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Testimonio #027 – Familiar de personas detenidas el día 25 de noviembre, trasladadas y recluidas en el penal federal de mediana seguridad de Tepic, Estado de Nayarit
Fecha de la entrevista: 23/12/2006
Lugar de la entrevista: Oaxaca
t: Muchísimas gracias, de entrada les queremos agradecer que ustedes vengan de tan lejos para vigilar que nuestros derechos humanos no sean violados, aunque con excesivamente tristeza, nos ponemos a pensar, a analizar lo que hemos vivido. Hemos sido, nuestros derechos han sido más que violados. Este mes, doce del año, se supone que mes de alegría, mes de familiaridad, mes de felicidad, nosotros en Oaxaca estamos muy tristes. Nuestros ánimos están totalmente por los suelos, no porque no tengamos dinero, nosotros de alguna manera…. Yo tengo 53 años y desde que nací he carecido de muchas cosas, cuestiones materiales, pero de alguna manera ha habido salud, ha habido... y eso nos hecho ser feliz… Sin embargo, hoy tenemos salud, pero tenemos mucha tristeza por lo que estamos viviendo en Oaxaca. Mi familia, han sido detenidos, y eso es de lo más deprimente que puede haber, de verdad. Vivimos en un sistema capitalista, se supone que nuestro poder económico debe ser bueno, pero no, pero aún así no nos preocupa mucho, lo que nos preocupa es la tranquilidad de la familia, la unidad de la familia. No lo tenemos. Estamos tensos, vivimos con miedo, aunque tuviésemos posibilidades de hacer fiesta, no disfrutamos de la fiesta. Estamos muy mal por este pésimo gobierno que tenemos que en lugar de hacer justicia social solo nos ha reprimido, lo que sea…. Yo tengo entendido que lo que el movimiento social de Oaxaca está pidiendo, una sociedad justa, equitativa, (…) y en respuesta a eso nos reprimen nos golpean, nos matan. En nuestro pueblo hay encarcelados, secuestros, asesinados, desaparecidos… Ante toda esa situación no podemos estar felices por eso les agradecemos que ustedes hayan venido desde tan lejos para cuidar, pues, que se respeten nuestros derechos humanos. Les agradecemos mucho.
cciodh: ¿Usted puede explicar que tiene familia, miembros de su familia, que fueron encarcelados durante el conflicto?
t: Si, un servidor de ustedes, afortunadamente no he sido detenido y espero en Dios nunca ser detenido… pero sí mi esposa, mi hijo, mis hermanas…
cciodh: ¿Cuántas?
t: Dos de mis hermanas, mi esposa, mi hijo, mi sobrinito. Y el día 25 fueron detenidos, ellos fueron detenidos el día 25 de noviembre, y esa misma fecha fueron detenidos una amiga y un amigo íntimo de la familia que iba con la familia por el centro después de la marcha. Ahora nosotros sí hemos participado en la marcha, porque nosotros sabemos que es un derecho del individuo, del ser humano, hacer marcha, así como hacer huelga es un derecho. No estamos dañando a nadie. Después de la marcha estas siete personas fueron detenidas por zonas muy cercanas a la casa, porque nos hemos enterado que han sido detenidos muchos vecinos, mucha gente que ni siquiera conocemos también. Han habido muchas detenciones, injustamente, sin la mínima orden de aprehensión han sido detenidos, nuestras gentes.
Entonces yo quiero dar un testimonio porque no sólo sufre la familia que está privada de libertad, también sufrimos los que estamos afuera la angustia, la desintegración familiar. Porque en mi caso, y con mi familia, fue detenida mi esposa, fue detenido mi hijo, dos de mis hijas chiquitas y yo nos quedamos afuera… entonces cuando son detenidas mis familias pues empezó la verdadera angustia. En la noche del día 25 yo me atreví a buscar a mi esposa y a mi familia por las calles del centro de la ciudad. Había una verdadera tensión, había un verdadero peligro. Yo rendé un taxi porque sentí que en el taxi, que en un carro podía viajar con un poco más de seguridad… recorrí… el taxista no quería, pero le ofrecí, le pague bien para que me llevara a caminar por las calles del centro, por el Llano, […] por el Seguro Social… toda esa parte. Fui a buscar a mi familia en un taxi… pagué muy caro pero no me importaba pagar tanto dinero, que conseguí dinero en ese momento, lo que me importaba era saber de mi familia, pero nunca los pude encontrar, nunca los pude encontrar. Tampoco había paso en el zócalo porque estaban los policías… pero cortando cartucho a quien estaba por allí, como para ver donde estaba mi familia… entonces desde esa noche la angustia total. ¿Cómo estarán? ¿Dónde estarán…? Porque sabíamos que hay muchos desaparecidos y la justicia en México es de las más terribles que puede haber. Si desaparece alguien no tenemos la seguridad de encontrarlos con vida, entonces esa fue la angustia. Una de mis hijas estuvo llorando toda la noche por su mamá. Ella me contagiaba con su tristeza y yo no podía hacer nada en cuanto a controlarla. La hablé, la abracé… Dormí, traté de dormir con ella… La otra, la mayorcita, como que entendió más. Y mis hijas saben de desaparecidos… ellas sufrieron muchísimo pensando en que pudieran ya no ver a su mamá. Nosotros en la casa hemos comentado mucho el civismo entre nosotros, el respeto, el cariño, la solidaridad. Mis hijas siempre las hemos educado en el amor. Mi esposa es campesina también y, nosotros los campesinos, todavía llevamos esos valores humanos que ya no existen. El respeto, el amor, les decía. Ella quiere mucho a su mamá y al no llegar su mamá, al no llegar su hermano, sufrieron muchísimo. Sufrimos, yo también sufrí muchísimo. Yo me aguantaba para no llorar pero mi hija, sobre todo la chiquita, era incontrolable su llanto. Ya como a las tres o cuatro de la mañana le venció el sueño, se quedó dormida un rato. Ya fue cuando yo paré y me fui a fuera a llorar, porque si yo hubiera querido asomarme a la calle, ver llegar a mi familia, no importa cómo llegara, pero que llegara. Pero no, la angustia total. Amaneció el día 26 domingo, y… ¿para dónde ir?
El gobierno tenía oculto, secuestrado, no oculto, tenía secuestrado a nuestra familia, no nos daban ni la más mínima información… Derechos Humanos estatales fue de lo peor que podía haber. Acudimos a esa instancia, no recibimos ninguna respuesta, es más, ellos nos maltrataban psicológicamente, ellos decían que su gobernador tiene toda la razón. Y así el día domingo buscamos, caminamos por todas partes y no encontramos… ¿Dónde está nuestra familia?… Se fue todo el día. Abandoné a mis hijas, una la llevé con una vecina y a la otra la llevé con la otra vecina para no hacer carga en una sola casa. Mis vecinos afortunadamente me apoyaron muchísimo y yo me dediqué a buscar a mi familia. Y no les podía encontrar. Hasta en la tarde, como a las cinco o seis de la tarde, me enteré de que a través de LIMEDDH…Yo le agradezco muchísimo su apoyo. A través de LIMEDDH me enteré que mi familia estaba en Tlacolula. Inmediatamente fui por mis hijas, las junté, se juntaron mis vecinos, porque mis vecinos saben que nosotros no somos asesinos, mis vecinos nos estiman mucho, se juntaron mis vecinos, se empezaron a hacer tortas, buscamos ropa, buscamos cobijo, y uno de mis vecinos pone su carro y nos vamos a la cárcel de Tlacolula. Llegamos a la cárcel de Tlacolula. Jamás nos permitieron asomarnos por ahí a ver si estaba la familia o no… ni siquiera asomarnos, totalmente aislados, totalmente perdidos. Entonces, como a las diez once de la noche, como a esa hora, los policías empezaron a decirnos que nos retiráramos de allí, pero nosotros no nos queríamos retirar, queríamos saber, ver nuestra familia que verdaderamente estaba allí, porque en una lista aparecían sus nombres, pero no estábamos seguros si estaban o no estaban ahí. La angustia seguía, queríamos verlos pasar por allí. No nos lo permitieron y los policías empezaron a amenazarnos a esa hora de la noche: de que nos retiráramos o nos podían agarrar y meternos ahí dentro también; si de verdad queríamos estar ahí dentro… o inclusive llevarnos a otras partes, con amenazas de secuestro. Y pues nos tuvimos que retirar… con esa prepotencia de los policías… de Ulises Ruiz. No podíamos oponernos, porque nosotros somos gente pacífica, no llevamos nada, ningún… no sé, ni siquiera piedras ni un puño para dar en la cara… Ellos estaban armados, nos tuvimos que retirar… Mis hijas nuevamente lágrimas porque no pudieron ver a su mamá y otra noche de tortura mental, de angustia..... Regresamos con mi vecino. Mis vecinos se acercaron, estaban esperándonos a ver que íbamos a conseguir. Cuando llegamos, llegamos con las manos vacías, y las tortas las que habíamos llevado, las […] y todo eso, las tuvimos que repartir con los vecinos, porque no teníamos ánimos ni de comer, no teníamos ánimos de nada, ni nos daba hambre…
El día lunes 27 fue cuando los trasladaron a Nayarit. Todos los detenidos, incluyendo toda mi familia. Entonces... creo que eso fue el día lunes. El martes nos organizamos como familiares de los detenidos, desaparecidos, asesinados y demás... comenté con ellos de que había rumor de que habían sido trasladados a Nayarit. Yo no tengo, de hecho no tengo dinero, yo soy obrero, trabajo sobre todo en obras, trabajo en albañilería y pues nuestro sueldo en el estado está muy mal pagado, nunca tenemos la posibilidad de ahorrar, no tenía dinero... y le dije a mis vecinos que parecía que les habían llevado. No era seguro todavía. Ninguna institución gubernamental nos aseguraba de que habían sido trasladados o enviados a Nayarit. Comenté esto con mis vecinos y había el rumor que les había llevado a.... y así lo hicieron, mis vecinos hicieron una cooperación económica. Nuevamente repartían a mis hijas... me fui a Nayarit, con la gran esperanza de ver a mi familia, pero después del largo viaje, la incomodidad... Ir en el carro de los más baratos que puede haber. Al llegar allá... tierras desconocidas, gentes desconocidas..... Había centenares de gente pero estaba yo solo a la vez. Nadie me entendía mi problema... Traté de ir hacia el penal. Llegamos allá. No pude entrar ese día, estuve como dos días para poder entrar a ver a mi hijo. Mi esposa no le pude ver porque tenía que demostrar que era mi esposa, pues yo me fui sin papeles porque esta experiencia nunca la habíamos tenido y sólo me permitieron pasar a ir a ver a mi esposa, digo, perdón, a mi hijo... Por otro lado, creo que al tercer día, es muy triste por eso la violación de los derechos humanos... Para que yo pudiera pasar... De hecho nos desnudan. No puede uno llevar ni siquiera una basurita en la bolsa. Desde el momento que llega uno con el primer retén... esos policías inhumanos…
Nos tratan de lo peor, el trato humillante, minimizar a la persona, el vernos como si fuéramos enemigos... para esos pobres policías no somos enemigos, el enemigo es el patrón… pero ellos como no tienen conciencia de clase piensan que somos sus enemigos, pobres, da tristeza pensar en ellos. Y esa misma tristeza, esa misma ignorancia que hay en ellos, nos permite a nosotros no contestarlos, porque son unos totales ignorantes en cuantos sus derechos, son unos totales ignorantes en cuanto su clase social. Esos pobres policías han perdido su identidad social porque matan a sus propios hermanos cuidando los intereses de los ricos, de los gobernantes, de los corruptos, de los asesinos… Entonces esa ignorancia que hay en ellos nos hace tolerar, no contestarles.... Por un lado eso, por otro lado la prepotencia, la intimidación... nos ponemos en riesgo, […] nos tenemos que agachar desde el primer retén del penal, mucho, muy difícil... De ahí, cuando nos pasan al siguiente retén, según ellos nos hacen el gran favor de pasarnos al siguiente retén. Y así nos vamos.
Llegamos al Trabajo Social, ahí en el penal. Llegan los trabajadores sociales... Yo entiendo que un trabajador social debe ser humano, esa es la función social de un trabajador social, pero no, tampoco. Yo no sé si sus jefes les ordenan, les preparan mentalmente para que nos vean mal. Yo cuando llegaba al departamento de trabajo social, por la función que ellos tienen me tranquilicé un poco. Dije: ‘aquí voy a encontrar un poco de consuelo, de apoyo moral...’ Pero no, las trabajadoras sociales de ese lugar también muy prepotentes, de malas ganas. Nos preguntan a quién vamos a ver, qué vamos a ver. También no hay sentido humano, calor humano en ese espacio.
Ya después de tanto batallar nos pasan nuevamente con otros policías, con otros retenes y ahí.... Y en esos retenes los policías nos tratan también de lo peor, nos revisan... No sé. Nos tratan mal. Y ya una vez pasado ese otro retén tenemos que caminar hacia donde están nuestros familiares, y el policía que nos conduce hacia donde están nuestros familiares nos va tratando pues como bestias porque tenemos que caminar como ellos indican, tenemos que ir en fila, y tenemos que caminar por la parte que ellos indican, arriba de la banqueta o debajo de la banqueta. No somos libres de caminar por donde quisiéramos, no, debe ser por donde ellos indican. Nos siguen mirando como si fuéramos verdaderos delincuentes.
Ya llegamos allí y pasamos una parte como recepción donde nuevamente revisan nuestra única identificación credencial de elector que es lo único que podemos pasar y en […] que nos dan. Nuevamente nos revisan, nos toman notas, datos... no sé de qué.
cciodh: ¿Qué os preguntan?
t: Nos preguntan, por ejemplo… pues cómo... a quién vamos a ver, para qué lo vamos a ver. Nos dicen también, creo, el tiempo que vamos a estar allí. Algo así, o nos piden nuestros nombres. No recuerdo bien... es que un problema de esto [es que] pierde uno la cabeza. Está uno, vive uno de autómata, uno no tiene esa mente abierta de tener cuidado, de llegar, de qué color son las cosas, de cómo son las cosas. No. Uno vive de manera mecánica. Entonces no recuerdo bien qué es lo que preguntan allí pero sí nos hacen algunas preguntas, allí ni siquiera nos dejan nuestro credencial de elector, y solamente pasamos con el […]. Una vez pasando de allí, pasamos una maquinita. Entiendo que es como radiografía porque nos rodean por los costados, de frente, por todos lados. Nos toman radiografías, nos rodean de esa manera. De ahí pasamos, salimos, y nos dan un boletito. Pasamos a otro lugar, un cuarto pequeño, muy pequeño, con un policía dentro. Ahí teníamos que quitarnos hasta los calcetines a ver qué llevamos… muy, muy denigrante. Salimos de ahí pero para esto siempre un policía va junto a nosotros. Cuando nos metemos en ese cuartito, hasta en la puerta de ese cuartito había un policía, nos metemos solos en el cuarto y dentro había otro policía que nos revisa, salimos de ese cuartito y ya está otro policía esperando. Entonces ese policía nos conduce a una parte también, una especie de cuarto también con vidrios donde está una mujer ahí dentro. Con un botón abre unas puertas, de manera muy, qué dijéramos, muy denigrante, el ruido que hace esas puertas al abrirse con un botón automático que tiene la señora que está allá dentro. Pasamos y vuelve a cerrar, el mismo ruido otra vez, y nos toma también, creo que nos preguntan nuestros nombres y a quién vamos a ver o algo así. Nos pone un sello en las manos, nos ponen un sello y ese sello a simple vista no se ve, tenemos que meter la mano el brazo en una maquinita como con rayo láser, una cosa así refleja el sello, brilla el sello, y volvimos a salir otra vez con ese sonido de la puerta horripilante. Nuevamente salimos de allí y otro policía nos conduce hacia los locutorios. Antes de llegar a los locutorios tenemos que pasar una especie de, como túneles. Bajando, caminamos por el túnel, volvemos a subir, volvemos a bajar, y así, como laberinto, y no podemos caminar a nuestro ritmo porque tenemos que ir al ritmo del policía. Si el policía tiene ganas de caminar rápido, tenemos que caminar rápido, si el policía quiere ir contando los pasos, tenemos que ir contando los pasos, que regularmente es contar los pasos. Nosotros estamos ansiosos por ver nuestras familias y eso es de muy mala fe. Van volteándose sobre la pared van viendo el techo y, si tantito nos adelantamos, inmediatamente nos llaman la atención. No tenemos esa libertad de caminar, nosotros con la desesperación de ver la familia no lo podemos hacer, tenemos que ir al ritmo de ellos, tenemos que ir como […] y contando despacio.
Total que llegamos, ya nos subimos, salimos del laberinto, llegamos al locutorio y yo la primera vez que vi a mi hijo pensé que lo iba a encontrar, iba a poderlo acariciar, iba a poderlo tocar. No, la sorpresa fue, así conocí los locutorios y aprendí que es locutorio, cómo es. Los locutorios, totalmente aislados, unos vidrios, unas mallas que nos separan, los vidrios con unos hoyitos para que se pueda escuchar. No pude tocar a mi hijo. Cuanto me dolió ver a mi hijo. Le pusieron su ropita, lo hicieron caminar allá adentro con cabeza agachada, con las manos hacia atrás, con el corte de cabello, de lo peor que puede ver, pelón. Mi hijo es un joven de 19 - 20 años, 20 años tiene. Y a su edad le gusta mucho peinarse de panchito. Mi hijo no es vago, mi hijo es estudiante, trabaja en un taller eléctrico, y está estudiando ingeniería mecánica en [el] tecnológico. Mi hijo, se le ha dado una buena formación, una buena educación, buenos principios. Mi hijo no es vago, no es delincuente, y cuando lo vi allá, lo vi todo flaquito, pelón, con el simple hecho de que le corten el pelo, qué denigrante se ve. Vi a mi hijo en ese estado, bien pude haber llorado, me dolió hasta el alma verlo así, pero me aguanté. Le inyecté fortaleza, le inyecté ánimo, le dije que la cárcel no come, le dije que tenía que salir porque él no era ningún delincuente, si fuera delincuente lo aceptábamos. Porque le digo: ‘Nosotros, papá, sabes que en la casa somos honestos. Esa misma honestidad te debe alimentar para no sufrir tanto. Tú vas a salir, ustedes van a salir. Si yo supiera que usted ha cometido un delito no vendría a buscarte’, le dije. ‘No vendría a buscarlos, porque no tendríamos cara para buscarlos, porque somos gente justa en la vida y esa misma justicia, ese mismo justo que hemos sido en la vida va a hacer que salgas, que salgas muy pronto’, le dije. Mi hijo lloró, y atrás de nosotros, tanto atrás de él como atrás mío, a medio metro, están parados los policías escuchándonos: qué decimos, qué no decimos. Tenemos entendido que hay grabaciones en todo el penal. Se me olvidó decirle que cuando íbamos caminando, por ejemplo en los túneles, en cada puerta que pasa uno hay cámaras en la parte de arriba tenemos que levantar la cara y tenemos que poner aquí a un lado nuestra cara el […] que nos dieron para que nos vayan grabando. Somos grabados, no sé por cuantas cámaras, de tal manera que aunque yo no fui detenido, pero estamos fichados. Estamos bien señalados, tienen todos nuestros datos, nombres domicilios, nuestras imágenes, todo está bien grabado. Entonces, atrás de nosotros están parados los policías escuchando qué decimos, nos están grabando nuestras pláticas. Están escuchando seguramente el dolor que se presenta en nosotros.
[…]
cciodh: ¿Cómo cuánto tiempo pudo estar con su hijo? ¿Diez minutos, media hora…?
t: Mire, nos dicen que treinta minutos, pero como no… no podemos llevar nada, pues yo no sé si se cumplen los treinta minutos porque para mi fue brevísimo, para mí fueron unos diez minutos cuanto mucho el tiempo que me permitieron estar ahí con mi hijo.
cciodh: En ese pequeño tiempo […] ¿pudo explicar un poco cómo lo habían detenido o algo de su esposa?
t: Sí, mi hijo dijo que de reojo había visto a mi esposa, y él había sido muy golpeado, mucho, muy golpeado, más que… Ya había pasado, del día que le detuvieron a la fecha que yo le vi, ya había pasado como seis o siete días, no recuerdo bien. Entonces, los moratones, porque tenía muchos moratones en sus manitas, lo apretaron muchísimo cuando viajó, lo golpearon. En sus cejitas todavía se veían así medio cicatrizado aquí, no recuerdo por qué parte de su cara, tenía pequeñas cicatrices y dice que sangró con el escudo que los policías le golpearon. Sí, lo vi todavía lastimado con moratones… porque dice que sí le dieron muchas cachetadas, pobrecito de mi hijo, se le aflojaron los dientes, se le aflojaron los dientes de tantos golpes que le dieron. También cuando llega allá, en el penal de allá, le dan de comer carne, y no pudo comer la carne porque todos sus dientes estaban flojos, todos sus dientitos estaban flojos. Eso fue lo que me dijo. No sabíamos si hablar yo o hablar él, porque los dos queríamos hablar y pensando en el tiempo, no podíamos ni siquiera hablar, tiempo tan apretado que teníamos que lo poco que dijo fue eso, que vio a su mamá, de reojo, y que él se sentía bien porque su mamá estaba viva. Pues yo también le dije ‘sí, papá está vivo, tienes que animarte, tenemos que animarnos, que salir de esto’, le decía. Fue muy breve el tiempo que nos dieron, yo sentí que no sé, para mi que no nos dan los treinta minutos.
cciodh: ¿Y después de esa primera visita usted ya podía ir otra vez a ver a la esposa?
t: Ya no. Por ejemplo, a mi hijo tenía derecho a una sola visita de mi parte Tenía derecho a dos visitas pero tenía que ser otra persona, pero como no se fue otra persona conmigo por falta de dinero… Por ejemplo, mi hija podía pasar pero como no teníamos dinero para llevarla pues me fui solo, entonces mi hijo nada más que recibió una única visita. Mi esposa no la podía ver porque les digo pedían que yo demostrara que era mi esposa con acta de matrimonio y como no llevé ningún papel no la pude ver, no la pude ver.
cciodh: ¿Y cuál es la situación ahora? ¿Ha seguido incomunicada?
¿No ha podido verla todavía….?
t: No, mi esposa ya salió, afortunadamente. Sí, ya salió, pero, mi familia, están muy traumados, no quieren salir, salen pero con mucho miedo. Ven a los policías, ya sean judiciales, federales, … En este rato que veníamos en camión, por acá abajo encontramos, iban tres camionetas de policía PFP, mi hijo los vio y se pone muy nervioso, no sé, se le viene todo lo que sufrió en mente y se pone mal. Yo lo abracé, lo acaricié. ‘No papá, no te preocupes, no va a pasar nada’. Mi familia, quedaron muy traumados de este trato que le dieron los policías. No quieren muy bien salir, pero yo tengo que ir a trabajar y cuando estoy trato de sacarlos, trato de sacarlos: vamos a dar una vuelta a la calle, vamos a la otra manzana, vamos al mercado. Hoy no tengo trabajo, hoy, y tuve la oportunidad de ir con ellos al mercado a caminar. Los llevo, los saco, pero están muy traumados mi familia, no quieren salir…
cciodh: ¿Qué día, qué fecha salieron?
t: No recuerdo bien, pero fue el sábado pasado. No recuerdo bien la fecha…
cciodh: ¿Salieron los dos?
t: Si
cciodh: ¿Y las hermanas?
t: Salieron también
cciodh: ¿Al mismo tiempo?
t: Al mismo tiempo salieron.
cciodh: ¿Sabían que iban a salir o era…?
t: No, no sabia, yo no sabía, estaba allá porque llegaron nuestros familiares en Nayarit. Allá estábamos, nos llegó el aviso, nos enteramos, pero tampoco teníamos la seguridad de que sí iban a salir, pero nos comentaron los abogados de Nayarit, que se portaron tan bien, tan lindas personas de Nayarit, con nosotros, que nos dijeron que iban a salir pero no sabíamos quienes. Entonces, cuando nos fuimos a esperar desde la noche anterior como a las… Hacíamos guardias allá porque no teníamos a dónde ir más que estar allá en el penal pero luego nos íbamos al centro de la ciudad de Tepic. Para pues bañarnos, algunas cosas así. Estábamos allí cuando nos enteramos y regresamos como a las 10 de la noche al penal con la esperanza de que iban a salir porque nos habían dicho que los pueden sacar a cualquier hora: dos, tres, cuatro de la mañana, once de la noche, una de la tarde… Entonces me fui rapidísimo hacia allá con la esperanza de que… pues a ver si salía mi familia. A las 10 de la noche nos concentramos todos los familiares allí, en el penal. Estuvimos allí toda la noche, la madrugada, amaneció, seguimos toda la mañana, no habíamos comido, porque la verdad es que no teníamos dinero. Lo que si que subí a una parte por donde está el penal, está una tiendita, como tres o cuatro casas allí, entonces fui a pedir que me regalara agua para tomar, y me regaló un pan la señora, se portó muy amable. Me dijo que si yo era familiar de los detenidos, le dije que sí, que yo iba de Oaxaca, y le platiqué el problema, cual era el problema verdadero que vivimos en Oaxaca, porque la televisión dice puras mentiras. Lo que ellos saben es que el gobierno de Ulises Ruiz tiene razón, que el pueblo no tiene razón, entonces ahí me atreví a informarle a la señora de la verdad que vivimos en Oaxaca y la señora tiene una casita de laminas muy chiquita, muy pobre también, como en cualquier otra parte del país. Dice ‘no tengo otra cosa que darle’. Me dio un pan y comí ese pan. Y este… sí me dio suficiente agua, y ahí estuvimos, ahí nos quedamos, amaneció, subió el sol, se hizo las diez, once, doce, trece… Hasta como a las tres de la tarde salieron los camiones que se habían metido al penal para sacar a los familiares. Y los familiares que estábamos allí, todos, lloramos. Unos lloramos porque veíamos a nuestras familias, unos llorábamos de felicidad, y otros lloraban de tristeza porque no salían sus familiares, pero todos estábamos llorando. Yo en mi vida no había llorado tanto como esa vez. Mis padres ya fallecieron: sí lloré pero me consolé mucho con mis hermanos, con mi esposa, con toda mi familia, no lloré tanto como esta vez. Esta vez lloré muchísimo de felicidad, porque volvía a ver a mi familia.
cciodh: ¿Usted se quedó en Nayarit cuando fue la primera vez a ver a su hijo o regresó a Oaxaca?
t: Me quedé allá, me quedé allá con la esperanza de verlos.
CIODH: ¿Así que se quedó como dos semanas allá?
t: Sí, cerca de dos semanas. Me quedé allá con la esperanza de verlos. También sufría por mis hijas que se habían quedado aquí, que estaban separadas, sufría mucho por ellas, pero sufría más por los que estaban encerrados. Yo pensaba que ellos sufrían mucho, sabedores que los policías son muy torturadores en México, y que nos habían encomendados algunos amigos que habían sido detenidos fechas anteriores, porque la lucha social en Oaxaca ya tiene meses. Fechas anteriores algunos vecinos algunos conocidos platicaban que habían sido torturados durante su detención, durante su secuestro, era lo que nosotros pensábamos, y yo estaba cerca del penal, no podía entrar pero me alimentaba el estar a 1 Km., a 2 Km., de mi familia. Por eso me quede allá. Días que comía algo, días que no y así nos lo llevamos. Pero me quedé allá todos los días hasta que se vino mi familia… todos los días.
cciodh: Usted dijo que había dos campesinos o dos muy amigos, ¿también salieron?
t: Ellos esa vez no salieron, no salieron, salieron después no recuerdo cuanto, salieron hace como tres días salieron de Tlacolula. Tenemos entendido que iban a […], el día de hoy salían todos. No nos hemos podido informar si ya salieron todos pero tenemos la fe de que tienen que salir porque ninguno de ellos son delincuentes. Todos están acusados de lo mismo. Y si sale uno tienen que salir todos porque no puede ser que para unos salgan y otros no puesto que el expediente es el mismo, están acusados de lo mismo todos, todos los que fueron detenidos el día 25 de noviembre, todos. Entonces tenemos la confianza de que tienen que salir todos, y cuando pensamos en que tienen que salir nos alegra un poco.
cciodh: En este momento ¿nos puede compartir un poquito, explicar… sobre la situación que se vive en la cárcel?
t: Sí lo puede hacer, pero con cierto trauma, ella quisiera no hablar, porque piensa que si habla se nos va a complicar la existencia con el gobierno. Soy hombre y a lo mejor eso hace que mi carácter sea un poquito mas fuerte que el de mi esposa, que la de mi hijo por su edad, y sobre todo, como decía, mi hijo, por ejemplo, es una persona de paz, no se mete con nadie, no es problemático, no es agresivo y esa misma mente pasiva que tiene hace que sea un poco tranquilo, y no se esperaba ese trato inhumano por parte de Ulises Ruiz y de sus policías. Esto es una sorpresa muy fuerte para él, muy fuerte porque mi hijo tiene pocos amigos, de hecho no tiene amigos, solamente con sus primos, a parte de que no tiene tiempo porque tiene que trabajar y estudiar, le digo que es estudiante tecnológico y trabaja taller eléctrico. Le gusta mucho el área de mecánica, está haciendo ingeniería mecánica y está trabajando en un taller eléctrico automotriz. Entonces, se esta enfocando hacia lo que va a trabajar más adelante.
cciodh: ¿Él y su esposa el 25 estuvieron por casualidad en el centro o estuvieron en la marcha?
t: Estuvieron en la marcha, le digo que nosotros simpatizamos con la marcha, además de que estamos plenos de que una marcha es un derecho, es un derecho como ir a huelga, ciertos trabajadores que van a huelga es un derecho. Entonces la marcha es un derecho para nosotros.
cciodh: ¿La detención entonces se hizo en la marcha?
t: En la marcha, al término de la marcha.
cciodh: ¿Usted es de Oaxaca, nació aquí en la ciudad?
t: Yo soy de la región mixteca. Una región muy pobre, yo soy de la zona de […] lo que pasa es que me fui a México a vivir y allí conocí a mi esposa y…
cciodh: ¿Ella nació allá?
t: No, ella es oaxaqueña también.
cciodh: Usted, sus amigos, vecinos… ¿conocen a alguien que no haya salido?
t: ¿Qué no han salido de la cárcel? No tengo ahorita ningún vecino que esté en la cárcel. No, tengo por ejemplo, un familiar que vive en la zona de Huajapan. Pero ya es un familiar lejano, es una mujercita, muy triste, esta mujer es viuda, tiene varios hijo chiquitos, y ese día sábado 25 vino a Oaxaca porque ella vive de hacer sopladores con palmas, se hacen unos ….sopladores para hacer la lumbre y […] chiquitos.
Entonces vino a Oaxaca a vender sus productos y la detuvieron en la Terminal que ya se iba de regreso, pero para su mala suerte llegaba ella a la Terminal cuando llegaron los policías la detuvieron. Entonces esa mujer seguía detenida hasta hace, hoy es domingo, pues el sábado, creo que el jueves la pude ver, y todavía estaba detenida en Tlacolula. No sé si ya habrá salido, pero es lo que sé, que estaba detenido y no conozco algún vecino o algún otro familiar que esté detenido. Hay muchos detenidos pero son de la lucha, son compañeros de la lucha, pero no son conocidos de manera muy directa.
cciodh: ¿Cómo se llama… el pueblo donde viene ella?
t: Huajuapan.
cciodh: Escuché que había varios de estos pueblitos que estuvieron como esperando el camión para regresar y que….
t: Exactamente, estaban esperando al camión, son seis mujeres, ella es la que se me viene en mente, se llama [Nombre del familiar], porque ella es familia lejana, pero de alguna manera somos del mismo pueblo, ella se fue a vivir a Huajuapan, vive otro lugar, porque creo que por allá se había casado, allá se enviudó y se quedó allí a vivir, por eso se quedó a vivir por esa zona. Pero son un grupo de mujeres que hacen el mismo trabajo, vinieron de vender sus trabajitos, sus artesanías, y fueron detenidas en la Terminal, injustamente, ellas estaban esperando su camión.
cciodh: He escuchado también que algunas de ellas son indígenas que no hablan español.
t: Nada de español, yo, nosotros hablamos mixteco, de hecho la mayoría, todas son indígenas.
cciodh: ¿Ella tampoco habla español?
t: Si habla, pero muy poquito, de hecho no habla el español bien, ninguna de ellas
cciodh: ¿Cuando usted la fue a visitar le ofrecieron algún abogado o traductor?
t: No, no le ofrecieron ningún traductor, yo no le dije más porque ya hizo su declaración, no sé en qué términos está su declaración, la forma que le… le presentan la declaración ella…no sabe exactamente en qué consiste la declaración. Ella no entiende aunque le lean el acta, ella va a decir que sí porque no entiende, porque no sabe bien, tampoco sabe leer. Entonces si no habla bien español lo que le digan pues está bien, fírmale o ponle la huella, ella lo va a hacer. Sí nos preocupa mucho esta señora, de hecho todas ellas, son seis, seis o siete son, que viven igual, son indígenas todas, venden sus palmitas todas, de hecho son amigas porque son del mismo nivel social económico, todas sufren igual. Entre ellas hay una señora, yo no sé cuantos años tiene, pero ya tendrá sesenta y cinco años, ya es una señora muy madura.
cciodh: Cuando esa señora llega a Oaxaca a vender y deja a sus hijas con sus vecinos, o usted dijo que es […] tiene muchos hijitos chiquitos, los hijos están todavía en el […]
t: Se siente que sí, porque ella se vino solita a vender, vino a vender, no vino a otra cosa. Dejó a sus hijos allá solitos y ella se vino a vender como otros días ¿no? ‘Voy a vender y regreso en la tarde’. Se vino a vender pero ya no regresó en la tarde. No se sabe que son de sus hijos y ella tampoco es que puede salir. Ojalá ya haya salido, no sé, porque… tenemos la esperanza de que van a salir todas, es la gran esperanza que tenemos.
cciodh: El jueves, ¿hace dos días?
t: Hace dos días, si. Todavía estaba en la cárcel. Todas las que venían de ese lugar, y todas las que venden palmitas….todas están juntas. Ninguna, nadie por ellas, no ha salido porque nadie puede hablar por ellas.
[…]
(Entrega una documentación)
t: Mejor me gustaría dejárselos a ustedes, porque confió mucho en sus manos todas mis cosas, inclusive mi vida, mi versión, todo, en las manos de ustedes, porque mandarlos a hacerlo circular en otras instancias… No quisiera que el gobierno, el estado de Oaxaca tuviera la mínima información de nosotros, porque pudieron meternos en problemas con ellos, entonces me gustaría mucho hacerlo con ustedes.
[…]
t: Le agradezco muchísimo, nos disculpa que les estemos platicando nuestra pena, pero no se ponga triste. Sabemos lo humano que son, seguramente diario cuanto menos los testimonios de los oaxaqueños siempre van a ser de dolor, pero ustedes háganse fuertes, para que no sufran con nuestro dolor, porque ya paso, ya solamente lo estamos recordando, ya pasó, al menos en mi caso, mi familia estamos unidos, estamos juntos todos, no tenemos ya ningún problema. No sufran con nuestros problemas, sean muy fuertes porque van a escuchar durante vuestra estancia en Oaxaca siempre van a escuchar quejas de nosotros, dolor, pero háganse fuertes, para que no sufran con nuestro dolor.
cciodh: ¿Como hace para enfrentar así esa situación, con esta fortaleza?
t: Lo que pasa es que yo me apoyo de la lucha que estamos batallando. Mi familia fueron presos políticos, no fueron presos comunes. Si hubieran sido presos por haber robado una silla, me sentiría muy avergonzado, muy avergonzado, pero no me avergüenzo, todo lo contrario, eso es lo que me ayuda a levantarme, a fortalecerme, porque no hemos hecho algo injusto, ni tampoco le estamos pidiendo al señor Ulises Ruiz algo que no tiene, no. Le estamos pidiendo que haya beneficio social, porque sabemos que nos quitan mucho dinero del país, se ha percibido muchísimo dinero y lo han ocupado para gastarlo ellos solitos, por eso sabemos que hay dinero. Somos un país petrolero, somos un país con millones de pesos. Eso es lo que me hace levantar el ánimo, es lo que me hace vivir, eso es lo que me sostiene, no es otra cosa. Eso es lo que me levanta, porque no somos delincuentes, no, somos justos, y queremos ser justos, y vamos a ser justos…
cciodh: ¿Y van a poder seguir luchando?
t: Ayer mi esposa fue a la marcha, yo no fui porque tuve otras cosas que hacer, el trabajo, pero mi esposa si fue a la marcha. Nosotros vamos a seguir a pesar del trauma, a pesar del dolor, a pesar del miedo, y a pesar de lo que ustedes quieran. Vamos a seguir porque sabemos que es justo, sabemos que es justo, por eso, eso es lo que nos fortalece. También nuestros amigos nuestros vecinos nuestros vecinos nos estiman mucho y se han juntado muchos en la casa y nos han animado muchísimo, eso nos tiene animados, fortalecidos, el apoyo de los amigos, el apoyo de los vecinos, muchos vecinos decían: ‘no se avergüencen’. Mi esposa le cortaron su cabellito bien feo, mi hijo está todo pelón, mi hijo esta muy pelosito. No se avergüencen, no han cometido ningún delito, ustedes fueron en nombre de todos nosotros. Eso nos anima, eso nos fortalece, eso nos mantiene. Por eso estamos de pie, y tenemos que seguir. Pero no quise venir a traerles tristeza, sean muy fuertes y escuchen el dolor de mis compañeros de lucha, porque van a venir muchos con muchos testimonios de dolor.
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