mañana, agarró el cuerpo, no llevaba placa ni identificación, se lo llevaron detrás de una furgoneta con su compañera.
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Quiero decir también cómo trataron a los presos de Santa María Coyotepec. Todavía hay compañeros con lesiones y heridas de machetazos por todo el cuerpo. A [Nombre compañero 1] se lo llevaron con la cabeza abierta y nunca le atendieron. A los 16 hombres y 11 mujeres les desnudaron, les pateaban, golpeaban, eran policías ministeriales y municipales de Santa María. Cuando llegó el perito no le dejaron entrar, sólo tomó sus nombres, no hizo nada para asegurarlos, salió con una lista de nombres que estaban ahí.
Al momento que el perito sale, estas gentes llegan con dos camiones de volteo y así, desnudos, sólo con drusa o pantalón, los apilan en los carros y les sacan de la cárcel ‘por seguridad’, les sacaban de allí porque dicen que la población les va a linchar. Sin ninguna garantía de un ser humano. [Nombre compañero 1] va herido en la cabeza y lo meten en medio de todos, sin derecho a quejarse. Si alguien se quejaba le pegaban y pateaban. A una compañera la amenazaban de que la iban a violar, todavía no hemos contactado con ella. Se los llevaron por terracería a la cárcel de Miahuatlán.
[Nombre compañero 1]  tiene todavía el machetazo en la cabeza y un brazo roto porque se lo retorcieron hasta tronárselo. [Nombre compañero 2]  también está con marcas de machetazos en todo el cuerpo. Existen videos de todo esto.
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Como a 3 Km. les fuimos a buscar en el campo y estaban literalmente enterrados en la tierra para que no les encontraran, entre los espinos y la milpa. Se metieron como trusas para que no les vieran, pudimos rescatar como a 19, la mayoría mujeres.
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Fue un experimento, es una forma de parar las protestas para después dar el golpe mortal del 25 de noviembre a la APPO. Ha quedado en la impunidad, nos duele la muerte de Brad, pero oscureció lo de Santa María. Sólo salió Brad en la prensa. La muerte de Emilio pasó desapercibida.
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Tuve que tomar medidas de protección, tengo orden de aprehensión. En el plantón fuimos fotografiados todos. No vivo en mi casa, las camionetas de la policía, gente que pregunta por mí a los vecinos, mujeres que me son extrañas, gente en motocicletas me siguen. Hay inseguridad y hostigamiento...