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Testimonio #042 – Familiar de persona detenida y encarcelada el día 25 de noviembre y actualmente en libertad bajo fianza
Fecha de la entrevista: 23/12/2007
Lugar de la entrevista: Oaxaca
t: Lo que pasa es que, cuando nosotros llegamos había un cerco indestructible para poder pasar a verlo. Entonces sí, sí se trasladó a Derechos Humanos. Y llevamos abogados de aquí, de Oaxaca y habían abogados en Nayarit que nos querían apoyar por su parte, incluso estaba el senador del PRD que quería… que abogó por nosotros, para que pudiéramos verlos, y no hubo entrada ni a médicos ni a nada. No, no se les dio entrada hasta después de que nosotros […] como familiares al Gobernador del Estado, el cual nos respondió que él no podía ayudarnos porque era… Al contrario estaba molesto que no se le haya tomado en cuenta para que llevara a […] a la lacra de Oaxaca, ¿no?, que él no quería delincuentes peligrosos en su Estado porque era un estado tranquilo, que vivía en paz y que nosotros íbamos a ocasionarle problemas. Cosa que no nos gustó a nosotros y tuvimos que decirle que, pues que no éramos delincuentes, que checara que realmente eran personas tanto preparadas como gente humilde, amas de casa, abogados, médicos, menores de edad… y que no era gente delincuente. Pero sí nos costó mucho trabajo para que él lo entendiera y por lo menos no publicara eso, lo que él publicó. Porque cuando él supo que estaban, o cuando le llevaron a los detenidos, él dijo que le habían llevado los desechos del drenaje de Oaxaca. Así catalogaban ellos, él, a nuestros familiares, y nos lo dijo en nuestra propia cara cuando fuimos con el abogado de Limeddh a decirle que nos ayudara para que pudiéramos visitar a nuestros familiares. [...]
Y porque al llegar allá, pues al menos a mí, como esposa, me pedían un acta de matrimonio certificada por un notario, un acta de nacimiento de él, del detenido, como de la visitante, también certificada, tres cartas de recomendación de nuestros… de personas que nos conocieran, respaldadas por su credencial de elector y... O sea, era, pues, para nosotros muy doloroso vivir tan lejos y que no nos dejaran verlos y que ésas eran las condiciones. Al principio, cuando nos dijeron que eso teníamos que llevar, nosotros pedimos todo por fax y cuando se lo presentamos: ‘no, no, es que queremos los originales’. Entonces, tuvimos que esperar hasta los dos días, a que nos llegaran los originales ya por vía correo y eso, por vía de paquetería y hasta entonces pudimos verlos. Y fue un proceso pues largo y doloroso porque teníamos que estar desde las seis de la mañana para que nos llamaran a las nueve de la mañana y pasar unas tres o cuatro horas. [...]
Primero porque nos daban una plática de cómo estaba, funcionaba. Luego, tardaban mucho, mucho para hacernos los documentos. Para después pasar a que los firmara el director se tardaba otra hora. Y después tarda, como dos horas, para que nos pasaran por puertas, radiarnos y todo, para que finalmente los viéramos únicamente treinta minutos. Y después de esos treinta minutos, volvíamos a pasar por revisión de, igual como si, cuando entrábamos. Nos hacían quitarnos la ropa, nos revisaban unas custodias, nos volvían a pasar a radiación, las manos a rayos, […] máquina y ya nos dejaban salir. Entonces sí, fue muy duro porque nunca tuvieron ellos el derecho de que los vieran Derechos Humanos o que pasara un médico a verlos. Sabemos que sí los atendieron los médicos pero nomás los revisaban. Los que llevaban la cabeza abierta pues nomás se la cosían pero no les daban ningún medicamento. [...]
Empezamos nosotros a organizar ruedas de prensa fuera para comunicar lo que estaba pasando y pedir que nos dejaran pasar, y también decir lo que, de qué manera nos había tratado el gobernador de allí. Decirles también, que publicaran que no era posible tanto requisito para poderlos ver y una única vez, porque nos hicieron firmar un documento que era la única visita. [...]
No tuvimos derecho a verlos más en esos veinte o veinticinco días que estuvieron. Sí, fue única visita de todos los familiares después de tres o cuatro horas de revisión y de tanto documento.
Entonces, el apoyo lo había ¿no? porque sí había abogados, allá estaba el senador, había diputados del PRD, había médicos, abogados de allí que se ofrecieron a apoyarnos, abogados que llevamos nosotros de aquí pero no hubo entrada para ellos. Hasta los ocho o diez días, es que, o sea, ya se portaron más accesibles y dejaron pasar a la Licenciada Jessica para que platicara con ellos y recogiera el testimonio de lo que estaban viviendo, pero fue después de como ocho o diez días de que estábamos allí. [...]
Y nosotros pedíamos que les dieran medicamentos. Al menos a él yo lo veía muy golpeado y decía yo, ‘pues más valiera que le hubieran roto la cabeza y que no tuviera allí los moretones, ¿no?’, porque sí se le podía hacer un coágulo o yo qué sé, o un tumor ¿no? Yo sí pedía a gritos que entrara un médico y que les dieran medicamentos, antibiótico, algo para que no se les infectara. Porque cuando entraba el familiar veía que su detenido tenía rajada la cabeza o en la cara o estaba muy amoratado en la cara. Entonces, y todos salían y decían, ‘pues mi familiar tiene esto pero no le han dado medicamentos, no les revisa un doctor’.
Teníamos allí tres casos que eran por los que más luchábamos nosotros afuera [para] que les dieran medicamentos. Porque había un señor ya grande que le habían hecho una operación a corazón abierto y no le estaban dando medicamento. Había un diabético que se tenía que inyectar insulina a diario y no le permitían pasarle sus medicinas. Había un señor que sufría de la presión y también tenían que controlarle y tampoco. Y entonces eso es lo que nosotros pedíamos en la Secretaría de Gobernación, con el gobernador, en la Cámara de diputados. Sobre eso luchábamos ¿no?, para que les dieran los medicamentos adecuados que nunca se los dieron porque salieron y estaban igual.
cciodh: ¿Cada cuántos días os dejaban pasar a verlos?
t: Nada más única visita por familia.
cciodh: ¿Os hicieron firmar un papel que era la primera y la última?, ¿Una?
t: Una, sí.
cciodh: […]
t: Estoy, aparte de molesta, muy dolida porque fueron momentos de mucho dolor, de mucho dolor para mí como esposa y como madre porque yo tuve que dejar a mi hijo acá, con mi familia, para trasladarnos allá. Yo no tenía dinero. Tuve que pedir dinero prestado, hacerme con bastante dinero porque para empezar teníamos que dar una cooperación para por lo menos, para el pasaje de los abogados porque no nos cobraban. Otra cooperación para un comité de familiares que según nosotros eran quienes nos iban a apoyar su presencia allá para ver a nuestros familiares. Y entonces estuvimos esperando cooperaciones. [...] Mucho el hecho de que él nos habló el día 26 para decirnos que estaba detenido en Miahuatlan. Nosotros nos trasladamos para allá y cuando íbamos llegando a las 3:25, algo así, ya los estaban subiendo a los helicópteros.
cciodh: ¿Usted, cuándo, cómo se da cuenta de que su esposo está detenido?
t: Él llamó. Le permitieron allí a los detenidos, hacer una llamada ¿verdad? Y nada más. Como yo no estaba, nada más dejó un mensaje en el teléfono: ‘estoy detenido en el penal de Miahuatlan’. Eran como la una de la tarde. Me trasladé rápido allá. Cuando llegué allí ya los estaban subiendo al helicóptero. Pero nos dijeron que les iban a dar de comer, que no los podíamos ver pero no era cierto porque los estaban subiendo ya para llevárselos. Nos regresamos a Oaxaca.
cciodh: ¿Los estaban subiendo al helicóptero pero no les comunicaron dónde los llevaban?
t: No, no nos comunicaron. Después de estar un rato ahí nos dijeron, ‘ya váyanse porque ellos ya se fueron a Tlacolula, los trasladaron al penal de Tlacolula’. Nosotros nos fuimos rápido a la ciudad para llegar a Tlacolula. Llegamos allá y nos dicen: ‘no, acá no hay nadie. Los trajeron pero ya los regresaron, están otra vez en Miahuatlán’. O sea, jugaron con nuestros sentimientos porque no sabían la desesperación con que estábamos viviendo. Nos regresamos a Miahuatlán.
Yo creo que llegué allí como a las diez de la noche. Y cuando llegué allá, estaba todo cercado de la PFP y yo dije, ‘bueno, pues sí los trajeron y por eso hay tanta vigilancia ¿no?, tanta seguridad’. Estuvimos parados allí y yo le llevaba a él ropa y cobijas. Y cuando llegamos allá, nos dicen que qué hacíamos ahí, que ya nos fuéramos. Y yo le dije: ‘pues vengo a ver a mi familiar y quiero que le pasen una cobija’. Me dijo un policía, me dijo: ‘¿quién es tu esposo?’. Yo le dije: ‘Roberto Morales’. ‘Ah, sí, éste se fue hacia aquí pero no necesita la cobija, ya vete’. Y digo: ‘¿Y sí lo puedo ver?’. ‘No’, dice. Pero no nos quitamos de allí, éramos como, ¿qué será?, unas treinta o cuarenta personas con las cobijas y todo. Nos dijeron: ‘ya, váyanse’, pero como no nos queríamos ir nos encañonaron. Y nos dicen: ‘o se van o también a ustedes se los cargan la chingada’.
t2: ¿De qué color?
t: Tenían chalecos y pantalones así, como camuflajeados. A nosotros nos dicen que eran de la AFI o de la PFP porque adentro había… que todos eran de negro con cascos y protecciones. Y afuera, los que nos salieron a encañonar eran así, como camuflajeados de verde así como negro, y…
cciodh: ¿Los encañonaron directamente? ¿Hacia todos?
t: Hacia todos, hacia todos, hacia todos, sí.
cciodh: ¿Con armas largas, cortas?
t: Largas, sí. Nos dicen: ‘o se van de aquí o también a ustedes se los cargan la chingada’. Decimos: ‘pero ¿por qué?, si nosotros venimos pacíficamente, sólo queremos ver a nuestro familiar y que les pasen una cobija’. Ellos: ‘no, pues váyanse porque no los van a poder ver’. Y sí nos salimos a la orilla, a nuestros carros y pues varios acordamos que nos íbamos a quedar ahí cerca. Y nos fueron hasta los carros y nos dijeron: ‘váyanse, váyanse porque si no también a ustedes los van a detener’. Y pues nos vinimos como a la una de la mañana de ahí, cada quien a su casa. Al otro día, nos reunimos y dijimos: ‘¿Qué vamos a hacer?’, los familiares, los pocos que quedamos esa noche. Y ya acordamos que otra vez ir al penal. Luego nos comunicaron unas familias que venían ya y dicen: ‘ya no están porque ya no hay policías’. Y preguntamos y nos dijeron que están en Tlacolula. Y nos fuimos a Tlacolula otra vez el día lunes. Y allí ya nos dijeron: ‘no, nunca estuvieron aquí’. Dicen: ‘hay una lista de los que estuvieron pero ya se los llevaron en la madrugada, en un camión’. Y así estuvimos todo el lunes. Hasta en la tarde, en la noche nos enteramos que ya no estaban en el Estado, que los habían trasladado a, unos decían que a Tamaulipas, que otros a la Palma y que otros estaban en Veracruz.
cciodh: ¿Quién os decía eso?
t: Pues nos dijeron allá, en Tlacolula nos dijeron: ‘ya no están aquí, se los llevaron en la madrugada’. ‘¿Y si nos puede decir para adónde?’. Y nos dijo, el que tenía la lista dice: ‘pues no les puedo decir’, dice ‘porque no tengo una lista exacta pero sí sé que unos están en Veracruz, unos en La Palma y otros en Tamaulipas y otros en Tepic’.
Pues nos regresamos a Oaxaca y empezamos los familiares: ‘bueno, ¿Qué vamos a hacer?, ¿Cómo vamos a investigar donde están?’. Y yo recibí una llamada de Estados Unidos de una de mis hijas y dice: ‘mami, ¿qué está pasando?’ y le digo: ‘nada hija’, porque tengo dos hijas estudiando allá. ‘¿Qué está pasando?’, ‘nada’, le digo. ‘¿Cómo estás?’, ‘bien’, ‘no, tú no estás bien’, dice. ‘Nosotros ya vimos en Internet que mi papá es el preso 114 y que está en Miahuatlán, que estaba en Miahuatlán pero ahorita ya no está ahí’ dice ‘ya los distribuyeron a varios penales’. Dice: ‘¿sabes tú dónde está?’, digo: ‘no, pues no sé’, ‘pues investiguen, métanse a Internet porque ahí, este, solamente, van a encontrar las listas’. Y un señor se fue a buscar a Internet y él como a las diez de la noche del lunes, nos dijo que nos iba a dar la información para que ya fuéramos directos si es que queríamos ir. Pero para esto no nos podíamos reunir en un lugar porque empezaron a pasar patrullas, donde nos veían varios luego empezaban a pasar patrullas, camionetas blancas. Y los que conocen, nos decían: ‘miren, esos son de la Policía Ministerial, mejor vamos a deshacer la reunión’. Nos íbamos a reunir en La Mercé pero empezaron a rodearnos las camionetas y nos dispersamos poco a poco, y nos fuimos a reunir a la Iglesia de los Príncipes, afuera, pero ya empezaron a pasar otra vez patrullas y nos pasamos a un despacho, en donde anteriormente se reunían también los familiares de los anteriores detenidos. Y ahí ya nombramos un comité y decidimos salir, pero en grupitos, a los penales, a ver si realmente habían, se habían ido o nada más nos estaban negando a nosotros [...] Pero sí, efectivamente, confirmamos que ya no estaban aquí.
Y en la noche, pues, ya se metió a Internet un señor y nos dijo: ‘miren, váyanse a la Limeddh, las oficinas de la Limeddh. Ahí les voy a llevar las listas’. Llegamos a la Limeddh y nos empezamos a parar. Había calles vacías para estacionarnos, pero ya nos empezaron a seguir otra vez las camioneta blancas y dijimos: ‘no, pues dispérsense’. Y como pudimos llegamos a mi casa, a mi domicilio y ahí nos concentramos todos. Y ahí llegó un señor y ya nos sacó las listas de Internet. Y nos dice: ‘miren, los de Tlacolula pues parte están en Nayarit y todos los Miahuatlán están en Nayarit. Y ya nos pusimos de acuerdo todos para el martes irnos a Nayarit, los que pudieran. Al menos yo fui una de las primeras en llegar con un abogado de la Limeddh y tres abogados de aquí que fueron para apoyarnos pero no pudieron entrar y se tuvieron que regresar porque… no sé. Y yo me quedé dos días para poder entrar.
Y después nos estuvieron, yo siento que golpeando psicológicamente tanto a ellos adentro como a nosotros, porque decían: ‘hoy salen’, ‘los van a trasladar al penal de Veracruz o los…’. Salieron en el periódico: ‘El Gobernador de Tepic declara que no quiere detenidos aquí, que no quiere presos aquí, delincuentes de alta peligrosidad y los trasladan a Colima’. Nosotros nos apuramos mucho a hacer el amparo para que ya no los movieran y a empezar a luchar, a hacer reuniones, a ir a colonias, a barrios, a pueblos. Acudimos a organizaciones a dar información, a repartir volantes y a la gente que nos permitiera, que veíamos que sí nos brindaba su apoyo pues les decíamos: ‘¿nos permite pintar su carro y poner así, como pintas de ‘Oaxaca libre’ o ‘exigimos libertad a nuestros presos políticos?’.
cciodh: ¿Cuántos familiares estabais ahí, en la entrada del penal?
t: En la primera semana nada más estábamos diez. En la segunda semana ya llegó un camión con 38 familiares y estuvieron turnándose para ir pasando.
cciodh: ¿Dónde dormíais o cómo os organizabais?
t: Pues hubo… nosotros rentábamos así como una posada ¿no?, muy sencilla, porque, pues sí, con muchas, dificultades porque eran unas, como unas casas muy antiguas que las acondicionaron como para hotel y pues ahí dormíamos cinco o diez personas por unos 120 diarios. Y pagábamos, aparte, diez pesos para que cargáramos el celular, pagábamos 15 pesos para que nos permitieran lavar nuestra ropa en los lavaderos. Y ahora, cuando llegó el camión de las 38 personas, nos dieron hospedaje en un albergue de una iglesia que se llama El Pichón, allí, en Nayarit, fuera de Nayarit, porque el penal está lejos y el hospedaje también nos quedaba lejos. Entonces, preferíamos pagar la renta de la posada a irnos lejos porque también teníamos que pagar taxis y nos cobraban 100 pesos, 80 pesos para ir, para venir. No llevábamos dinero, no llevábamos para comer pero sí pagábamos taxis porque teníamos que volver. Y en una casa, allí, había una profesora también que nos brindó su casa y estaban como 10 personas tiradas así, en colchonetas, como pudiéramos.
Había gente que nos llevaba, a veces, sardinas, atunes. Y pues había días que comíamos tres veces sardinas, tres veces atunes porque no llevábamos dinero, todos íbamos con dinero prestado o cuidando lo del pasaje. Muchos nos fuimos con lo de la ida y para venirnos no teníamos. [...]
t: Pues sí, sí se logró romper el cerco, porque después de las ruedas de prensa, después de las visitas a Gobernación y eso, ya decían ellos: ‘ya no queremos más presos políticos’. Ya logramos que no nos trataran tan mal ¿no?
Pero sí vivimos la humillación de la gente porque pasaban unos carrazos. Yo creo que eran funcionarios y decían: ‘ya lárguense, ya no traigan más basura a nuestro Estado’ o ‘malditos delincuentes, ¿qué hacen acá?, regrésense a su Estado’ y cosas así. Al principio, hasta pensábamos que nos estaban apoyando ¿no? cuando pasaban silbándonos pero ya sacaba la cabeza alguien y nos insultaba. Y llorábamos de coraje y de impotencia.
Porque yo llegué a decirle al Gobernador: ‘nosotros no vinimos porque quisimos, a nosotros nos trajeron y no le venimos a pedir nada’. Porque él nos dijo que no nos podía ayudar para sacar a nuestros detenidos porque si habían cometido un delito debían de ser juzgados y castigados pero que si queríamos una casa de campaña, él nos las ponía o que si queríamos comida, él nos la daba ¿no? Cosa que yo le dije: ‘no, nosotros podemos estar sin comer, y sí, incluso podemos dormirnos en la calle. No queremos nada. Lo que queremos es que nos ayuden a sacar a nuestros detenidos’. Y siempre como que actúa así, de una manera de que ‘ahora yo los ayudo con lo que quieran, con lo que quieran menos sacarlos porque ellos son unos delincuentes y tienen que pagarlo’.O no, decía: ‘eso es del Foro Federal, a mí no me compete’.
Y finalmente, sí recibimos apoyo moral y, en cuanto a alimentos también, de personas que se solidarizaron ahí. Hubo varias personas que nos iban a acompañar para que no hubiera ningún atentado en contra de nosotros. Había personas que nos llevaron, nos llevaban pues algún cafecito. Había días que comíamos, había días que no comíamos, ¿no? Pues los que llevaban dinero decían: ‘Nos comemos un taco por ahí’. Los que no, pues nos aguantábamos. Si nos llevaban, bien, y si no, pues no comíamos en todo el día. Por la noche alguien nos invitaba a algo, pues ya comíamos, ¿no?
cciodh: ¿Cómo te enteras de que les dejan en libertad bajo caución?
t: No, pues eso fue otro, algo muy doloroso porque como el penal estaba en el campo, estaba en carretera así como una hora y algo de la ciudad, pues nosotros hacíamos de noche, guardias. Decíamos: ‘¿qué tal si los mueven y no estamos y no nos damos cuenta?’. Entonces, hacíamos guardias de cinco en cinco. Íbamos a dormir ahí en el campo a la intemperie. Llevábamos colchonetas, cobijas pero no podíamos dormir porque hacía mucho frío, ahí, aire, ya de noche. Y pues a ver qué movimiento había. Hasta que por fin una tarde, nos comunica un padre de familia de un alumno de aquí, del tecnológico nos dice: ‘oiga, me llamó un abogado del tecnológico y me dijo que van a salir nueve personas’. Y yo recibí una llamada anónima en donde me decía: ‘hoy salen nueve’. ¿Pero nueve qué?, ¿quiénes serán?. Y luego decíamos: ‘pues busca la llamada, quién, de dónde viene, pero no aparecía el número’. Y hubo un profesor al que le llegó también una llamada y dijo: ‘mire sí, hablo de la procuraduría de Oaxaca. Si me traes una prueba de que tu esposa es profesora la soltamos inmediatamente mañana’. Y él dijo: ‘bueno, pues voy a ver si, si hay alguien en casa para que lleve el documento’. Dijeron: ‘hoy o nunca’. Dijo él: ‘pues no lo sé’, porque le colgaron. Y tratábamos de rastrear las llamadas pero no aparecía el número en ningún celular, ni en el de él ni en el mío. Y entonces empezamos a hacer guardias para así no despegarnos del penal. Cuando ya nos dieron una lista de nueve estudiantes, pues ¡vámonos! Y nos tuvieron ahí, todo, todo un día. En la nochecita llegó él, el líder o, ¿cómo se llama?, de la sección 22, Enrique Rueda Pacheco y dijo que iba por todos los maestros. Bueno, pues yo me emocioné porque mi esposo era maestro, ¿no? Y dice: ‘me los llevo bajo libertad absoluta. Yo me llevo hoy a mis maestros’. Pues yo sí estaba muy contenta pero yo decía: ‘yo tengo que luchar hasta que salga el último, apoyar a los que están aquí’. Yo le dije a él: ‘mire, si llegara a salir mi esposo yo quiero que permita que se quede porque yo quiero… yo tengo compromiso con mis compañeros hasta que salgan todos, yo quiero apoyarlos. Si mi esposo me lo permite, nos quedamos. Y si él dice que se va, pues ya es cuestión de él ¿no? pero yo sí me quedo’. Me dijo: ‘sí, si su esposo se quiere quedar’ dice, ‘pues que se quede pero si no, pues por seguridad lo quiero entregar en Oaxaca’, ‘bueno’. Pero no, pues no salió él. Estuvimos toda la noche, al otro día hasta las dos de la tarde que decían: ‘ya van a salir’, que decían: ‘ya entró el juez’, ‘que ya traen las boletas de libertad’. Y así nos tuvieron toda la noche, despiertos. Y decían: ‘pues ya, ya, ya no tardan’. Y así estuvimos toda la noche y todo el día; hasta las dos de la tarde no los entregaron. Nos dijeron: ‘si van a hacer escándalo se van, no queremos aquí cerca’. Nos llevamos como a 2 Km. del penal de allí, ahí ya nos los dejaron libres.
cciodh: ¿Los nueve?
t: No, no salieron nueve, eran cuarenta y tres.
cciodh: ¿Cuarenta y tres?
t: Sí, pues a mí me alegró mucho porque iban dos amiguitas que las habían golpeado mucho y salieron. Pero mi esposo no salió.
cciodh: ¿En ese tiempo, no?
t: Fue el día 16, el 16 de noviembre a las 2:30 de la tarde. Pedimos que los revisara un médico y los llevaron al centro médico de Tepic.
Pero ya yendo en el camión nos dice un abogado que se hizo pasar por abogado de la APPO, que después dijeron que, que nada tenía que ver porque los que conocían a los de la APPO no, nunca lo habían visto ahí, que no pertenecía a la APPO. Pero él nos dijo: ‘soy un abogado de la APPO. Vine en particular por un familiar mío pero para que no después crean que soy un traidor, les voy a decir la verdad, no salieron libres por la vía política, sino que Rueda los sacó bajo fianza y la fianza la pagó Ulises Ruiz’.
cciodh: Esto, sólo una cosita, ¿16 de noviembre o de diciembre?
t: De diciembre, de diciembre, sí. Fue sábado 16 de diciembre, sí. Y nos dice: ‘los sacó Rueda. Negoció con Ulises y Ulises pagó la fianza’. No, pues ahí nos enojamos muchísimo, ¿no? ¿Cómo es posible que nos digan que se van libres y están saliendo manchados, están saliendo bajo caución, ¿no? Y hasta los mismos detenidos se enojan mucho, dijeron: ‘no, así no, no. Esto no’. Yo sí me enojé y le dije: ‘¿cómo es posible que vendan al pueblo?’. Me sentía yo indignada, más que dolida porque no había salido mi esposo, yo me sentía enojada, burlada, porque nuevamente violaban sus derechos. A ellos no les pidieron consentimiento de que quieren salir así o, o cómo ¿no? No, nunca dijeron: ‘van a salir pero bajo fianza y el que los metió en la cárcel los va a sacar’. Y entonces, pues sí, a mí me dio mucho coraje. Luego nos dijeron, nos hicieron otra llamada diciendo que al tercer día iban a salir otros, otra tanda para completar 91, nos decían.
cciodh: ¿Una llamada anónima?
t: Sí.
cciodh: ¿De la misma persona? ¿Le pudo identificar la voz?
t: No, porque nos hacían… era una grabación. Nos decían: ‘si aceptas la llamada marca 1’. Como algo así porque a veces nos hablaban de madrugada, estábamos bien dormidos y, pero siempre dormíamos con el celular así, en la mano. Y luego, a mí, una noche, me dijeron: ‘si aceptas la llamada, hablan las autoridades de Oaxaca. Si aceptas la llamada, marca 1’. Pero era una grabación. Y luego me dijeron: ‘mañana van a salir 7 personas’. Y yo luego le hablaba al abogado y decía ‘oiga, Ali, que van a salir nueve, siete personas’. Decía: ‘no te precipites, vamos a esperar’. Y esperamos los tres días y no salieron.
Al cuarto día fue que me hablaron a mí, como a las cinco de la mañana y me dicen: ‘hoy salen 7 personas’. Pero ya no era una grabación, ya era una voz, Así, de viva voz, y yo le volví a hablar al licenciado y me dice: ‘no, pues hay que ir a hacer guardia, no hay que descuidar las guardias’. Nos fuimos y estuvimos toda la noche, ahí, haciendo guardia. Como a la una de la mañana del miércoles, salieron tres camiones. Y vimos policías parados en los camiones. Los hablamos: ‘oigan, salieron tres camiones’ y si vieron gente. ‘No, pues no llevaban nada’. Como a las 6 de la mañana vuelven a salir tres camiones. ¡Ah!, regresan esos camiones que salieron como a las dos horas. Y a las 6 de la mañana salen esos camiones y nada más van los policías agarrándose de arriba del tubo. Pero entonces sí ya los iban custodiando patrullas. Y yo: ‘bueno, ¿por qué irán custodiando?, irán a traer más detenidos se ve’. O sea que en nuestras narices sacaron a nuestros detenidos porque los llevaban muy doblados, entiendo yo, porque no se veían sus cabezas siquiera. Y este, ya nos fuimos al campamento. Y llegó un camión esa noche de aquí, de Oaxaca, con veinte personas que iban a ver a sus familiares. Llegaron ellos a las 6 de la mañana, se formaron, entregaron credenciales a los de la PFP, ahí en el módulo y esperaron una hora para entrar.
Cuando ya era la hora de que ya empiezan a trabajar en el [...] salieron y les dicen: ‘¿saben qué? Que aquí ya no están sus detenidos’, ‘¿Cómo?’, ‘No’ dice, ‘ya no hay nadie, ya los trasladaron a Oaxaca’.
cciodh: Y ¿así se enteraron?
t: Así nos enteramos. Pues rápido a tomar taxis. Nos fuimos al aeropuerto que está bastante lejos del centro y nos dijeron: ‘sí, efectivamente, se llenó un avión grande de, creo que era policiaco’ nos dijo el policía. ‘Era un avión así como tipo policíaco’, dice. ‘Y se llevaron a todos. Sí, vimos que los subieron, que iban esposados’. Y entonces sí, ya no están, ya no están y pues ya. Como a las 10.15 ya nos estaban avisando los familiares de aquí que ya los estaban bajando aquí en el aeropuerto. No en el… bueno, parte del aeropuerto porque siempre tienen ellos como una pista. [...]
Ajá. Sí, nos avisaron que ya los estaban bajando. Pues ya nos trasladamos.
Hay muchos todavía que no, no salen y que siento que tenemos que seguirlos apoyando para que salgan, porque fue algo muy doloroso tanto para mi esposo como para mí, como familiar. Para toda mi familia, porque mientras yo luchaba allá haciendo marchas, mítines con los compañeros, con los abogados, también acá mi hija participaba en marchas con sus bebés y todo exigiendo libertad de su papá. Y cierto que esto nos marcó la vida terriblemente porque el abandono de mi hijo, porque yo lo dejé veinte días sin atenderlo, lo atendió un familiar. Luego, mi hija, con sus dos bebés, tenía que ir a juntas, tenía que aportar documentos que le pedían de su papá y andar con los dos bebés pues para ella era muy pesado. Pero, ya pasó lo peor para nosotros, pero nos duele mucho el hecho de que muchos están todavía allí y los familiares todavía están luchando porque los liberen.
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