COMISIÓN CIVIL INTERNACIONAL DE OBSERVACIÓN POR LOS DERECHOS HUMANOS
Quinta visita por los sucesos de Oaxaca
Inicio Atenco: 2006 Informe 2002 Situación 2001 Informe 1999 Informe 1998

 

 

 

Transcripción de entrevistas

>> Entrevista 002 >> Entrevista 003 >> Entrevista 004 >> Entrevista 005 >> Entrevista 009 >> Entrevista 013
>> Entrevista 027 >> Entrevista 029 >> Entrevista 042 >> Entrevista 045 >> Entrevista 060 >> Entrevista 064
>> Entrevista 178 >> Entrevista 189 >> Entrevista 203 >> Entrevista 208 >> Entrevista 209 >> Entrevista 300
>> Entrevista 365 >> Entrevista 370 >> Entrevista 372 >> Entrevista 396 >> Entrevista 397 >> Entrevista 406


Testimonio #178 – Integrante del Centro de Derechos Humanos Yax’kin agredido
Fecha de la entrevista: 3/01/2007
Lugar de la entrevista: México DF

[…]
t: Yo fui comisionado por el Centro de Derechos Humanos Yax’kin, AC, como observador de derechos humanos por lo que pasaba en Oaxaca. El día 27 de noviembre, alrededor de las 4 de la tarde, iba con dirección a la universidad de Oaxaca a documentar casos de violaciones de derechos humanos, abuso de autoridad, detenciones ilegales… y fui interceptado por un convoy de policía. Eran 5 camionetas (en número económico) con 4 ó 5 policías cada una. Nos detuvieron…
cciodh: ¿Estaban uniformados?
t: Sí, estaban uniformados todos.
cciodh: ¿Qué tipo de policía era?
t: La policía estatal. Policía preventiva del Estado.
[…]
Entonces nos detuvieron sin motivo aparente, más bien sin motivo, y nos pidieron identificarnos y revisarnos. Nos revisaron, nos identificamos, y ya, este… No sabían ellos qué hacer con nosotros: unos decían que no hacíamos nada, y otros decían que sí, que éramos de la APPO. Nos acusaban de ser de la APPO, de quemar coches, de quemar edificios, y de un montón de cosas que obviamente no hicimos. Y otros decían que no, pues que ya nos habían revisado y que no teníamos nada. Entonces bueno, al final de cuentas decidieron llevarnos.
Nos llevaron a Santa María Coyotepec, que es el Cuartel de la Policía. Ahí nos tomaron nuestros datos generales: nombre, dirección, nombre de nuestros padres. Y después nos hicieron un examen médico que eran sólo preguntas: si éramos alérgicos a algo, si teníamos sida o alguna infección de transmisión sexual. Y ya. No nos revisaron nada.
Después ahí nos tuvieron un rato, nos amenazaban de que nos iban a dar de comer a los peces, de que nos iban a matar, a desaparecer, y nos hostigaban constantemente, nos decían que éramos de la APPO, que habíamos quemado cosas, que nosotros destruimos no sé qué, no sé qué otra cosa. Y después de un rato llegó un agente de la policía ministerial que no sé su nombre, pero está en la mesa 4 con detenidos. Después lo vi, al día siguiente, y nos hizo preguntas, y se fue. Como a los diez minutos regresaron cinco policías encapuchados.
Me dijeron que me saliera de la celda, y en cuanto salgo y me doy unos pasos uno me da un puñetazo en la cara, yo me agacho y me toma de los cabellos y me baja y me pone una capucha. Entonces me llevan así con llave, no sé. Adelante a unos diez metros, ahí me tiran al suelo y me empiezan a patear y a pisar la cara y a patear la cabeza y me dan golpes y me destrozan las costillas. Después de eso, me levantan y me regresan al primer cuarto donde habíamos entrado, donde nos tomaron nuestros datos. Y ahí, bueno, ya primero dan muchas vueltas para desorientarnos, abren puertas, cierran puertas, y después me tiran al piso y me pisan la espalda y me empiezan a golpear. Ahí es donde empieza la tortura.
Empiezan a preguntarme cosas como ‘¿dónde vive Flavio Sosa?, ¿quién les paga?, ¿cuánto les paga?’, ¿quién los coordina en el DF?, ¿qué diputado del DF nos trajo?, ¿quién nos trajo?’. Entonces yo no contesto a estas preguntas, bueno contesto que no sé nada de eso, no sé dónde vive Flavio Sosa, no me paga nadie, no me pagan, bueno, ‘no soy de APPO’ les digo, ‘no me pagan por estar ahí en las barricadas porque no he estado en las barricadas, no me pagan por ir a marchas porque no he ido a marchas’. Y bueno, ellos siguen golpeándome, me amenazan de darme ‘toques’, de matarme, de hacerme pedazos, de hacer pedazos a mi familia, de mandarme una oreja, una mano, un dedo, cosas así. Me pisan la cara todo el tiempo, o el pecho, la espalda, según una vez estoy boca arriba y a veces boca a bajo.
Me echaron un ácido. Bueno, yo no sabía que era un ácido, yo creí que era gasolina, que era para quemarnos o por lo menos para asustarnos de que nos iban a quemar, o intimidarnos. Yo sentía cómo caían unas gotitas en la ropa, pero no… o sea, eran muy ligeras, más ligeras que una gota de agua, pero ya después me cayó una en la espalda, pero en la espalda, no en la ropa, y esa sí me quemó la espalda.
Cuando estaba boca a bajo también me echaron agua por la nariz y la boca y me estaba ahogando. Me ahorcaban. Y cuando me estaba ahogando, me dejaban respirar uno o dos minutos y después ya golpeándome, me aplicaban llaves. Que más… me amenazaban con darme toques eléctricos, y bueno, hasta fueron por agua y por cables. Yo estaba encapuchado y lo único que se veía era, bueno, a parte no sirve de nada ¿no?
cciodh: ¿Pero estuviste encapuchado todo el tiempo?
t: Todo el tiempo. Todo el tiempo. Pero nada más, estabas boca abajo, boca arriba perdón, y se ve cómo alguien te está filmando con una cámara, se ve la luz de la cámara, y todo lo demás oscuro, nada más se ve la luz de la cámara. Bueno, y se ve la bota de uno en tu pecho, en tu frente.
[…]
Eran como cinco policías. Ya después me quitan la capucha para hacerme declarar algo y ya los cuento mejor y veo que sí son cinco.
cciodh: ¿Y son todos hombres?
t: Todos son hombres. Todos son hombres, todos encapuchados, y el de la cámara tiene (…), para que no le vean los ojos.
cciodh: ¿Y están vestidos como de civil?
t: No, no, como policías.
cciodh: ¿Uniformados?
t: Uniformados todos.
cciodh: ¿Policía estatal?
t: Sí, con uniforme. Pero cuando nos detienen los veinte, o no sé cuántos sujetos que nos detienen, policías que nos detienen, veo a la mayoría, y después a los que están encapuchados y tomando el video y todo, no son los que nos detuvieron. Son otros policías pero traen el mismo uniforme.
Y bueno, ya estando ahí me pisan la espalda y me empiezan a botear los brazos hacia atrás. Todo el tiempo me están pisando la cara o algo, me cruzan los pies y me pisan las espinillas. Qué más… me pegan en la cabeza, me preguntan sinfín de tonterías: si soy casado, les digo que no, y me pegan en la cabeza. Me preguntan si tengo novia, me preguntan ‘¿cómo se llama tu novia?’, les digo ‘no tengo novia’ y me vuelven a pegar en la cabeza. Dónde vivo, qué hago, a quién conozco de la universidad, de las barricadas. Les digo que a nadie. Qué hago en las barricadas, les digo que nada. Y siguen así golpeándome mucho tiempo, amenazándome.
Después me mojan para darme ‘toques’, o sea me dicen ‘te voy a torcer para que me digas lo que quiero’, y digo ‘sí, está bien’. Me hacen la pregunta…
cciodh: ¿Sigues encapuchado?
t: Sí, sigo encapuchado y tirado en el suelo, y me están sujetando de cada brazo, y uno de las piernas, y otro en la cabeza, me está pisando la cabeza. Me dicen ‘te doy hasta tres para que me digas todo, porque si no cooperas te vas a morir, aquí te vamos a matar’. Y le digo ‘vale, pero yo sí estoy cooperando, pregúntenme lo que quieran’. Y ya me dicen ‘dónde…’, no recuerdo la pregunta, y le digo ‘no sé’. ‘Dijiste que sí ibas a cooperar’. Le digo ‘pues estoy cooperando, sólo que no sé lo que me preguntas. Pregúntame algo que sí sepa’.
Y ya empiezan a contar ‘uno, dos, tres’, bueno pero lento, lentamente. Y ya no les contesto y me mojan el cuerpo para darme los ‘toques’, y entonces vuelven a decir ‘ahora sí que vas a contar hasta tres y te vamos a electrocutar’, ahora sí. Y entonces me pregunta algo y yo les digo ‘no sé’. Y vuelven a contar ‘dos…’ y les digo ‘no sé’, y vuelven a contar ‘tres…’, y les digo ‘no sé nada’. Pero no, no me dan ‘toques’, yo creí que sí que me iban a dar ‘toques’.
Ya después de un rato las preguntas cambian, y en vez de preguntarme para que yo responda, dicen: ‘¿verdad que te paga Gabino Cué?’ Les digo ‘no’. ‘¿Verdad que estabas en una barricada que está en la universidad?’ Les digo ‘no’. Dicen ‘bueno, pero ahora tú vas a decir que sí, tú vas a decir que te pagan 500 pesos por noche, que te paga Gabino Cué, o gente de Gabino Cué, y que tú estabas en la barricada de la Universidad y que fabricabas cohetones y bombas molotov’. Y que más… nada más eso me pidió. ¡Ah! y que me pagaban por ir a marchas. Y ya les digo ‘sí está bien’.
Entonces me sientan en un rincón, me quitan la capucha, y tengo aquí como a 30 centímetros, 40 ó 50, no sé, la cámara. Está con la luz encendida y todo apagado […] Y ya me empiezan a hacer preguntas: ‘¿quién te paga?’, ‘Gabino Cué’; ‘¿cuánto te paga?’, ‘500 pesos’; ‘¿qué hacías?’, ‘estaba en las barricadas’; ‘¿qué hacías en las barricadas?’, ‘fabricaba cohetones y bombas molotov’. O sea, todo lo que dicen que lo diga lo digo tal cual. Ya después me preguntan ‘¿y cómo comías?’, ‘no sé, en restaurantes’, ‘¿y cómo lo pagabas?’ y digo ‘como antes me pagaron 500 pesos’. Y dicen ‘nada, nada esto no sirvió’. Porque aparte me preguntaron ‘¿a qué marchas fuiste?’ y yo no sabía qué decir y ni de dónde salió, acababa de llegar a Oaxaca. Entonces, todo eso, me dan datos más exactos y ya otra vez me obligan a decir…
cciodh: Ellos te dan los datos para que tú luego los des...
t: Sí, porque la primera vez me habían dado pocos datos. Primero habían dicho que Gabino Cué, y ya después dijeron ‘no, no, no, mejor di que gente de Gabino Cué’. Por ejemplo no me habían dicho dónde estaba la barricada primero. Me preguntaron ‘¿qué barricada?’ y yo no sabía qué decir, no sé dónde están las barricadas. Bueno, sí sabía, sabía que estaba la de la universidad, la de 5 señores. Y me preguntan ‘¿cómo es la barricada?’, y les digo ‘no sé’. Cómo va a ser, no las había visto, apenas iba para allá. Entonces ya me dan datos más exactos y ya respondo lo que me dicen.
Ya después me dejan tomar aliento como 5 minutos, o menos, 3 minutos. Me dejan sentado un rato, y ya después me sacan del lugar, pero otra vez lo mismo: me dan vueltas por todos lados, abren puertas, cierran puertas, me sacan de un lado y me vuelven a meter… para confundirme ¿no? Que no supiera dónde estoy. Y ya me regresan a la celda, entran a la celda, y le dicen al chavo que estaba conmigo que saliera él. Sale, y se tardó como 1 hora […] Yo también tardé como 1 hora en el interrogatorio y la tortura.
[…]
A la mañana siguiente [29 de noviembre] llegaron a amenazarnos unos policías: de que la gente no nos quería, que nos iban a madrear, que nos iban a matar… Y después llegaban más policías y nos decían ‘ustedes son de la APPO ¿verdad?’. Y decían ‘sí es cierto: tú quemaste mi patrulla, y tú me robaste mi mochila’ (…) Entonces estábamos ya un poco, o más bien, muy asustados.
Ya como a las 8:30 de la mañana nos llevaron un vaso, así como este, con sopa, con pasta seca (estaba refea) y tortilla, sin agua, sin nada. Y bueno, teníamos mucha hambre y nos lo comimos.
[…]
t: Cuando me detienen me robaron un arete de oro, un reloj, dinero.
cciodh: ¿Cómo cuánto?
t: Dinero me robaron poco, bueno, de hecho no llevaba mucho en ese momento. No llevaba mi mochila, o sea, no llevaba nada. Todas mis cosas las había dejado en casa de mi tía, dinero, ropa; no llevaba mi suéter. Me robaron como 20 ó 30 pesos, el arete, un reloj y hasta fichas de cerveza que se cambiaban por una cerveza, hasta las fichas de cerveza nos robaron. Sí, lo que recuerdo. Ya después cuando nos llevan a otro lugar a mí no me roban nada y en el penal yo creo que ya nos robaron lo que nos quedaba, que eran un cinturón, unas gafas.
cciodh: ¿Nunca recuperaste tus pertenencias?
t: No los he recuperado, porque cuando íbamos de salida les dije ‘mis pertenencias’ y me dijeron ‘ah, es que las dejaste en el otro turno’. Son dos turnos, de 24 por 24, un turno recibe las cosas y cuando te vayas tienes que ir con ese turno y te devuelven tus cosas, si no el otro turno no te las puede dar. Entonces, el día que fuimos a firmar, le dijimos al abogado que si podíamos ir por nuestras cosas, y nos dijo ‘sí, vayan, aquí les espero’, y le digo ‘no, aquí vamos todos, que aquí nos hacen una maldad de dejarnos colgados’. Y ya fuimos y el subdirector del penal, no sé quién era, nos dijo que sí, que no nos preocupáramos, que él las iba a pedir y que él nos las iba a entregar personalmente o al juzgado, pero… ahí ya nada más quedaba un cinturón, gafas y pulseras.
cciodh: ¿Y el celular no?
t: El celular lo ocuparon como evidencia, según ellos. Es parte de la evidencia, está en un proceso. O sea, un celular que es arma blanca.