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Testimonio #396 – Maestro de la Sección 22
Fecha de la entrevista: 17/01/2007
Lugar de la entrevista: Oaxaca
t: Soy profesor de educación secundaria. Soy maestro desde hace 28 años. Fui maestro rural mucho tiempo en la educación primaria. Casi toda mi vida la he desempeñado en el trabajo campesino, con comunidades campesinas. A raíz de que llega al poder Ulises Ruiz Ortiz, con un fraude terrible y matando a mucha gente que se opuso a que él fuese el gobernador del Estado, nosotros, como maestros de la Sección 22, hemos venido participando desde 1980, que nace el movimiento, tanto en apoyos a comunidades como en la lucha popular.
Yo quiero decirles que sí pertenecí a una organización: pertenecí hasta hace 3 años al Frente Popular Revolucionario, por problemas personales con algunos de ellos dejé de hacerlo. Sin embargo, les tengo mucho respeto a los compañeros y a la organización.
En esta pasada lucha, que se inició en mayo con un plantón del magisterio, y cuando el 14 de junio Ulises Ruiz con su policía reprime al magisterio, mi hija por ser universitaria participó en la toma pacífica de Radio Universidad. Y empezó ella a ser también vocera de la radio, así que me invitó de manera particular a participar, sin ninguna línea política ni ninguna directriz de ninguna organización, sino que lo hice de manera voluntaria.
Estando ahí en la Radio Universidad, el impacto que causó fue tremendo, porque se pudo uno dar cuenta de la importancia de tener un medio de comunicación, y ponerlo al servicio del pueblo. A raíz de esto, Radio Universidad subió mucho y sufrió muchas agresiones, como la del 22 de julio que fue una agresión armada, en que porros y policías llegan a balazos a cerrar Radio Universidad, agrediendo a los jóvenes universitarios y a los maestros que estábamos.
Nosotros que estuvimos, en esa agresión, nos dimos cuenta de cómo la gente defiende al pueblo, y el pueblo cómo defiende a la Universidad. Cómo la Radio Universidad había penetrado en el pueblo y la había hecho su medio de comunicación.
A raíz de entrar en la Universidad, mucho trabajador del estado, e incluso policía y soldados, sin dar nombres, nos hacían llegar mucha información. El día 23 de julio, nos llega la información de quiénes habían agredido Radio Universidad. Yo quiero manifestar el nombre de uno de ellos porque hoy, aunque han pasado meses, a través de gente que se vinculó al movimiento sabemos el nombre de algunos.
Uno de ellos que agredió a Radio Universidad responde al nombre de [Nombre Apellido]. Este fue soldado del ejército mexicano, fue fusilero paracaidista y actualmente es instructor de la policía ministerial de Oaxaca de Juárez. Él iba en una patrulla de tráfico municipal, la número 418, que penetró en las instalaciones de Radio Universidad. Este tipo es instructor de la policía, y ahora sabemos también que sirve a la policía ministerial cómo instructor, ya que tiene preparación de los cuerpos especiales del ejército del que desertó, por cierto.
Ese tipo encabezó la agresión junto con porros […], quiénes con armas de alto poder penetraron en Radio Universidad, ese 22 de julio en la noche. Algunos iban cubiertos, otros no. Era de noche cuando ellos entraron, pasaditas las 9 de la noche, cuando entraron en Radio Universidad a agredirnos a balazos. Muchos casi pierden la vida. A una de las mujeres que iban entrando a la Ciudad Universitaria, la detuvieron antes de penetrar en la radio: la tuvieron por 15 minutos boca a bajo con la pistola en la cabeza, amenazándola con que la iban a matar y que la iban a violar. Según nos dijo la compañera iban completamente drogados.
Nosotros sabemos que ellos cuentan completamente con el apoyo del Gobierno del Estado y con algunos empresarios, que incluso les prestaron vehículos para que pudieran moverse. A parte de la patrulla número 418, iban dos camionetas blancas doble cabina Nissan y una Hummer blanca. Es difícil que en Oaxaca algún empresario pueda comprar una camioneta que vale miles de pesos. Son camiones de guerra, de esos israelitas, pero adaptados al servicio particular de la gente que tiene dinero.
A raíz de esa agresión, la gente comenzó a cuidar la Radio Universidad, empezó a protegernos. Empezamos a sufrir también el acoso de los porros.
El 8 de agosto, de todos es sabido que logran burlar la seguridad de Radio Universidad y le echan ácido a los controles. Esa acción fue encabezada por un porro de nombre [Nombre Apellido II], quién yo quiero manifestar que cuenta con la protección del Gobierno del Estado. Este porro es, durante muchos años, el que tira droga en la Universidad, la distribuye desde: marihuana, cocaína, lo que le llaman “piedra”… De todas las drogas conocidas él es el responsable. Y fue el encargado del gobierno del estado para destruir Radio Universidad ese día del 8 de agosto, que terminó con la emisión de esta radio tan importante.
A raíz de esa participación, yo como maestro, me he visto inmiscuido de manera voluntaria en la lucha de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca. No tengo militancia ahora con ninguna organización. Sin embargo, con algunos maestros, de manera voluntaria, nos hemos organizado sin tener nombre, con el fin de ayudar a la gente que a partir del 25 de noviembre, en que se da la brutal agresión, han quedado desamparados.
Muchos universitarios que cuentan con algunas organizaciones, no solo a nivel estatal sino nacional, fueron inmediatamente protegidos. Y sin embargo la gran mayoría tuvo que vérselas de una manera muy difícil. Tenemos, por ejemplo, compañeros universitarios que se tuvieron que esconder en las alcantarillas cuando se entregó la radio. Y uno que permaneció dos días escondido allí, tenía mucho miedo de salir y que lo detuvieran.
Actualmente, estamos hablando del 17 de enero, han pasado ya casi dos meses de esa agresión, hay muchos jóvenes escondidos. Maestros de la sección 22 hemos buscado tanto recursos económicos como ropa donada y alimentos para ayudarles. En este momento hay 15 jóvenes escondidos aquí, en Oaxaca, que participaron en la barricada de Ciudad Universitaria.
Entre ellos, también hay universitarios que no quieren a ninguna organización. El día martes fue detenido uno de esos muchachos en Xoxocotlan. Él no se cuidó: fue uno de los que encabezó la barricada de Brenamiel. Pues cuando salió, lo detuvieron. Nosotros no podemos dar sus nombres, pero sí hacemos un llamado a la comunidad internacional: que voltee los ojos hacia Oaxaca.
La represión no ha terminado: hoy es selectiva. Si bien es cierto que a los maestros no los han tocado, no se atrevieron a tocarlos. El 28 de noviembre yo estuve a punto de ser detenido por dos camionetas de porros y judiciales. Más o menos como a las 12 de la mañana, trataron de detenerme en la escuela en la que yo trabajo de secundaria. Gracias a que un compañero de servicios educativos me avisó por el celular de que iban tras de mi, de mi camioneta, pude escapar, entrar a la escuela. Durante una semana pude esconderla y yo esconderme.
Sin embargo, a raíz de que el magisterio amenazó con parar nuevamente, el tirano que tenemos cómo gobernador paró la represión contra los maestros y la enfocó hacia los universitarios y contra la gente de las colonias sobre todo, que fueron muy visibles durante la etapa de las barricadas.
Fue un momento muy difícil porque las barricadas se hicieron para detener a la “la caravana de la muerte”. En esta caravana, vuelvo a mencionar a este tipo Apolinar Bautista, que fue soldado y sigue operando. Él es uno de los jefes de esa caravana, que sigue deteniendo a la gente y buscándola de manera selectiva.
Yo hoy puedo salir a la luz. Sé que por ser maestro y por estar dentro del magisterio de la Sección 22, difícilmente se van a atrever a detenerme. Implicaría que nuevamente el magisterio comenzara a tener la idea de que existe una represión que habría que parar, si me detuvieran a mi o a otros compañeros maestros.
Sin embargo seguimos apoyando la lucha de manera abierta, legal en las marchas que ha convocado la Asamblea Popular. Desgraciadamente, no podemos pedir un apoyo abierto para los muchachos que están escondidos todavía. Tenemos que hacerlo de una manera muy discreta en que nuestros compañeros les hacen llegar azúcar, arroz, frijoles, sardinas… Algunos dan dinero para la compra de tortillas, de pan o de lo que se necesita.
Pues ese seria mi testimonio: que la represión todavía continua en Oaxaca. Continúa y nosotros vamos a seguir denunciando esto.
Es la primera vez que denuncio en mi caso el hostigamiento. Durante el mes de octubre, porros y judiciales (mientras yo entré al banco a recoger una tarjeta que la Secretaría de Educación nos da para canjear los cobros de nuestros salarios) estuvieron a punto de quemar mi camioneta. El que encabezó esta misión es el porro que quemó las instalaciones de Radio Universidad, los controles y los aparatos, de nombre René Vázquez.
La mayoría de los porros que estuvieron en contra del movimiento, ahora cuentan con una charola. Aquí decimos charola a la placa de policía que les dan, es decir, el Gobierno los ha premiado con empleos dentro de la judicial. Y eso a nosotros nos pone más en riesgo, porque finalmente ellos nos conocen, ya que alguna vez se infiltraron en el moviendo. Y hoy cuentan con un nombramiento de policías ministeriales.
Yo estuve cómo reportero en la Colonia Calicanto, en la barricada dónde fue asesinado Brad Will, el reportero norteamericano de Indymedia. Yo llegué cuando estaban las agresiones de porros contra la barricada y cuando se da la balacera a mi me tocó ver a los agresores, a los que cargaban armas cómo M1 9mm o 45 porque se les veían en las manos armas de grueso calibre. Y cuándo dispararon contra la multitud, cuando cayó el compañero Brad Will, yo estaba a 100 metros atrás, y pude observar cómo venía la agresión, cómo estaban disparando contra nosotros.
En esa ocasión ayudamos a trasladar al reportero al coche en el que se le movió y que después aparecieron ya dos balazos, cuando vimos que sólo era uno el que tenía. Y nos pensamos que se está encubriendo a los asesinos. Yo estuve allí. Me tocó ver esa agresión de porros y policías municipales contra la gente.
Les permiten portar armas, las mismas que la policía del estado. Se les ha permitido y tienen armas de alto poder ahora. Antes no. Antes cargaban toletes o macanas, pero a raíz del conflicto ahora andan armados, sobre todo en los municipios priístas, porque la oposición no les permite portar armas. Difícilmente consiguen el permiso.
No estuve presente, pero tuve los testimonios de los compañeros que venían cuando fueron desalojados de Santa Maria de Coyotepec, de maestros que tuvieron que huir por el monte. De maestros que se tuvieron que meter en un taller mecánico, y cómo el dueño no quiso abrir a la policía y llegaron los priístas y forzaron la puerta y golpearon a los compañeros. Estos testimonios los pasamos en Radio Universidad.
Se lo contamos al pueblo para que supiera cómo fue la agresión. Cómo los de la CROC (Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos), una filial del PRI, llevó taxis a Santa María de Coyotepec, para que agredieran a los maestros.
Hemos estado como observadores y como participantes en esta lucha que hemos librado. Hemos estado a punto de la muerte porque los balazos nos han pasado cerca. Seguimos como maestros y como ciudadanos participando, porque los cambios están cerca....
cciodh: En el caso de Brad Will viste si la policía…
t: En Calicanto iban de civil.
cciodh: ¿Viste claramente que el tiro que recibió venía de la policía municipal?
t: Sí, venía de ellos porque ellos estaban disparando. Teníamos cohetes, cohetes y palos. No hubo disparos de aquí para allá. Si los chamacos, la gente del pueblo levantó cohetón, pero no había armas de este lado. No podría señalar ni decir: “éste disparó”. Porque cuándo se dan los balazos toda la gente corre y se esconde. Pero sí los pude ver cuando iban con las armas en la mano, con las pistolas en la mano escondidos detrás de un carro volteado (así le llamamos a los que cargan materiales). Y lo vimos todos los que estuvimos allí en Santa Lucía del Camino.
cciodh: […]
t: Aquí en Oaxaca se les está permitido todo a los municipales. Ellos han sido los agresores.
cciodh: ¿…es correcto o legal?
t: Es ilegal. Es ilegal porque la policía debe andar uniformada. Sin embargo ellos han atacado vestidos de civil. […] el director de la policía municipal de la ciudad de Oaxaca, anda de civil siempre. Cuando agredían llevaban tanto gente vestida de civil como uniformados, pero él siempre va de civil y se desplaza en una de esas motocicletas grandes. Llegan, agraden, y él es el primero en irse. Y luego se van sus sicarios y los policías.
cciodh: … ¿En qué cuerpo de policía ocurre esto?
t: Es en la Policía Ministerial, que antes era judicial, en la policía preventiva y en la municipal de Oaxaca. Andan de civil.
Yo quiero decirles que son elementos escogidos. Son elementos de esas corporaciones. Tenemos información de que los policías preventivos, los policías bancarios y de servicios, y los policías municipales se rebelaron y de ahí sacaron ellos los más proclives a la violencia. Supongo que por un alto salario para agredir, para asesinar, a los compañeros que estaban en el movimiento popular.
Cuándo estaba en Radio Universidad hicimos muchos contactos con policías que incluso daban a conocer la corrupción. Como por ejemplo en la policía preventiva, el jefe de la policía [Nombre Apellidos]. Los policías tienen una caja de ahorro, y les descuentan quincenas, pero jamás les dan a conocer sus ganancias ni cuánto tienen ahorrado. Entonces todo eso lo denunciamos en Radio Universidad.
En la Policía Ministerial denunciamos a algunos jefes policíacos, que estaban vinculados con el narcotráfico, con el robo de carros. En el Istmo de Tehuantepec un jefe policiaco tiene que aportar 300.000 pesos para ser comandante de Tehuantepec o de Juchitán. Alguna plaza en el Istmo de Tehuantepec porque el negocio de los indocumentados es un negocio redondo. La extorsión, el paso de droga en el Istmo de Tehuantepec es enorme.
Pues todo eso molestó. Molestó que en Radio Universidad se diera a conocer la pobredumbre y esa información era de los mismos policías que estaban en desacuerdo con sus jefes policiales. Por eso en Oaxaca nunca se da a conocer golpes espectaculares al narcotráfico, porque es un secreto a voces que este gobernador pactó con las mafias colombianas el paso de droga en Oaxaca.
Por eso no se toca aquí a los que roban carros. Oaxaca es paso de vehículos que vienen desde el centro del país y que los llevan a Centroamérica a comercializar tranquilamente. Es una corrupción terrible la que se vive en Oaxaca. Es un negocio redondo con un índice de corrupción terrible en el que se hace negocio de todo. Basta con llegar a un puesto para hacerse rico. Es una mafia la que tiene el poder aquí en Oaxaca y por eso el pueblo se decidió a luchar y está decidido a seguir luchando.
Por todo eso se ha perseguido a los voceros de Radio Universidad. Hay más muchachos que fueron voceros y están escondidos; no dan la cara porque saben lo que les espera: no la cárcel, sino la desaparición y la muerte.
cciodh: Brad Will… ¿tú ves el impacto?
t: No, yo iba corriendo cuando los compañeros empezaron a gritar que estaba muerto y ya lo traían cargando.
cciodh: Pero, ¿tú ves a él malherido?
t: Si, yo lo veo malherido. Yo vi que lo traían cargando de los brazos, de las extremidades. Y yo vi nada más un impacto.
cciodh: […]
t: No creo porque lo traían con los brazos hacia arriba. A mi me sorprende cuando la procuraduría dice que lleva 2 impactos, y que uno se hizo a escasos metros, casi de frente. Porque nadie de este lado yo lo vi armado. Los chamacos llevaban cohetes nada más.
cciodh: […]
t: Es en el pecho. Después aparece el que está al costado cuando ya se da el informe forense. Por eso no es creíble la versión que da la procuradora en cuanto a que recibió un impacto a bocajarro, porque no había armas de este lado. La gente llevaba piedras, palos, cohetes y las bazucas de PVC de las que sale disparado el cohete. Pero es mínimo el daño que hace un copetón: dejarte sordo del ruido y echarte a correr. Pero las balas no. Por eso si ustedes revisan los documentos, la información, los testimonios… Nunca hubo agresión de esta parte hacia allá. Si así hubiera sido, ellos también tendrían sus muertos y sin embargo todos los muertos han sido de este lado: el mecánico, el arquitecto, los campesinos… Todos han sido de este lado. Ellos no han tenido bajas.
cciodh: […]
t: Me desplacé hasta el aeropuerto que estaría a dos kilómetros antes de Santa María Coyotepec. Y con mi camioneta desplacé a muchos maestros y universitarios que quisieron apoyar que no se perpetrará la agresión.
Este sería mi testimonio. Yo llegué al aeropuerto para trasladar a compañeros que venían corriendo, algunos sin zapatos, y los llevé a CU que es el único camino que está cerca de allí.
cciodh: [...]
t: A golpes, a balazos, sobre todo a balazos por los del PRI que llegaron con armas. Al otro día nosotros nos enteramos que en la agresión, dan un nombre de un tal [Nombre priísta] de la CROC, que fue el que encabezó la agresión en Santa Maria Coyotepec. No recuerdo el apellido, pero su nombre es [Nombre priísta]. Es un porro al servicio de David Aguilar, que actualmente es diputado local de la CROC, que es filial del PRI.
Mencionan que ese tipo es el que organizó a los taxistas, a los priístas de Santa Maria Coyotepec para la agresión. Porque se da en el mismo momento en el que se da en Santa Lucía del Camino. A los 10 minutos se reporta que es en la procuraduría dónde están los compañeros maestros resguardándose. Y también allí son los del PRI los que agreden a los maestros. Yo no pude llegar porque estaba en Santa Lucía. Llegué después al aeropuerto para ayudar a llevar a la gente que venían descalzos. También había maestros descalzos, supongo que porque estaban descansando. Aunque era por la tarde, algunos que se quedan en la noche a cuidar la barricada, duermen en el día. Mencionaría ese nombre de [Nombre del priísta], ese priísta que ha encabezado las agresiones.
cciodh: […]
t: [Nombre Diputado], diputado del PRI, es el jefe de [Nombre del priísta].
cciodh: […]
t: Después nos enteramos que hay un maestro asesinado, que matan a un maestro que es de la región de Pochutla, creo que San Agustín o Candelaria Loxicha. Yo no vi al maestro. Los testimonios de los compañeros cercanos sí vieron cómo lo mataron y cómo disparaban armas de fuego. Nada más, ahí no llegué. Pero sí pude mover compañeros y a universitarios que vinieron a apoyar. A algunos los pude transportar, no a todos, porque después nos enteramos de que muchos se fueron al cerro. Se escondieron en las cañadas y hasta allí los persiguieron y se llevaron a bastantes a la cárcel de Santa María. Ahí los golpearon y los tuvieron toda la noche hasta que al otro día los entregaron. Santa María es un pueblo que está enfrente de dónde está la Casa de Gobierno.
Esos serían los testimonios más cercanos: la agresión el 22 de julio, la agresión del 14 de junio cuando entran los ganaderos. Todo el magisterio estaba ahí.
[…]
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