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Testimonio #370 – Concejal de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca
Fecha de la entrevista: 16/01/2007
Lugar de la entrevista: Oaxaca
14 de Junio. Características del operativo
t: Mi participación en este movimiento inicia el 14 de Junio. A pesar de que tengo 21 años de trabajar en el magisterio en el año 2005 y 2006 solicité un permiso por dedicarme a labores académicas en la universidad.
Soy parte de un colectivo universitario llamado Dos de Marzo. Dos de Marzo en recuerdo de una gran represión que hubo aquí en los años 77, un 2 de Marzo, en donde hubo una masacre por parte del estado contra los estudiantes. Hubo muertos, también desaparecidos y heridos de gravedad.
He estado en la lucha magisterial, todos los años, y en esta ocasión, el 14 de Junio, recibo una llamada a mi casa a las cinco de la mañana, donde me dicen que están cometiendo un acto de represión terrible en contra del magisterio y algunas organizaciones que se encontraban en el plantón, en el Zócalo, y, bueno, sin pensarlo, a esa hora me levanto y empiezo a llamar a todos los compañeros que conozco del magisterio y de la universidad para que nos concentráramos en algún lugar. Habíamos quedado inicialmente en la Escuela Preparatoria número 2 pero unos minutos más tarde me avisan que ya están haciendo una reunión los compañeros en la Escuela Secundaria Técnica número 6 que está a una cuadra de diferencia.
A esa hora, como a las seis y media de la mañana, salimos en marcha, llegó un gran contingente de maestros lesionados, ensangrentados, mujeres y niños con marcas y huellas de haber sido golpeadas y, además, estar muy lastimados de los ojos y de la piel por los gases lacrimógenos que les habían lanzado.
Nos dirigimos en marcha hacia el Zócalo y ahí seguía la represión, sólo que los compañeros del magisterio ya se estaban organizando y estaban llegando por diferentes puntos del centro, pudiendo cercar a la policía, pero el helicóptero que sobrevolaba el centro seguía lanzando, inmisericordemente, gases todo el tiempo.
Sufrí también la cuestión de los gases durante, casi, dos horas y media. Nos asfixiaba y la sensación del vómito y muchos compañeros que no lo soportaban, caían mal, caían al suelo inclusive, porque el gas era demasiado, demasiado, estaba totalmente lleno de gas.
La gente, de sus casas, de todo el centro, salía tratando de buscar aire porque inclusive adentro de las casas el gas era terrible, no se soportaba; sin embargo, podía más el espíritu de solidaridad de la gente que salía con cubetas de agua, coca, llorando y tapándose la cara porque no soportaban el gas pero tratando de auxiliarnos.
Nos unimos a los compañeros que estaban tratando de rescatar el Zócalo pero más que rescatar el Zócalo era rescatar a los compañeros que se encontraban ahí, rodeados.
Me tocó ver cuando echan los gases lacrimógenos adentro de la Facultad de Derecho, en el centro, frente a la Iglesia de Catedral, ahí se estaban refugiando puras mujeres con niños. Empezaron a lanzar bombas de tal manera que todas tuvieron que salir pues ahí se estaban asfixiando, y, una imagen que no se me quita de la mente es una mujer que llevaba a un niño en brazos, aproximadamente de dos años el pequeño, que ya iba prácticamente muerto, ya no se veía que respiraba y ella iba gritando, iba desesperada, tratando de taparle la cara para que no respirara los gases. Tratamos de auxiliarla, había una doctora por ahí, pero ella solamente acertaba a correr y no quería que nadie le tocara a su hijo. Después supe que ese niño falleció pero también nos informaron que la compañera era de una región…se me olvidó el nombre…ahorita les digo el nombre, de Huautla de Jiménez.
Nosotros sabíamos de varios compañeros lesionados de gravedad, no alcanzamos a enterarnos de todos los casos porque, desafortunadamente, el magisterio es muy grande y había lesionados no sólo en el ICE sino en sanatorios particulares, en el hospital, en el seguro, y cada quien trató de buscar auxilio como pudo. Y de esa señora que tratamos de localizar, no pudimos localizarla pero sí supimos que la gente que la logró localizar, ella no quería que su niño viniera a formar parte de la lista de muertos aquí en Oaxaca y que no quería ya nada, se encerró en su dolor y no permitió que nadie pudiera convencerla de que trajera el cuerpecito del niño aquí, a Oaxaca. Eso fue algo terrible.
Posteriormente nos fuimos enterando, poco a poco, de otros compañeros que presentaron lesionados como un compañero mío que se llama [...] y que le cayó una bomba de gas lacrimógeno en el brazo, que estuvo internado como por 20 días en el ICE y estuvo a punto de perder el brazo y así casos esporádicos.
[...]
27 de Octubre. Santa María Coyotepec
t: El 27 de Octubre me tocó vivir algo terrible, ese día se había acordado que se iban a poner las barricadas 24 horas. Nosotros anduvimos el día 26, todo el día y toda la noche, visitando a los compañeros de las colonias, de las barricadas, y toda la gente estaba ahí, puesta y dispuesta a quedarse todo el día 27 y hasta el amanecer del día 28.
Preparando su café y preparando su leña y preparando todo lo que iban a necesitar para aguantar todo el día, en pie de lucha, sin embargo, no sabíamos que el estado ya había preparado una gran represión en contra de algunos puntos selectivos como lo fue en Santa María Coyotepec; allí, es un pueblo que se ha caracterizado por ser priísta y que por eso Ulises Ruiz cuando entra al gobierno de Oaxaca como gobernante decide crear allí su edificio de gobierno para irse y sentirse protegido por esta gente, la mayoría de gente allí.
Y bueno, esta gente priísta se une y atacan a los compañeros que están, en ese momento, allí en la barricada y que eran compañeros que ya habían estado en el plantón durante mucho tiempo, que son los compañeros de la COP y la tenían desde hace mucho, desde el inicio del movimiento.
Sin embargo, ese día, ya todo estaba muy preparado, muy organizado, salen las mujeres con machetes y empiezan a agredir a los compañeros a machetazos y posteriormente, detrás de ellas, vienen los hombres con armas, con armas largas, con armas de uso exclusivo del ejército, armas poderosas que…los compañeros nos lo comentan, nos dan su testimonio, y, sabemos por el tamaño de las armas y por los calibres y los cartuchos que se encontraron ahí que son armas de uso exclusivo del ejército, armas que no están permitidas y sin embargo ahí las tenían pero a su servicio.
Ahí se comete una gran masacre, nosotros estábamos en una barricada que se llama la barricada de Símbolos Patrios y desesperados porque no sabíamos de que manera apoyarlos. Nos llegaban las noticias y las llamadas de los compañeros desesperados. Algunos que todavía habían logrado conservar su teléfono de que estaban corriendo por el monte tratando de salvar su vida y de esconderse y que los perseguían como conejos para matarlos.
cciodh: ¿Sobre qué hora era?
t: Nosotros empezamos a enterarnos desde las ocho de la noche aproximadamente, no antes, aunque ya había iniciado antes pero la primera llamada de auxilio no nos llegó a nosotros, les llegó a otros compañeros que se encontraban en el zócalo pero como había represión, no solamente ahí sino en otras barricadas, pasaban balaceando a las barricadas de diferentes partes pues, obviamente, que la comunicación se hizo un poquito lenta porque eran tantas llamadas que recibíamos que aproximadamente a las ocho, yo recuerdo que a esa hora recibimos el aviso de Santa María Coyotepec.
Ya había sucedido una fuerte agresión también en la barricada de Avenida Ferrocarril donde matan a un periodista extranjero, Bradley, ésta fue la barricada de Cal y Canto. Eso fue desde la tarde pero, realmente, como el Consejo es amplio, muchos son representantes de regiones, cada quien estaba en las respectivas barricadas, en las que correspondían a su región y en la tarde cuando empezamos a enterarnos que fue, aproximadamente, como a las cuatro de la tarde que iniciaron las agresiones más fuertes, todos nos dividimos para ir a diferentes lugares.
A mí me tocó ir con un grupo de 5 compañeros a Cal y Canto pero no pudimos pasar. No pudimos pasar porque, primero empezamos a quitar barricadas para poder llegar a ese lugar pero había ya muchos pistoleros, mucha vigilancia de patrullas.
cciodh: ¿Había gente vestida de civil?
t: Gente vestida de civil y con la cara tapada.
Yo como maestra universitaria conozco a muchos porros y a mí me tocó ver, inclusive, a gente que se dedica al porrismo desde hace mucho tiempo, a porros de la universidad en las camionetas de la policía, yendo con ellos y con armas largas, protegidos descaradamente por la policía, trabajando con ellos.
Entonces, primero fuimos a Cal y Canto, posteriormente fuimos a Radio Universidad donde, también, ya habían pasado agrediendo, ya en diferentes ocasiones, en el transcurso de ese día. Y cuando empezamos a tener noticias de lo de Santa María, perdón, de ahí nos dirigimos a Santa María Coyotepec, más bien a la Procuraduría, para ver cómo estaban. Nosotros fuimos perseguidos por un carro negro, un thunderbit negro con vidrios polarizados. Iniciamos una loca carrera para tratar de escapar, inclusive golpeamos el carro, nos subimos a las banquetas porque iban detrás de nosotros y como estaban baleando a todo pues nosotros temíamos por nuestra vida. Finalmente sí que pudimos darnos a la fuga gracias al apoyo de algunas gentes que estaban ya en la Procuraduría, como estaba cerrado por un trailer, algunas familias de las que se encontraban ahí viendo, observando, porque no estaban participando en la barricada, nos ayudaron a meternos por un arroyo que hay, apenas si cabía el carro pero ellos entretuvieron, pusieron piedras para que no pasara el thunderbit atrás de nosotros que finalmente vimos que lograron quitar las piedras y seguían persiguiéndonos, pero, fue entonces que nos fuimos a refugiar a la barricada de Símbolos Patrios.
Ya, posteriormente, allí, empezamos a enterarnos de lo que sucedía en Santa María Coyotepec. Esa noche permanecimos allí hasta las 3 de la mañana que recibimos un aviso del compañero encargado de la seguridad en donde nos pidió que consiguiéramos tres autobuses para ir a sacar a la gente que quedaba en Santa María Coyotepec y que se había logrado estar juntando, que ya habían encontrado a muchos compañeros alrededor de la carretera, escondidos, y que temían por sus vidas porque ellos no tenían armas y la gente y el pueblo seguía buscándolos y que sabían que ya venían hacia dónde ellos estaban.
cciodh: ¿Qué te relatan en Santa María Coyotepec?.
t: Básicamente, cómo inicia lo relatan, las mujeres los agreden, atrás los hombres, y que un grupo de compañeros se dirige hacia el Palacio Municipal, porque el presidente anteriormente, había ido en dos o tres ocasiones a llevarles, inclusive, refrescos y a manifestales que él no estaba en contra del magisterio, y que cuando llegan al Palacio Municipal salen hombres armados e inclusive el mismo Presidente Municipal, tomados, que iban ebrios, y que salen con armas largas, disparándoles y ahí los agarraron.
Los meten a un lugar, de ahí del Palacio, donde los detienen, los empiezan a golpear, los desnudan, me dicen que les daban de machetazos. Por otro lado, otros compañeros que lograron refugiarse en un taller mecánico, me dicen que eran aproximadamente 20 compañeros, no saben exactamente, alrededor de 20, 22 compañeros y que allí entraron por ellos y se llevaron inclusive al dueño del taller que también le dieron de machetazos en la mano.
Y sabíamos, desde dónde estábamos, nos llegaban las noticias de que habían muchos compañeros heridos de machetazos, que había uno que tenía una herida muy grande en la cabeza, que había un compañero que había sido baleado, que se había caido en plena plaza y que no permitían que se acercaran a tocarlo, que se consideraba que ya estaba muerto porque ya tenía mucho tiempo allí. No les permitían porque trataban de acercarse los compañeros y empezaban a balearlos.
Llegó la Cruz Roja, llegaron organismos de las ONGs, a tratar de dejar que entrara por los heridos y no permitieron que se les atendiera, no permitieron que se acercaran, los corrieron y los amenazaron que también a ellos los iban a matar si no se iban. Y que estaban golpeándolos a pesar del estado en que se encontraban que los seguían golpeando. Eso es básicamente lo que nosotros sabíamos.
cciodh: ¿Eran pobladores o habían cuerpos policiales?
t: Había muchísimos cuerpos policíacos, gente que no era del pueblo y la gente del pueblo que es priísta, utilizaron a la gente del pueblo para coberturarse pero en realidad, allí, había mucha gente que no era del pueblo y que estaba en ese momento cumpliendo toda una estrategia no solamente represiva sino de muerte en contra de los compañeros que allí se encontraban.
[...]
Después del 27 de Octubre, nosotros denunciábamos lo que pasaba, tratamos de recuperar un poco, cuando menos saber la cantidad de los compañeros que estaban desaparecidos, heridos. No lo lográbamos porque el magisterio tiene sus propios mecanismos de control, por delegación tienen anotados quiénes son los compañeros, pero al momento que esto ocurre, muchos compañeros que eran secretarios generales o que estaban de responsables de alguna delegación, pues no sabíamos dónde estaban y por lo tanto tampoco sabíamos cuántos compañeros habían estado allí y quiénes faltaban.
[...]
Nosotros como Consejo no queríamos exponer a la gente. Hubo un momento en que nosotros les dijimos a las barricadas de Brenamin, por dónde entraban de lado, la entrada de México a Oaxaca, pues, que si ellos entraban se replegaran de manera pacífica, que no se escondieran pero que no se enfrentaran porque no teníamos ninguna posibilidad con ellos. Ellos venían armados y la gente no está armada.
Sin embargo la gente nos dio una lección de lucha increíble porque se ponía con sus cuerpos a tapar para que no pasaran las tanquetas. Gente, señoras que se acostaron en el piso y que les decían ‘pues pasen sobre de mí que van a entrar a matar a mi pueblo’, manifestaciones de repudio hacia ellos y de repudio hacia el gobierno de Ulises Ruiz y de apoyo al pueblo de Oaxaca.
Ellos, a pesar de todo, siguen avanzando, no tan pronto como lo pretendían o como quisieron porque sí les costó mucho trabajo. Sin embargo se libran diferentes enfrentamientos en el trayecto de la entrada de la PFP. Uno de ellos es la primera en Brenamin que se hizo fuerte a pesar de no haber sido tan famosa porque quizás no tenían los pobladores las suficientes piedras o con qué defenderse y, posteriormente, tuvieron que dejar pasar a la PFP, pero a la altura de la entrada de Santa Rosa, ahí por el puente del Tecnológico, ahí se libra una gran batalla en contra de la PFP.
La gente de las colonias empieza a salir, yo vivo en una de esas colonias y gente de mi colonia que yo jamás pensé que pudiera tener tanto valor para salir. Ellos empezaron a salir, desde que iban a pasar, cuando ya sabían que venían, con carteles y a gritarles su repudio, a manifestarse abiertamente en contra de ellos pero, ya, cuando llegan al puente del Tecnológico e inicia la lucha de algunos valientes, que no sé quiénes serán, que empezaron a enfrentar, todas esas colonias empiezan a juntarse y dieron una batalla formidable. Logran replegar a la PFP. Esa fue una gran batalla que vivió el pueblo. Yo creo que les dio ánimos pensando que podíamos como pueblo enfrentar a esas fuerzas armadas represivas y que podíamos evitar que siguieran avanzando.
Sin embargo la fuerza de esas [...] es muy grande, es una situación demasiado desigual, de piedras, de [...], de canicas que utilizan nuestro pueblo a las armas que tienen ellos. Las tanquetas que traen de agua, por ejemplo, es un líquido que los compañeros que lo sintieron nos manifiestan que arde la piel, que arde mucho y que se pone con un color así…como fosforescente y que pienso que trae algún producto químico. Inclusive, por ahí, leí alguna noticia, en el periódico Noticias, en esos días, donde ellos aseguran que en Etla vieron llenando con unos polvos, obviamente productos químicos, las tanquetas con agua que tienen los de la PFP.
Nosotros creemos que no solamente vienen a reprimir sino que vienen con toda la saña y con toda la cuestión inhumana.
[...]
2 de Noviembre. Enfrentamientos en Ciudad Universitaria
t: Finalmente, el día 2 de Noviembre se da el enfrentamiento allí, en Ciudad Universitaria.
Por cierto que ese día a mí me detuvieron junto con otro concejal, nosotros hicimos guardia en [...], nos salimos como a las seis de la mañana, nos dirigimos a la casa de un compañero que vive cerca para bañarnos. Aproximadamente a las siete empezamos a escuchar que la gente corría y salimos a ver, nos avisan que estaba llegando la PFP alrededor de las barricadas y tratamos de atravesar porque nos preocupaba que jóvenes que estaban del otro lado pudieran ser detenidos. Entonces mi compañero y yo atravesamos tratando de aparentar ser ciudadanos comunes y corrientes pero, desafortunadamente, una chica de Radio Universidad estaba dando un reporte por teléfono, por el celular, de cuántos policías se encontraban y que estaban rodeando, y delante de ellos lo hizo, de una forma muy valiente, delante de ellos estaba dando todo un contexto de lo que estaba sucediendo. Entonces, nosotros nos acercamos a decirle que se fuera, que siguiera dando el reporte fuera de allí porque la iban a detener.
Ella logra salirse pero nosotros al empezar a caminar somos detenidos por la PFP. mi compañero llevaba su identificación de abogado, él es abogado y vive en México. Yo no llevaba identificación pero les pedí que hablaran a …me identifiqué como catedrática universitaria y nos detuvieron como 20 minutos, estaban investigando si era cierto quién era yo o yo me imagino que estaban pidiendo informes a ver si estaban nuestros nombres en su relación.
Pero, también, se encontraban sumamente nerviosos. Tenían miedo, a la legua se veía que estaban nerviosos, estaban muy, muy exaltados, ya estaban quitando la barricada sin embargo se veían muy temerosos, muy apurados. Pedimos hablar con el jefe del operativo y como abogados nos pusimos a discutir con ellos. Yo me comuniqué con un abogado de la universidad para exigirle que interviniera porque nos estaban deteniendo arbitrariamente. Logramos irnos de allá porque el jefe del operativo dijo ‘bueno, ya déjenlos ir’, ‘no quiero problemas, son abogados y no quiero problemas con catedráticos universitarios’. Fue un golpe de suerte finalmente.
Ya nos fuimos y ya tuvimos que dar toda la vuelta para regresar, cuando nosotros regresamos ya había empezado el enfrentamiento, la gente estuvo resistiendo y finalmente logró que la PFP se replegara. Vieron que las armas en ese momento no les valían porque el ardor y el coraje de la gente era más fuerte. El amor por su barricada y por su Ciudad Universitaria, no iban a ceder. Esa fue la segunda victoria que se vivió sobre la PFP.
[...]
25 de noviembre.
t: Siguen las movilizaciones y llega, finalmente, el 25 de Noviembre donde somos terriblemente reprimidos.
Hicimos una marcha de Santa María Coyotepec al centro de la ciudad, ibamos a sitiar, a cercar a la PFP de manera pacífica por 48 horas pero gente infiltrada dentro de nuestra marcha, se vio desde el principio que era gente infiltrada, estuvimos tratando de reconocer a algunos que iban con la cara tapada, no lográbamos establecer quiénes eran. Les pedimos que se destaparan la cara pero no aceptaron, sabíamos que andaban infiltrados, ya habían hecho varias pintas en algunos lugares y tratando de provocar enfrentamiento con personas de la sociedad civil, con vecinos. Entonces en toda la marcha como que se dio una situación un poco tensa.
Cuando finalmente logramos llegar y que se nombraban unas comisiones que iban a estar a cargo de cada bocacalle, había un grupo ahí de… yo me acuerdo de seis tipos, altos, con corte de cabello militar a los que nosotros estuvimos haciendo llamados para que dejaran de estar provocando e insultando.
La PFP inició el ataque pero sabemos que hubo gente infiltrada que respondió a ese primer ataque y que fue el que ocasionó que la represión fuera brutal en contra de nuestra gente.
Esto no nos extraña, en México ya vivimos un movimiento muy fuerte en el 68 y después de 30 años, a los 33 años el gobierno reconoce que hubo gente infiltrada del mismo ejército adentro de los manifestantes que fueron los que iniciaron los disparos. Pero esto tuvieron que pasar 33 años para que ellos aceptaran que toda esa masacre que se vivió estaba preparada por ellos mismos y lo mismo, siguen utlizando los mismos métodos. sabemos que ellos mismos planearon todo.
Yo tengo amigas que son abogadas, que trabajan en diferentes juzgados y tengo dos conocidas en el Tribunal Superior de Justicia, dos conocidas que dicen que han tenido que ir a psicóloga porque el remordimiento, yo creo, no las deja dormir. No se atreven a denunciar que, días antes, las llamaron y les ordenaron sacar varios expedientes del tribunal, expedientes importantes para los jefes del tribunal, para el Presidente del Tribunal. Ellas aseguran que sabían que estaban preparando algo, que no sabían qué, y que después de la quema del tribunal saben perfectamente que fueron ellos mismos que mandaron quemarlo, que eso estaba vilmente preparado y nosotros también lo sabemos que estuvo todo bien preparado.
[...]
En ese momento nos avisan de que ya inició el enfrentamiento en la calle de Alcalá. Entonces, nosotros, hacemos una vuelta completa, como había mucha PFP adentro, damos una vuelta completa por las calles de Almenta Y López y ahí me toca, exactamente en la calle de la escuela Basilio Rojas, en la esquina, por donde está la Sección 22, sobre Almenta y López y Matamoros, ya otro enfrentamiento con la PFP.
La PFP estaba aventando, ya indiscriminadamente, gases lacrimógenos y piedras. Desde muy temprano, no recuerdo la hora exacta, serían como las cuatro y media, era muy temprano todavía. Y piedras, ellos tenían piedras en las azoteas. Y sabemos por el dicho de algunas personas que viven en el centro que les llegaron camiones de piedras, cargados completamente, unos camiones de redila, dicen que entraron, se supone que, cuando nosotros estábamos iniciando la marcha, ellos metieron camiones de redila repletos de piedras al interior del Zócalo. Ahí ya se estaban preparando para el ataque en contra de la APPO.
Pues a mí me tocó ese enfrentamiento que tuve que dar más vuelta para poder salir de eso. El gas era ya bastante y eso que aún no empezaba la gresca tan fuerte. Continué hacia la calle de Alcalá pero cuando yo llego a media cuadra antes de Alcalá ya no se podía pasar porque el gas ya no te permitía. Toda la gente iba corriendo y se regresaban otra vez, y corría y se regresaba. Yo me dirigí a la Iglesia de Santo Domingo buscando a mis compañeros concejales y tratando de ver que nos dividíamos en todas las esquinas para tratar de calmar un poco el enfrentamiento y ver si no había ningún detenido pero ya no fue posible, porque ya en ese momento la PFP empezó a avanzar sobre la calle de Alcalá, desde esa hora, era una hora muy temprana, eran como las cinco y media de la tarde.
[...]
Ya empezó fuertísimo el ataque, se subían desde las azoteas, más bien ya estaban apostados, veíamos que desde las azoteas lanzaban bombas con gas lacrimógeno. Ya estaban intentando avanzar, las tanquetas se estaban moviendo hacia afuera del Zócalo. La gente trataba de resistir, los muchachos tratando de contenerlos, retenerlos con piedras, con sus horquetas, no hubo otras armas, las armas del pueblo fueron básicamente eso, las piedras y algunos cohetones que lanzaban y las horquetas con canicas que también la PFP usó esas armas, aventaban las canicas, también con horquetas, desde las azoteas.
Empezábamos, nosotros, a correr de un lado para otro, donde sabíamos que nos decían que habían detenidos y tratábamos de ir a auxiliar a la gente, había gente que se caía por el gas, que vomitaba, la tratábamos de meterlas en el [...], teníamos un grupo de jóvenes médicos que estaban apoyando al movimiento o tratar de sacarlos por dónde podíamos pero, como a las seis de la tarde, cuando ya empieza a avanzar la PFP con las tanquetas en medio de la calle.
Todos corrimos porque todos tratábamos de buscar refugio de alguna manera pero ellos lograron lesionar a mucha gente porque las tanquetas no se paraban, a pesar de que la gente iba corriendo delante de ellos, ellos echaban encima las tanquetas, la gente se caía y a ellos no les importaba.
A mí me tocó presenciar, ya había oscurecido, en diciembre oscurece más pronto, era 25 de Noviembre, ya en ese tiempo empieza a oscurecer más pronto, yo creo como a las siete y media, no le logro calcular la hora pero ya estaba oscureciendo. Yo no aguantaba, sobre la calle de Alcalá, no soporté los gases, sentí que me ahogaba y me doy la vuelta hacia el lado del Pañuelito, como para salir a la calle de Reforma, allí estaba el periodista, el escritor Julio Hernández con su camarógrafo. Y, entonces, prácticamente, los tres nos quedamos a la mitad de la calle, se veía vacío porque la gente ya había corrido para un lado y para el otro, cuando del lado del Pañuelito, llegó un pelotón de la PFP, corriendo así en un momento cercaron, y empezaron a golpear pero terriblemente a las compañeras que se encontraban ahí.
Allí había un grupo del magisterio, había un grupo de maestras y las empezaron a golpear pero despiadadamente, fue algo terrible para nosotros. [...] se acercó para filmar y yo le gritaba: ‘pues vamos a hacer algo’, pero no podíamos hacer nada. Las golpeaban, nosotros nada más veíamos como ellas se dejaban caer en el piso y tratando de protegerse y ellos golpeándolas, se veían todos sobre ellas, fue algo espantoso.
En ese momento a nosotros nos empezaron a tirar gases lacrimógenos, inclusive [...] me gritó: ‘cúbrete, es una granada’ pero como ya se estaban cometiendo mil atrocidades yo pensé que era una granada explosiva. Lo que hice fue tirarme al suelo y tratar de protegerme atrás de una escalerita que había allí que de nada me hubiera servido finalmente. Pero era una granada de gas lacrimógeno.
[...]
Nosotros teníamos contacto con la gente por medio del teléfono, los responsables de cada lugar, y nos decían, ‘pues ¿qué hacemos?, porque vienen las tanquetas bajando’, (les contestábamos) ‘protéjanse, traten de protegerse, traten de meterse en algunas casas’, no, finalmente la gente venía a bajar y nos volvíamos a reunir en algún lugar, eso fue toda la tarde. Nos volvíamos a reunir y lográbamos avanzar otro poco y volvían a mandar las tanquetas y volvían a hacer retroceder.
[...]
Eran las ocho, ya estaba oscuro, cuando entran tanquetas por todos los puntos, por todos los ángulos del centro, inclusive por las escaleras del Carmen Alto, que ahí no es una calle libre, son escaleras, por allí entró una tanqueta. Nos estaban cercando de tal manera para no dejarnos escapar a nadie.
Detenciones indiscriminadas
cciodh: ¿Se producen detenciones?
t: Desde el principio, desde que empezaron a avanzar, como a las cinco y media de la tarde, desde esa hora, yo supe que estaban deteniendo gente, todos supimos, por eso corríamos para un lado y para el otro porque nos avisaban que ya se habían llevado gente, y, efectivamente, se llevaron a mucha gente que no estaba dentro de la manifestación.
Porque a la altura del mercado Benito Juárez hubo gente que nos habló: iban pasando unos muchachos y se los llevaban o iba pasando una señora y la subían, decían: es que no era gente que estuviera en la barricada o no era gente que estuviera haciendo guardia, simplemente iba caminando por la calle.
cciodh: ¿A qué se debe esta actuación?
t: Puede tener una finalidad, empezaron a golpear a toda la población para que se voltearan contra la APPO. Yo creo que pueden haber dos cosas cuando se reprime injustamente o odias a quién, supuestamente, te ocasionó el daño o tu dolor y tu coraje por esa injusticia puede ser que te vuelvas a favor de ese movimiento al que tú no apoyabas. Pero yo creo que en esta ocasión se vio tanto la detención de gente inocente que yo creo que lo hicieron a propósito porque querían culpar a la APPO de todo lo que estaba sucediendo. Nosotros suponemos que así fue. También agarraron a gente que estaba dentro de la manifestación, obviamente.
[...]
Hubo detenciones arbitrarias de todo tipo. Te quiero decir que nosotros como responsables, como concejales nos sentíamos muy responsables, en el sentido de no podernos ir, retirar del centro hasta que no se quitaran los contingentes.
Habían grupos de jóvenes que estaban con el dolor encima de haber visto todo lo que vieron, que se llevaron a compañeros, que golpearon a mujeres, a niños, etc… no se querían retirar del centro, ya sabíamos que las tanquetas andaban por todos lados, ya nos habían logrado diezmar muchísimo.
Nosotros nos refugiamos hasta las once y media de la noche porque íbamos de un lado para otro tratando de ver quiénes quedaban en las calles.
[...]
Ya todo estaba muy mal, ya no podíamos seguir resistiendo, resistimos hasta que pudimos. Todos los compañeros, en ese momento, empezaron a retirarse por grupos para salir por donde podían porque por donde quiera había policía. Porque no nada más fue la PFP sino que ya había empezado a accionar, mucho tiempo antes, la policía de Ulises Ruiz.
Hubo un momento en que en Radio Universidad hicieron el llamado a que la gente se replegara a las escuelas Universitarias. Lo que pasó en la Escuela de Medicina, nuestros compañeritos fueron testigos de cómo balacean a los hombres que iban llegando a refugiarse a la Escuela de Medicina porque ya estaba una camioneta de Ministeriales esperándolos. Y sabemos que lograron llevarse los cuerpos, el 25 de Noviembre. Uno de los lesionados se quedó ahí tirado, al que pudieron rescatar pero a los otros jóvenes ya no los pudieron rescatar.
También tenemos testimonios de las enfermeras del ICE y del Hospital Civil, que ahí llegaron los Ministeriales tratando de sacar a la gente que estaba lesionada. Yo tengo una comadre que trabaja en el Hospital Civil y asegura que el director sacó a muchachos que llegaban lesionados, que él los sacó, y hemos tratado de investigar, por medio de ella, pero ha sido muy poco el avance porque tienen miedo, la gente no quiere hablar por miedo. Quizás algún día después de 33 años, como sucedió en el 68.
[...]
Yo toqué, me abrieron, le dieron auxilio a bastantes gentes. Todavía llamé a las señoras para que se metieran conmigo, no quisieron, no quisieron porque sus hijos estaban en la calle, ese grupo de muchachos se fue a refugiar al Pochote.
Desde dónde yo estaba, desde donde estábamos no pudimos dormir porque fue una noche infernal, donde quiera oíamos balazos, oíamos patrullas, oíamos carros como que chocaban y oíamos gritos, detenciones, fue algo terrible, de verdad espantoso haberlo vivido. Los muchachos que se refugiaron en el Pochote finalmente fueron presos, ellos fueron llevados a Nayarit.
En las casas de todas esas colonias de arriba protegieron a mucha gente, ahí, todavía hay gente que nos ha platicado como salieron hasta el otro día en la noche, en la tarde, buscaron vehículos para sacarlos y trasladarlos a sus casas, o sea, hubo mucho apoyo de la gente en el sentido de guardar a la población que había ido a la marcha y a la manifestación.
[...]
Yo esa noche no estuve de guardia en Canal 9 pero nos avisaron en la madrugada que habían ido a balacear y estaba un compañero maestro lesionado, el profesor Valls, se lo llevaron y, obviamente, en ese momento, cuando nosotros llegamos a Canal 9, que fue en la madrugada, dejó de funcionar. Ahí se empezó a juntar mucha gente, lo que sucedía siempre cuando había algún ataque a alguna barricada o a alguna colonia la gente empezaba a llegar, así fuera la hora que fuese.
[...]
Toma de radiodifusoras. Caravana de la muerte
t: Ese día (21 de Agosto) deciden tomar otras radiodifusoras, ahí se hace una reunión con la gente, ahí se decide tomar otras radiodifusoras. Inicialmente se tomó una que está aquí en la colonia Reforma donde estuvieron algunos compañeros retransmitiendo, se tomaron varias, fueron 11 en total, pero también consideramos de que era un gran riesgo el tener a tanta gente dispersa porque la policía de Ulises siempre ha trabajado con grupos de porros y de choque. Se tomó la decisión de quedarnos con una radiodifusora que a la vez tenía 5 estaciones de radio, era La Ley, y ahí se concentró la gente para las barricadas, bueno, no existían las barricadas pero para resguardar la radiodifusora.
Finalmente, en el magisterio cuando se ha hecho un plantón en determinado lugar, pues se instalan los campamentos, en donde se duerme, quizás un poco de leña para hacer fogatas, pero no existían las barricadas. Las barricadas nacen el día de la represión, una llamada caravana de la muerte como de 40 patrullas, entre camionetas y patrullas, llenas de policías.
cciodh: ¿Tenían identificación?, ¿estaban identificadas?
t: Yo las vi, yo vi esa caravana, porque a mí me balacearon, igual que a todos los que estábamos allá, en la esquina de la [...], y fue algo aterrador. Te quiero decir, yo no siento miedo tan fácilmente y, sin embargo, esa noche yo estaba segura que nos iban a matar, porque eran alrededor de 40 y no dejaban de pasar, eran patrullas de las Municipales, llenas de policías arriba pero también iban camionetas blancas de los Judiciales.
Gente vestida de civil con la cara tapada entre ellos, o sea era terrible ver cómo pasaban y se balaceaban con armas como si fueran metralletas, iban tirando el tiro como si estuvieran en una…
cciodh: ¿Cómo cuántas personas estaban allá?
t: Esa noche no éramos demasiados. Yo me acuerdo que en la esquina, donde a mí me tocó estar, éramos aproximadamente 25 personas y mujeres la mayoría. Afortunadamente, reaccionamos rápido, sin preparación alguna, porque todos nos tiramos al suelo y nos protegimos. Teníamos un camión nada más de barricada y dos, tres coches que estaban allí estacionados y nos dejamos caer al suelo.
Hace cuenta, ésta es la cuadra, a mí me tocó estar en esta esquina, cuando ellos pasan, yo acerté a tirarme atrás de un coche que estaba aquí y cada quien se tiró por donde pudo, ellos pasaron así, vagueando, venían de esta calle de acá arriba, y balaceando, balaceando. Y, entonces, se dieron la vuelta en esa esquina y así balean a los compañeros, igual, empiezan a abrir fuego sobre ellos, pero el arquitecto, que tenía como 15 minutos de haber llegado antes, no tenía mucho de haber llegado, él no se tira al suelo sino intenta correr y en ese intento de correr fue que le logra alcanzar la bala.
Cuando pasa, nosotros ya habíamos corrido hacia acá para alertar a toda la gente que estaban disparando, claro que los balazos se oyeron en todo el contorno, cuadras y cuadras yo creo, en toda la colonia porque mucha gente empezó a salir, aterrada y con miedo pero empezaba a asomarse, cuando menos, a ver qué estaba pasando. Y ya cuando nosotros llegamos ya habían subido al compañero a un carro para llevárselo porque ya estaba sangrando y estaba bañado en sangre.
En ese momento nadie sabía dónde le había tocado exactamente la bala porque era un caos, todos no más gritaban, ‘le dieron’, ‘está grave’, ‘ya se murió’, y era un verdadero caos, y la mancha de sangre quedó allí donde cayó. Pero fue al intentar correr, es un arquitecto, no recuerdo el nombre…, no lo conocía.
Había llegado 15 minutos antes, iba con una persona que conozco que vive en su misma colonia y que estaba muy mal, estaba como en shock y decía, hace 15 minutos llegamos, yo pasé por él y había acabado de cenar, y teníamos 15 minutos de haber llegado a ver en qué podíamos apoyar. Básicamente, dice, que ellos iban a ver si podían llevar café o cómo estaba la gente, si tenía cobijas con qué taparse, y bueno…lo mataron, lo asesinaron ahí.
También me tocó estar en la marcha dónde fue asesinado José Colmenares, me tocó ver como los tipos disparaban desde arriba, yo no vi, exactamente, el momento que le dispararon a él, porque en la confusión y en los disparos todo el mundo tiende a protegerse, yo me hice a un lado para pegarme a la pared, cuando empezaron a gritar, ‘ya le dieron’, y vi que estaba él todo ensangrentado y que lo metieron al sanatorio.
[...]
El magisterio y la APPO detienen a presuntos asesinos. Amenazas
t: Sí vi al tipo cuando lo agarraron y tiene facha de militar, alto, fornido, el cabello cortito, a mí no me cabe la menor duda de qué él era el asesino porque todo el mundo lo señalaba que él había estado allí disparando.
Después de los hechos, estuvimos hasta la madrugada en Canal 9, allí estaban varios detenidos, estuvimos esperando que llegará el MP para dar el levantamiento del compañero, nunca llegó. Se le habló a la Fiscalía Especializada, que esa fiscalía fue nombrada por parte del magisterio y la procuraduría para darle seguimiento a los casos. Ellos llegaron, yo creo, como a la una de la mañana, ya muy tarde. Nadie llegaba a levantar el cadáver del compañero, su familia envuelta en el dolor, todo era un caos.
Yo fui testigo ante la PGR, yo atestigué todo lo que vi pero sí recibí una amenaza por teléfono. A mí me hace pensar que ellos tienen que ver con el narcotráfico porque el dueño de la clínica dicen que es un hombre muy poderoso, que es primo de Ulises Ruiz.
Una enfermera que estaba allá y eso sí me consta y lo declaré, ella estaba como en crisis nerviosa, gritaba, yo la vi desde la puerta y ella estaba casi en la puerta, metidita un poco más, y le gritaba a las compañeras que estaban allá, a los que entraron, dice, ‘el doctor se volvió loco’, ‘disparó’, ‘él disparó’, estaba en una crisis nerviosa y repetía y repetía, y dice, desde que venía la marcha, antes de que la marcha llegara aquí, (el doctor) ‘ahora sí les voy a dar un amarre a estos desgraciados’.Todo eso yo lo declaré pero el tipo salió de inmediato libre.
Pero hay una situación que, quizás, nadie ha declarado. Hay un compañero que recibió una llamada, que es parte de la APPO, y a él la voz que le llamó le dijo, ‘queremos que suelten al doctor y a su hijo’, ‘porque si no lo sueltan ahorita, van a tener problemas con nuestro grupo y nosotros no nos andamos con pendejás’, ‘vamos de narcotráfico así que ustedes ven y mañana van a tener noticias nuestras’. Esa fue una amenaza clarísima. Entonces él le dijo, ‘yo no puedo tomar la decisión, están todos los compañeros allá dentro y está la gente amontonada, no podemos sacarlo’. Lo amenazó de muerte también.
Y, además, la gente lo quería linchar. La gente del magisterio y de la APPO sirvió para protección de los detenidos porque la gente estaba enardecida, los querían linchar de ver lo que acababan de hacer. Hasta ahí quedó la llamada, no sabíamos si era cierta o falsa y al otro día detienen al doctor Evangelio Mendoza. Nosotros, en ese momento, cuando supimos de la detención, pensamos que lo iban a matar, pensamos que era gente del narcotráfico. Afortunadamente lo presentaron.
Pero a mí me hablaron por teléfono, después que fui testigo de este asunto, a mí me hablaron y me dijeron que no me anduviera con pendejás porque ya sabían cuántos hijos tenía y a quién prefería yo que mataran primero.
[...]
Estaba yo aterrada, de todas formas ya había sido testigo y …se tiene que seguir, no importa, con todo y el miedo que te da por tus hijos porque quisieras, en ese momento, protegerlos de cualquier cosa. Igual, muchos compañeros han recibido amenazas.
Polarización de la sociedad oaxaqueña
cciodh: ¿Cómo cree que está afectando este conflicto a la vida cotidiana en Oaxaca?
t: Yo creo que la vida de todo el pueblo cambió extraordinariamente desde el 14 de Junio porque era una situación diferente la que se vivía en Oaxaca, por un lado la unión del pueblo, se sentía la solidaridad en las marchas, en los plantones, cómo llegaba la gente a apoyar, era una situación que no se había vivido en muchos años.
El movimiento magisterio, año con año, hace su movilización pero nunca se había visto, que yo recuerde, la movilización así auténtica del pueblo, de la gente de las comunidades, de la gente de las colonias. Conforme fue avanzando la movilización y al haber la represión se empezaron a polarizar las cosas pero la participación de la gente se acrecentó muchísimo. Y la respuesta fue formidable cuando las barricadas, por ejemplo, después de que matan a este compañero arquitecto Sampablo, creo que se apellida Sampablo, la gente sola empieza a hacer las barricadas, y tan es así que todas las barricadas eran diferentes. Podías ir a cantidad de barricadas y no todas eran iguales, en algunas ponían costal, en otras piedras, en otras ponían mantas nada más y fierros y cacerolas, lo que la gente podía.
Llantas, las llantas empezaron a utilizarse muchísimo, la quema de llantas, hasta que la misma población empezó a hablar por teléfono a Radio Universidad y a La Ley pidiendo que ya no quemaran tantas llantas porque no se soportaba el olor, que mejor proponían llevarles leña. A partir de ese día se dejó de quemar llantas aunque la gente llegaba en camionetas llenas de llantas para regalarlas.
Entonces era una cuestión extraordinaria pero el estado siempre va a encontrar como golpear los movimientos y encontró el camino perfecto. Empezó a aglutinar a la gente priísta de las colonias y las poblaciones, ellos fueron, ya no necesitaban policías, empezaron a utilizar a la gente priísta como grupos de choque al interior de las colonias. En todas las colonias y en todos los pueblos se ha dado este fenómeno. Yo te puedo decir ahorita que el pueblo está totalmente dividido. También te puedo asegurar que la mayoría del pueblo oaxaqueño está con la APPO y que se nota, claramente, en las elecciones pasadas, qué porcentaje votó por el PRI y que gran porcentaje, con qué margen tan grande, gana el PRD y eso que no dejaron votar a muchísima gente, hubo trampas en todas las casillas, no permitieron el voto de toda la gente, de los maestros que se encontraban en plantón, miles de maestros se quedaron sin poder votar porque las casillas especiales no tenían boleta.
Y ahí se da uno cuenta, exactamente, de cómo está la posición del pueblo y, además, porque a dónde quiera que Ulises Ruiz llegaba las manifestaciones de repudio eran abiertas, totalmente en contra de él. Pero aún y así la gente priísta jugó un papel nefasto y sigue jugándolo.
En mi colonia, por ejemplo, yo me salí de mi casa no tanto por la presión policíaca sino por la presión de los priístas y cuando yo tenía que ir a mi casa o quería llegar a ver a mis hijos pues era difícil porque la gente prista que vive en mi cuadra y que desafortunadamente de mi cuadra la mayoría es priiísta, como cuatro familias priístas y dos familias que apoyan a la APPO en esa cuadra, ellos eran los que hablaban de inmediato, para avisar, ellos sirven de policías, para avisar que ahí estás y que vayan por tí, y eso ha sucedido en todas partes. Los priístas han agredido, han golpeado, han servido de policías.
Hostigamiento cibernético
t: Había una página en Internet, que sacó por parte del gobierno, que se llamaba Oaxaca en Paz, donde aparecían fotos de muchos de los compañeros y algunos que no tenían nada que ver en la APPO, pero según ellos, su cuerpo de inteligencia, pues lo sacaban. Una de ellas es [...], la hija del doctor [...] que vive hace años en Francia, y ahí aparecía como dirigente de la APPO.
Cuando matan a José Colmenares, compañero que iba acompañando a su esposa a la marcha, al otro día, de inmediato, aparece la foto de José Colmenares y con una tacha. Cuando mataron al compañero Sampablo aquí en La ley también aparece al otro día con una tacha. O sea, así estaban jugando de sucio, y sacaban espots y sacaban en Internet notas que decían ‘mata a uno de la APPO’, ‘dónde lo encuentres, mátalo’, ‘éstos son los enemigos’, cuestiones demasiado terribles que empezaron a polarizar a la gente priísta que se dejaba llevar por esas cosas nefastas que estaba haciendo el estado y que en un momento dado no necesitaba grupos paramilitares más fuertes que ellos, porque en cada colonia, la gente conoce a sus vecinos y sabe quién participa y quién no participa. Ellos fueron los que hicieron los señalamientos de quiénes paricipaban en las barricadas.
Cuando la PFP, después del 25 de Noviembre, empieza la gran represión en contra del pueblo de Oaxaca, no lo hizo en contra del Consejo porque si hubiera querido agarrar al Consejo, estuvimos reunidos, después del 25 nosotros estuvimos juntos en la Pastoral, sesionando, y estuvimos dando conferencias de prensa y nadie se fue a esconder, bueno, alguno que otro, pero allí estuvimos. No nos agarraron, porque nosotros decíamos si nos quisieran agarrar aquí estamos, ya saben dónde estamos, estaba rodeado de policías.
Pero empezaron a desmembrar las colonias y las barricadas, sobre ellos se fue, cateos, no cateos, allanamiento de morada porque no tenían ninguna orden. Entonces, era una estrategia golpear a toda la población, a todas las colonias, a la base de la APPO, para que después de golpear a todos, yo creo, que finalmente la cuestión era apresar a la dirigencia y así desmembrar el movimiento.
[...]
Sobre la violencia de género
t: Más hostigamiento haciendo una diferencia de género no, yo creo que ha sido parejo, eso sí, ninguna consideración por ser mujer, creo que ha sido parejo totalmente. Y a diferencia de otras compañeras o compañeros que dicen que no esperaban una represión tan cruel del estado, yo sí la esperaba porque yo participé en un movimiento hace 30 años, el Movimiento Democrático Universitario y viví una represión atroz. No es nueva para mí la represión, en ese tiempo hubo muchos desaparecidos.
En ese tiempo te detenían y te tenían secuestrado un mes, dos meses, torturándote día y noche. Bueno, ése es otro tema pero te quiero decir que eso fue algo que a todos los de esa época nos dejó marcados porque eran vejaciones terribles que se hacían en contra de los presos, eran torturas noche y día, todo el tiempo, todo el tiempo. Violaciones…totalmente a tus derechos humanos de todo tipo y que eso nunca se investigó en México, son los años de la guerra sucia. Y que si ahora se habla de ello, dónde están los que lo hicieron, ya la mayoría de ellos está grande, está, a lo mejor, ya muerto o los que están vivos nunca van a ser castigados.
Pero yo sí esperaba una represión del estado, yo sé como actua el estado, ellos nunca van a perder ni van a permitir que un movimiento social arranque. Pero, si no dejamos el miedo aparte nunca vamos a hacer nada. Yo tengo [...] hijos y me preocupan mis hijos como a toda madre pero también creo que si los movimientos no tienen gente que deje todo o que de alguna manera sacrifique algo de lo suyo para lograr algún sueño, algún ideal, pues nunca se haría nada y, cuando menos, mis hijos ya tienen una edad que están un poco jóvenes, la chiquita va a cumplir [...] años, y estoy dispuesta a seguir, de hecho, el 14 de junio no lo pensé, yo llegué y a partir de ahí me quedé.
Creo que durante 30 años, 29 años del Movimiento Democrático Universitario, yo he vivido esperando ver un movimiento que funcione así, porque no puedo concebir que en mi pueblo, durante tantos años, ha vivido tantas atrocidades, tantas masacres, tanta injusticia y que no se levante. Eso para mí era terrible. Digo, cada quién en su ámbito siempre ha hecho un trabajo. Las organizaciones sociales en los pueblos hacen su trabajo pero es muy difícil el levantamiento de un pueblo, un pueblo se levanta cuando ya llegó al límite. Yo creo que el pueblo de Oaxaca ya llegó al límite, lo que necesita es encontrar un camino por dónde entrarle a la lucha, porque hasta ahora la lucha de la APPO ha sido pacífica pero hay mucha gente que ya está decidida a la lucha armada.
cciodh: ¿Usted recomienda mantener vías de diálogo con el Gobierno?
t: Por supuesto.
Yo creo que el Gobierno de Felipe Calderón que es ultraderechista, que va a ser una dictadura total y que ya empezó a serlo, creo que va a ocasionar el levantamiento armado del pueblo, sí eso creo, estoy convencida.
cciodh: ¿Quiere usted añadir alguna cosa antes de finalizar el testimonio?
t: Lo que yo quisiera decirle a mucha gente es que la APPO, como todos los movimientos sociales, tiene errores, que somos muchas organizaciones en el interior, que todos tienen diferentes posiciones, que también se dan las diferencias internas pero que a pesar de todo, yo, el único objetivo que tengo, y creo que todos, es, la misma meta, que podamos seguir unidos en el fondo del asunto por el bien de Oaxaca y que logremos seguir limando nuestras diferencias y llegar a acuerdos fundamentales para la lucha del pueblo.
Porque digo, es que a nivel nacional o a nivel internacional consideran a la APPO como una organización, a lo mejor por la cuestión indígena o por lo popular, pura, pero aún dentro de las cuestiones indígenas se dan las diferencias. Y los errores que cometamos pues que no lo tomen tan a pecho en el hecho de decir la APPO ya nos decepcionó o no es una lucha auténtica del pueblo, yo creo que sí es una lucha auténtica del pueblo porque errores los vamos a cometer, porque somos seres humanos y te digo, somos más de 200 organizaciones, entonces, para llegar a acuerdos es bastante difícil. Pero yo considero que dentro de todo, lo que sea mejor para el pueblo se ha estado imponiendo y espero que así siga. Y que además, aquí, nadie va a comprar a nadie porque no se puede, nadie toma decisiones y el movimiento tiene que seguir siendo puro.
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