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APOYO
DEL PARLAMENTO CATALÁN A LA PROPOSICIÓN NO DE LEY SOBRE
LA CCIODH
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Adopción: Comisión Permanente de Legislatura sobre La Unión Europea y Actuaciones Exteriores, Cooperación y Solidaridad. Sesión núm. 19, 20.11.2002,
DSPC-C 404 Resolución: Palacio del Parlamento, 20 de noviembre
de 2002
A LA MESA DEL PARLAMENT
La aprobación del proyecto de iniciativas constitucionales ppor parte del Congreso de la Unión no ha satisfecho a los pueblos indios, que no ven reflejada la esencia de los Acuerdos de San Andrés porque no reconoce las comunidades como entidades de derecho público, tampoco reconoce a los pueblos como sujetos de la ley ni depositarios políticos de los derechos a la libre determinación y a la autonomía. La iniciativa de reforma de la Comisión de Concordia y Pacificación es la única que puede restablecer las condiciones mínimas para un diálogo de paz, la ruptura del cual ha significado grandes sacrificios para los pueblos indios, no sólo en la zona de conflicto, sino teambién en todas las regiones donde hay presencia indígena. Los sobrevuelos de aeronaves militares federales continúan sembrando la angustia en las comunidades, los patrullajes y retenes del ejército mexicano han aumentado progresivamente y ya se ha convertido en costumbre que los soldados improvisen los lugares de control alrededor de las poblaciones para asediar e intimidar a los indígenas, sometiéndolos a interrogatorios e impidiendo el libre tránsito de los pobladores. El orígen de los grupos paramilitares se encuentra en un esquema de contrainsugéncia que se enmascara por problemas de tierras, confrontaciones partidistas, conflictos religiosos, enemistades personales, venganzas familiares o simplemente accidentales, ocultando de esta manera la estrategia paramilitar de control, desestabilización, faccionalización y represión selectiva como parte de una guerra sucia, diseñada y dirigida desde las más altas estructuras del poder. Pero lejos de contener a los grupos paramilitares como Paz y Justicia, continuan generando conflictos, cerrando caminos, aplicando una política de terror, asesinatos y agresiones constantes contra las comunidades zapatistas, con el apoyo, como siempre, de las viejas estructuras municipal y comunal priístas o gozando de la complicidad por omisión y comisión del ejército y los cuerpos de seguridad de diversas dependencias gubernamentales. El problema de los desplazados por la guerra y la contrainsurgencia continua sin resolverse. Las expoliaciones y asesinatos que llevaron al exilio interior a miles de choles y tzotziles, mayoritariamente bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se mantienen impunes. Hasta hoy, el problema de los desplazados no se ha atendido en su verdadera dimensión. Ni el gobierno federal ni el estatal han asumido que son personas forzadas a abandonar sus comunidades a causa de la violencia paramilitar. En consecuencia, impulsan retornos de desplazados en condiciones de inseguridad y bajo débiles acuerdos de reconciliación que no estado presididos por la justicia ni la reparación de los daños causados a los desplazados. La aplicación de los programas de desarrollo en situación de suspensión del dia´logo y la no aplicación de los Acuerdos de San Andrés, provoca que se conviertan en una nueva manera de constrainsurgencia, menos expectacular y violenta que en etapas anteriores, pero de gran efectividad, provocando divisiones en el interior de las comunidades. El hecho que el gobierno pretenda ignorar que las comunidades están en resistencia por el incumplimiento de las tres condiciones para volver al diálogo y actuar como si el problema fuera solamente económico y no político-social, empeora las condiciones de las comunidades y facilita la destrucción, del ya de por sí frágil tejido social. La aplicación de esta política económica se traduce en la práctica, en una política social discriminatoria, agravada cada día que pasa sin solucionarse la cuestión de la autonomía indígena.. .En el marco del Plan Puebla Panamá, las tierras se convierten en el blanco de grandes intereses económicos, a causa de su riqueza natural y de la biodiversidad, asi como ppor la disponibilidad de mano de obra barata, entre otros. En este contexto, las comunidades se sienten desprotegidas ante el Plan Puebla Panama, que genera inquietud e inconformidad, al mismo tiempo que las comunidades indígenas no cuentan con el instrumento de control de los recursos, territorios y formas jurídicas de exjercicio de la autonomía, que representaba para ellas la ley elaborada por la COCOPA, producto de los Acuerdos de San Andrés. Es por todo lo anterior que los grupos parlamentarios abajo firmantes presentan la siguiente Proposición no de ley
Palau del Parlament, 26 de junio de 2002
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