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Testimonio #300 – Maestro de la Sección 22 agredido
Fecha de la entrevista: 14/01/2007
Lugar de la entrevista: Oaxaca
t: El 14 de junio sufrimos una agresión física todos. La mayoría fuimos testigos de todo (los que estamos en la ciudad de Oaxaca). Como a las 4 de la mañana entraron los granaderos sin avisar. No nos dieron tiempo ni para avisar a nuestros compañeros. No nos dieron ningún momento, en ningún momento nos avisaron “oigan, desalojen porque vamos a entrar”. Jamás lo hicieron. Yo creo que como gente preparada que son me imagino que lo debieron de hacer. Avisar, o dar un tiempo determinado. Pero esta gente no lo hicieron.
Entonces nosotros… por cierto, mi delegación estaba de guardia, estaba haciendo guardia en ese momento. Cuando avisaron mis compañeros que ya, o sea, ya cuando supimos, empezaron los gases lacrimógenos, ya habían caído. Entonces en ese momento empezamos a correr nosotros y a avisar a todos nuestros compañeros que estaban durmiendo. Habían niños, mujeres, profesores ya ancianos. Más sin embargo, esas personas que entraron a agredirnos físicamente no le importaron que iban a afectar a muchas personas. Y ahorita según dicen que no es cierto, pero yo vengo a atestiguar y a decir la verdad nada más, ¿si? Todo lo que yo vi el 14 de junio. Entonces lo que me pasó es que yo perdí la memoria, perdí el conocimiento también, de tragar tanto gas. Ya después empecé a vomitar sangre, cosas que a mí no me han pasado nunca hasta este momento.
Eso fue el 14 de junio. Pues para mí esto no fue nada a comparación de lo que nos pasó el día 27 de octubre. Porque estábamos allí en nuestros plantones, en nuestro campamento que había en casa de gobierno. Que nosotros como trabajadores tenemos también derecho de hacer algunas manifestaciones […] Entonces ¿por qué no nos permiten a nosotros que nosotros participemos?, cuando es que en México tenemos este tipo de gobierno representativo democrático. ¿Pero por qué no nos permiten a nosotros que hagamos nuestras manifestaciones? Hay inconformidad por tantas cosas…
Yo he trabajado en un pueblito, tiene como dos años que bajé de la sierra, de la región mixteca. Allá hay lugares donde no hay nada, la escuelita es de palos, de techo de paja. Eso es lo que estamos pidiendo nosotros también. Todo eso estamos pidiendo. Pero más sin embargo el gobierno nos responde con agresiones.
Y ahora lo que pasó el 27 de octubre allí en casa de gobierno en la ciudad de Oaxaca, la gente, la autoridad de Santa María Coyotepec, se organizaron, pura gente de… son priístas, así lo tenemos entendido, se organizaron y entraron como a las 4.30 de la tarde, más o menos como a esa hora, entraron pero con armas de fuego y a tirar, tirar a matar. Y nosotros no teníamos nada. Íbamos porque nuestra lucha es pacífica, es pacífica, no íbamos nosotros a agredir a nadie ni íbamos a matar a nadie, nuestra lucha es pacífica.
Entonces directamente se reunieron primero en una colonia de Oaxaca, creo que es Calicanto, si no me equivoco, donde empezaron con las agresiones contra otros compañeros. De ahí, nos enteramos por la radio, escuchando la radio, entraron a Procuraduría, también de forma violenta entrar a tirar, a matar.
Yo estaba en la casa de gobierno. Cuando nos enteramos pues ya nos pusimos a ver hacia dónde correr o qué hacer, pero el problema era no abandonar el campamento. Pero esta gente llegaron con armas y a tirar. Así es que nosotros fuimos replegándonos y tratando de escondernos.
Y ya de ahí me dijo una profesora de mi sector, dice “maestro, vaya porque ya agarraron a Fabián, ya lo machetearon, ya le dieron muy feo”. Entonces iba yo queriendo defender a mi compañero, pero ya no pude, ni lo vi. Entonces yo lo que hice fue correr también. Fue cuando sentí que me rozó una bala, pero no fue grave, sino que tengo un rozón nada más en mi pierna. Eso fue lo que me pasó. Y yo no podía ya, como estaba hasta el frente, prácticamente ya me había quedado casi solo. Los otros compañeros que yo tenía me dijeron “¡corre!”, pero yo ya no podía correr.
Entonces lo que hice es que me metí en una… había un taller allí, allí me metí. Cuando vi que la puerta estaba abierta me metí, entonces yo dije “bueno ¿pero qué hago? ¿cómo voy a hacer yo para salir?”. Entonces en ese momento ya iban llegando los otros señores allí cerca de donde estaba, porque allí estaba una barricada, teníamos ahí dos camiones atravesados en la carretera. Entonces llegaron ya los señores allí, y ya no pude salir de esta casa. El dueño del taller él no sabía que yo estaba dentro. Yo me metí debajo de una camita que tenían, una cama chiquita que tenían allí. Me metí debajo, me acosté. El señor, el dueño de la casa, llega y cierra con candado por fuera, cadena y candado, y el señor agarró y se fue, pero él no sabía que yo estaba allí. Entonces esperé a que al otro día, yo dije, como a las dos, tres de la mañana, me salgo, porque encontré una ventanita. Pero no podía salir yo, porque allí llegaban todos esos señores que nos entraron a balacear. Estaban allí cerquita de la ventana, no podía yo salir para nada. Entonces esa fue una de las agresiones que yo sufrí, porque también quería yo ir al baño, pero ¿cómo? ¿dónde?, si no podía yo salir.
Entonces hasta el otro día escuché que el señor había llegado. Conforme abrió la puerta yo no quise salir porque yo no sabía si era gente que nos odiaba o gente que nos puede ayudar. Entonces yo dije “¿qué voy a hacer?”. Y el señor después, hasta después de que abrió la puerta, después de unos diez minutos, entró hasta el otro cuartito donde yo estaba escondido. Y sentí que el señor se sentó en la cama, entonces me atreví a hablarle. Y cuando vi, el señor estaba hincado, arrodillado, con una Biblia en la mano rezando. Entonces cuando le hablé el señor me dijo ”métete, escóndete, te van a matar”. Y le digo “no, yo me quiero ir, me quiero salir de aquí”. Él me dice “te voy a ayudar a escapar”.
Que me agarra el señor y me sacó por el monte, por todo el monte. Así es que yo ya me fui, pero yo ya no tenía nada, ni dinero, ni ropa, nada más que una muda de ropa, ya no llevaba nada. Entonces me metí en la casa de otra señora que nos daba de comer, entonces dice: “no, vete, porque te van a encontrar aquí”. Entonces la señora llorando pues después me bendijo, y dice “vete, mi hijo, vete”. Así que tuve que caminar mucho por el monte. Entonces salí a la carretera. Ahí me dio un ride un camión de basura, un carro de basura me dio un ride, y hasta el basurero ahí me dejó, y me fui caminando otra vez, y me alcanzó un taxi, y ya de allí me llevó hasta Ocotlán. Allí busqué la casa de una maestra, y allí fue donde me quedé por tres días, porque no podíamos salir, porque estaba lleno todo de retenes y empezaron a agarrar a todos los sospechosos, a todos los que éramos profesores, y los que estábamos incluidos en alguna organización social. Entonces no podíamos salir. Entonces tuve que esperar allá tres días. Hasta después, a escondidas, tomé un autobús para Pinotepa Nacional.
Pero antes, era como a las 6 de la tarde ya, estaba yo encerrado en esa casa y escuché gritos de mujer, gritos de mujer, y no sé hasta ahorita, hasta la fecha, yo no sé ni quién era, ni de dónde es. Gritaba con gritos de tortura. Decía: “¡ayúdenme, auxilio!”, pero gritando feo, horrible. Y ahorita yo le estaba preguntando a una de mis compañeras, le digo “¿quién era la que gritaba?”. “No sé quién gritaba”, me dice. “Sí, gritaba muy feo una mujer”. Y yo quería salir, pero ¿cómo?, no sabía yo ni dónde la tenían, nada más se escuchaba.
cciodh: ¿Dónde fue? ¿En la casa donde se quedó tres días?
t: No. En la casa de donde me quedé, ya eso fue cuando me salí al otro día que el señor me facilitó. Fue donde me había yo quedado atrapado más de 15 horas, ¿eh?, porque salí del taller, salí de la casa de madera, la casita de madera, de ahí salí como a las 10 de la mañana, hasta las 10 de la mañana. Entonces ya de ahí me fui lejos. Ahí fue donde llegué a la casa de la profesora.
Y pues yo escuché todo lo que decían esta gente, decían pues […] que cuántos mataron, que por qué no los mataron en ese momento a los que habían agarrado y los llevaron a la cárcel en ese momento. Ya se pusieron una borrachera ahí, tomaron, ahí estuvieron toda la noche, por eso yo no podía salir, porque si salía me agarraban.
Pues eso es de todo lo del día 27.
[…]
Yo pienso que la estaban violando, o la estaban torturando, no sé. Porque yo estaba dentro de la casa, y se escuchaba nada más. Yo quería salir, quería hacer algo, pero ¿cómo salir?… yo estuve incomunicado, incomunicado con mis compañeros.
cciodh: ¿Pudo ver a estas personas de alguna manera?
t: A los que estaban allí sí. Andaban de civil, no traían uniforme, pero sí le puedo asegurar… yo quiero pensar que es de la autoridad de Santa María Coyotepec. Andaba la patrulla municipal allí, yo lo vi, la patrulla municipal. Con armas. Y al otro día, cuando ya había amanecido, y empezaba la gente a pasar por allí, por la carretera, estos señores, cada vez que se veía que venía gente, personas, escondían sus armas en la cajeta de los carros y se quedaban como que no tuvieran nada en la mano. Y ya después que pasaban esas personas, sacaban otra vez sus armas. Era la patrulla con todos sus policías que andaban ahí.
Ahora digo yo, a nosotros, como luchadores sociales ¿por qué nosotros tenemos muchas órdenes de aprehensión?, yo me pregunto, cuando la verdad, los que realmente nos hicieron fuego, ellos no tienen órdenes de aprehensión. Yo le pregunto al gobernador. Ellos organizaban, el jefe de seguridad… ¿cómo que no tienen orden de aprehensión ellos? Cuando ellos nos balacearon, hasta el más tonto lo puede saber.
Entonces yo digo ahorita también […] de que en las escuelas están entrando a atacar a profesores delante de los niños, enfrente de los niños, es una violación de derechos. Entonces ahora digo yo ¿por qué nosotros tenemos órdenes de aprehensión?
Yo por ejemplo no he hecho nada malo. Yo fui y participé, cierto, casi todos los días. Durante 5 meses estuve viviendo en las calles, pero sin nada en la mano, sin ningún arma, porque nuestra lucha es pacífica, nosotros no fuimos para hacer correr sangre, sino que nosotros fuimos a exigir lo que nos deberían de dar no tanto a nosotros, sino a los niños. Porque nosotros somos los testigos reales de cómo sufren los niños y sufrimos también nosotros los profesores. ¿Ése es un delito para nosotros? ¿Ése es un delito? yo me pregunto.
cciodh: En Santa María Coyotepec, durante varios días, personas que no se sabía de ellas aparecieron en prisión, y me dicen también que de otras personas no se sabe nada de ellas…
t: Sí. Hasta ahorita, platicando con varios compañeros, dicen que ahorita hay muchos compañeros todavía desaparecidos. Entonces yo me pregunto ¿adónde están? ¿dónde están esas gentes? Por lo menos que digan que están presos, o que los tienen secuestrados. No sabemos. Hasta ahorita me pongo a pensar que a lo mejor los mataron porque son de la APPO. O no sé lo que hicieron.
[…]
cciodh: En su comunidad ¿ahora cómo están? ¿hay amenazas, hay tensión?
t: Ahorita, concretamente como ya empezaron a entrar a las escuelas, andamos con un poquito de miedo de que a cualquier rato nos pueden agarrar. En mi comunidad donde yo vivo ahorita yo soy el único que anda con un poquito de peligro, porque me dicen “no, vete, porque tú andabas muy al frente”. Como tengo el cargo ahí en mi delegación, entonces tenía yo que participar e ir al frente. Entonces me dicen “cuídate, porque ya empezaron a agarrar personas, maestros, entonces puede que te busquen”. Así es que yo ahorita ando, no ando muy libre que digamos, a veces pensando de que cualquier rato me pueden agarrar, a pesar de que yo no hice nada, no maté a nadie ni golpeé a nadie, ni he golpeado a nadie […] Yo no tengo orden de aprehensión ahorita, pero mas sin embargo dicen que ahorita ya no necesitan que tengan órdenes de aprehensión, sino que los atrapan sólo con que los hayan visto mucho al tomar foto y filmaciones en todas las marchas que hemos hecho, entonces por eso me pueden atrapar. Pero hasta ahorita no he recibido ninguna llamada, nada, nada de amenazas.
cciodh: Entonces decía que el 27 de octubre no eran gente uniformada…
t: No. Todos de civil, todos de civil. Lo que sí les puedo asegurar es que cargaban patrullas de los policías de allí de Santa María Coyotepec. Porque yo los estuve vigilando toda la noche, no me podía mover, entonces ahí sí vi que cargaban la patrulla. ¿Por qué? ¿De dónde sacan tanta autoridad para hacer lo que se les antoja? Si ellos están para proteger a la ciudadanía, no para agredir a los ciudadanos. ¿Por qué utilizan hasta la patrulla?
Sí, eso es lo que yo estoy inconforme, con la forma de gobierno, con el tipo de gobierno que tenemos nosotros en Oaxaca. […] El gobernador, él es el que ha provocado todo esto, y él no tiene orden de aprehensión, nosotros sí. Yo no he matado a nadie, más sin embargo andamos en peligro de que en cualquier rato nos pueden matar.
[…]
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